
Hola amigos, quiero compartir con ustedes mi experiencia personal con la Religión...
Nací en una familia protestante, evangélica, mi nacimiento se supone que fue un "milagro" ya que el embarazo de mi madre era de alto riesgo y tuvo muchas complicaciones, aún así sobreviví.
Mi mamá me tuvo ya siendo mayor, casi a los 40 años, ya que por convicción, decidió postergar la maternidad hasta el matrimonio.
Cuando yo nací mis padres me "entregaron" a Dios, hicieron la promesa de que yo sería criada bajo su voluntad... yo no cuestiono eso, pues a lo mejor ellos tenían las mejores intenciones del mundo, pero ese fue el principio de una serie de problemas, porque mis padres nunca se detuvieron a pensar que yo podría querer otra cosa, tener otros planes una vez que tuviera uso de razón y fué exactamente lo que pasó.
Ellos se crearon tantas expectativas sobre mi, que yo siendo chiquita, sentía una enorme responsabilidad sobre mis espaldas, por complacer a mi familia... Me llevaron a un colegio evangélico bautista, y cuando entré allí comenzaron las expectativas de mi padre de que yo debía ser una alumna ejemplar, tenía que tener las mejores calificaciones, debía ser LA MEJOR.
Mi padre es físico y es ingeniero, mi madre es arquitecta, ambos profesionales y no esperaban menos de mi...
La verdad es que yo nunca fui feliz ni en ese colegio donde te obligaban a asistir al templo, tampoco era feliz en la iglesia, porque nada de lo que me enseñaban me convencía. Yo desde temprana edad, mas o menos desde los 9 años comenzó mi afición por la música y comencé a coleccionar casettes y me volví fan de Michael Jackson.

Para mí el era un defensor de la paz, de la ecología, de los animales, pero para mis padres Michael Jackson era un pervertido que abusó de menores y me prohibían escuchar su música, cada vez que encontraban una foto, un casette, alguna cosa relacionada a mi artista favorito, me lo sacaban, y me imponían el escuchar solamente música cristiana.
En esos años mi rendimiento escolar bajó, y comenzaron los maltratos por parte de mi padre, quien descargaba todas sus frustraciones en mi, por cada mala nota que traía en el colegio, me reventaba a azotes. Mi mamá era la única que me defendía, pero mi papá aprovechaba la ausencia de mi vieja muchas veces para cobrarme mis "faltas"
Toda mi niñez y toda mi adolescencia yo fui forzada a asistir a una iglesia a la que no quería ir, llevando una vida de lo mas monótona, yo solamente quería ser libre, escuchar mi música, sin molestar a nadie ni hacer daño a nadie.
Cuando ya era una adolescente de 12 años me revelé, me negaba a estudiar y ya no me importaba cuantos azotes recibía por ello de parte de mi padre, hasta que mas o menos se resignaron y ya no esperaban que fuera la mejor, sino que al menos pase de curso...
Mis intereses no pasaban por la competitividad, para mi siempre hubo cosas más importantes que eso, siempre tuve gran sensibilidad por los niños que pasan hambre en el mundo, siempre me preocupé por la ecología, soy extremadamente sensible al dolor ajeno... para mi eso es lo que realmente importa y es lo que me da valor a mi como ser humano y yo no tengo rencor contra mis padres, porque yo estoy segura de que ellos obraron con buena intención, ellos pensaban que hacían un bien por mí, aunque hayan estado equivocados.
Bueno, el resto de la historia es pura añadidura, con los años ellos fueron perdiendo el control sobre mi, ya no podían controlar la música que yo escuchaba, ya no pudieron obligarme a asistir a una iglesia, no pudieron elegir la carrera que yo iba a seguir, de hecho, la carrera que empecé no la terminé que es la de filosofía, pero sigue siendo mi pasión, y yo sigo leyendo, enriqueciendo mi intelecto, y cuando comencé a indagar en la historia, pude darme cuenta del mal que hace la religión a la humanidad, a lo largo de los siglos no hizo otra cosa mas que engañar, dominar, oprimir, dividir, someter, matar.
La religión usa el nombre de Dios y la figura de Jesucristo para fines completamente egoístas y mis padres son tan esclavos de eso como lo fui yo. Están tan ciegos que no ven la realidad y cuando argumentás algo irrefutable contra la religión, te mandan a callar, ni siquiera se molestan en tratar de mirar un poco mas allá. En fin, ahora a mis casi 28 años puedo decir que soy libre, porque no estoy atada a ninguna religión, a ningun dogma, OJO, yo no me volví atea ni nada por el estilo justamente porque aprendí que la religión usó la figura de un Jesucristo histórico cuyas enseñanzas son justas, llenas de humildad, de sencillez, sobre todo de libertad, es hermoso vivir sin temor a un castigo eterno si no te sometés a los dogmas impuestos por la religión.
Soy una bohemia feliz, una libre pensadora que no se deja engañar, el no tener religión, no significa que yo no deba tener una convicción en la cual se rige mi vida, por eso yo siempre fui una chica sana, nunca me metí en drogas, tampoco abuso del alcohol, en sintesis, se trata de no dejar que nada nos controle. Solo me permito soñar con un mundo mejor, un mundo de paz, pero creo que solo habrá paz cuando las religiones dejen de tener tanto poder, de a poco lo van perdiendo, pero aún no es suficiente, porque sigue habiendo gente ciega...
OBS importante: Este es un relato en el cual posiblemente muchas personas se sentirán identificadas o quizás indignadas pero quiero pedirles por favor que no insulten a mi familia, cualquier comentario fuera de lugar, será eliminado, mis padres son tan víctimas de la religión como lo he sido yo y lo son millones de otras personas, pero para ser realmente libres también debemos perdonar, porque vivir con odio es otra esclavitud como la de la religión. El perdón no solamente nos enseña Jesucristo, también nos enseñan filósofos como Buda, Confusio, Mahatma Ghandi y hasta John Lennon ayudó a su padre después de que éste lo abandonó, son esos ejemplos los que debemos imitar, si realmente queremos ser buenas personas, y ser libres de toda atadura...
Les dejo aquí mas información útil sobre lo innecesariamente dañina que es la religión.