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Femme3/1/2010




Opciones para el cuidado del bebé



Actualmente existen infinidad de opciones para que las madres que trabajan, dejen a su bebé. Hay guarderías privadas, guarderías en el lugar de trabajo, personas que asisten al hogar a cuidar al bebé, entre otras. Cada opción cuenta con ventajas y desventajas. Y a la hora de decidir por una u otra, los padres tendrán que evaluar cuál de ellas es más beneficiosa para el bebé.

En general, cuando son tan chiquitos, lo ideal es que el cuidado del bebé lo asuma una sola persona y que lo conozca con anterioridad. También es conveniente, en la medida de lo posible, que el ambiente se mantenga, continúen las rutinas y no existan traslados ni cambios de casa.

Sin embargo, muchas veces no hay opción y la guardería tiene que ser la alternativa escogida. Y si bien aquí hay traslados y las personas encargadas del cuidado son varias, el lugar está especialmente acondicionado y el personal está muy bien capacitado para atender al bebé.

Clases de parto



Durante el transcurso del embarazo, surgen muchas preguntas, dudas y miedos (sobre todo en primerizas) acerca de los cambios que se producen y la mejor manera de afrontarlos. Casi todas las mujeres manifiestan mucho temor e incertidumbre por el momento del parto. Por ello las clases de parto, las prepara a ellas y a sus parejas para hacer frente exitosamente a todo lo que conlleva esta etapa. Les otorga información para que la transiten conociendo de qué se trata.

Las clases de parto tienen como objetivo primordial brindar información a los futuros padres. Los prepara física, mental y emocionalmente para participar de manera activa del nacimiento de su bebé, logrando que todo transcurra de la mejor manera posible. Está comprobado, que estas clases traen importantes beneficios en el manejo del dolor, mejor desarrollo del parto y disminución de las cesáreas.

Con las clases se busca que los futuros padres evacuen todas sus dudas, conozcan y se relacionen con parejas que están atravesando por una situación similar. Y sobre todo, que la embarazada reconozca los síntomas que indican el inicio del trabajo de parto, los signos de alarma y que aprenda a utilizar a su favor, desde el principio hasta el final, las contracciones.

Las clases de parto generalmente abordan los siguientes temas:

•Desarrollo del bebé.
•Desarrollo del embarazo.
•Cuándo consultar al médico ante la presencia de posibles problemas.
•Cómo hacer más llevadero el embarazo y el parto.
•Técnicas de respiración y relajación para el parto.
•Reconocer cuando empieza el trabajo de parto.
•Cómo y cuándo pujar (hacer fuerza).
•Rol contenedor del padre o acompañante.
•Cuidados del recién nacido.
•Consejos para la lactancia.
•Consejos para el post parto.


El parto es el momento más esperado y también el más temido para la embarazada. Es una experiencia única, exclusiva e intransferible, a la que se puede llegar mejor preparada a través de las clases de parto. Una buena preparación, ayuda a los futuros padres a estar más tranquilos al momento del parto y a poner todo de sí para que se produzca el milagro de la vida.

cuidados con el sol
Tomar sol y disfrutar al aire libre es siempre muy beneficioso y relajante. En el embarazo, la mujer se deleita mucho estando en contacto con la naturaleza, respirando ese aire puro y transmitiéndoselo a su bebé. Sin embargo, un efecto negativo e indeseado del sol en la piel, durante la gestación, es la aparición de manchas cutáneas (hiperpigmentación). Por ello, los cuidados deben extremarse en esta etapa.

La hiperpigmentación, denominada melasma (se conoce también como cloasma), es una pigmentación más oscura en determinadas zonas de la piel. Se produce por la exposición al sol y un exceso de producción de melanina (pigmento natural de la piel) debido a los cambios hormonales en el embarazo. Puede aparecer desde las primeras etapas del mismo. El 90% de las mujeres pueden padecerla, pero es más frecuente en las de piel oscura.

Las zonas del cuerpo donde sus efectos son más visibles, son las más sensibles como: aréolas, genitales externos, periné. Y las regiones de más roce, tales como axilas y aductores. Pero también puede presentarse en la cara, cuello, brazos y piernas. A causa de ella, las pecas existentes cambian su color e incluso pueden aparecer nuevas. También se forma una línea oscura en el sector abdominal, que se extiende desde el ombligo al pubis. Todas estas manchas desaparecen un tiempo después del parto, una vez que se produce la regularización hormonal.



Recomendaciones para la exposición al sol durante el embarazo:


• No exponerse al sol entre las 10.00 y 17.00.
• Utilizar siempre sombrero de ala ancha.
• Usar lentes de sol con protección adecuada contra los rayos UVB y UVA.
• Colocar protectores solares o bloqueadores con factor mayor a 30, con protección contra los rayos UVB y UVA resistentes al agua.
• Ponerse el protector solar 30 minutos antes de exponerse al sol y volver a aplicarlo pasadas las 2 horas de exposición.
• Beber mucho líquido para evitar la deshidratación (aproximadamente 2 litros al día).
• Si aparecen manchas en la piel, consultar al dermatólogo.


Estas medidas no sólo protegen la piel de la mujer embarazada de la aparición de manchas, sino también de todos los efectos adversos a corto, mediano y largo plazo que produce la exposición, desmedida, al sol. Es más, tomarlo en la medida justa y en el horario recomendado, puede resultar beneficioso para el embarazo porque contribuye a sintetizar la vitamina D, tan importante en esta etapa.

En la época del trabajo

La época en que la mujer se dedicaba, únicamente, a las tares del hogar ha quedado en el pasado. Actualmente, trabaja tanto dentro como fuera de este, también estando embarazada. Pero en este período, siempre surgen dudas y temores acerca de la compatibilidad de la actividad laboral con esta nueva etapa de su vida.

En un embarazo normal, sin ninguna complicación, el trabajo no ocasionará ningún problema. La mujer podrá seguir desempeñando sus actividades laborales como lo hacía antes. Sin embargo, si hay alguna indicación del médico o un embarazo de riesgo, deberá abandonarlas.

En general, si el trabajo que realiza la embarazada no demanda grandes traslados o movimientos, lo más seguro es que pueda seguirlo haciendo hasta el final. Pero si implica permanentes desplazamientos, seguramente se canse con más frecuencia y sea necesario reducir la exigencia, más que nada después del sexto mes.

Hay trabajos que definitivamente constituyen un peligro y son incompatibles con el embarazo. Algunos, por el nivel de demanda física y otros, por el contacto con productos tóxicos, que son nocivos tanto para la salud del bebé como para la salud de la madre. En ambos casos, la embarazada deberá consultar al médico y este resolverá si se debe pedir un cambio de lugar en la empresa, o una reducción de horario.

La mujer que desempeña un trabajo que requiere una intensa actividad física (como instructor de deporte, por ejemplo), deberá consultar al médico. Es probable que si está entrenada y en buen estado, pueda seguir trabajando igual, hasta alrededor del sexto mes, cuando su propio cuerpo le pedirá bajar un poco la exigencia.

Si trabaja con químicos o sustancias tóxicas, puede que llevar una máscara y guantes sea suficiente protección, pero ello dependerá de la sustancia. Entre los productos tóxicos o dañinos están las anestesias, los químicos fotográficos, el alcohol, el mercurio, la nicotina, el plomo, el asbesto, el arsénico, el fósforo, los sulfuros de carbono y el benzol.

En los últimos meses de embarazo, la mujer se fatiga con más facilidad, por lo que se recomienda que no realice grandes esfuerzos. Y si aún está trabajando puede comenzar con la licencia maternal algunas semanas antes de la fecha probable de parto, para poder descansar, relajarse y enfocar todas las energías en el nacimiento de su hijo.


Embarazo, los controles periódicos necesarios

Normalmente, los controles a las embarazadas, hasta la semana 36, se realizan cada cuatro o seis semanas. Pero no hay dos embarazos iguales, por este motivo el número de consultas al ginecólogo se adapta a las necesidades de cada embarazada.



Si la embarazada tiene problemas de salud anteriores al embarazo como diabetes, hipertensión o los embarazos anteriores fueron complicados, o es un caso de embarazo de gemelos los controles deben ser más estrictos por conllevar riesgos añadidos.



Generalmente, todas las veces que la embarazada acuda a la consulta de su ginecólogo, este le realizará una serie de controles periódicos como los siguientes: la pesará, medirá su tensión arterial, el contorno de su barriga, le examinará las piernas y los pies para comprobar si están hinchados. También le palpará la barriga para ubicar al bebé y conocer la posición del feto dentro del útero materno.



Entre la semana 24 y 38 de embarazo, a la futura mamá se le efectuará el Test de O´Sullivan, para detectar una posible diabetes gestacional, que se produce durante el embarazo y desaparece después del parto. Las embarazadas que muestren cantidades altas de glucosa en sangre deben someterse a la curva de la azúcar, para determinar la cifra de glucosa en sangre una hora después de haber consumido cincuenta gramos por vía oral sin estar en ayunas.



La diabetes gestacional puede ser perjudicial para el bebé ya que puede provocar un crecimiento anormal de este, que puede obligar a la práctica de una cesárea de emergencia.


Requerimientos energéticos durante el embarazo

Durante el transcurso del embarazo, la madre sufre una serie de ajustes fisiológicos para poder proporcionar al bebé los nutrientes necesarios. El organismo requiere una energía adicional para el crecimiento del feto, la placenta y los tejidos maternos.

El Comité de Nutrición Materna del Consejo Nacional de Investigaciones (EEUU), estima que el requerimiento metabólico durante el embarazo es de unas 40.000Kcal. Esto es para la mujer -media- con una actividad habitual y que tenga una ganancia ponderal de unos doce kilos durante el embarazo. Ello supone, que debe consumir unas 2.000 Kcal. al día.

El gasto calórico durante los primeros meses es mínimo, aumenta bruscamente en el segundo trimestre y permanece prácticamente constante hasta el final. A partir del tercer mes, las demandas extra se deben principalmente al aumento del volumen plasmático, del útero y de las mamas. En el último trimestre, el crecimiento del feto y de la placenta justifican la mayor parte de las necesidades energéticas extra.

Hay consenso entre los especialistas, en que la ganancia de peso durante el embarazo, es de un veinte por ciento del peso previo -el aumento no debería ser igual para una mujer con sobrepeso y una con bajo peso-. Esto se asocia con los mejores resultados maternos y fetales. Para ello, es necesario que la dieta tenga un adecuado balance de proteínas, hidratos de carbono y grasas, y un correcto aporte de vitaminas y oligoelementos.

El requerimiento de vitaminas y minerales durante el embarazo, es principalmente para cubrir las necesidades del feto y mantener óptimo el estado nutricional de la madre. Estas sustancias no pueden ser sintetizadas en el organismo humano. Es por ello, que el aumento de las demandas sólo puede ser cubierto con las reservas de la madre, a partir de la dieta o del aporte adicional. Importantes estudios han demostrado que la suplementación alimenticia durante el embarazo mejora los resultados del feto.

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