InicioAutos MotosConsejos para cuidar tu motor turbo
1) Al arrancar dejar el auto al menos un minuto al ralentí (regulando): El turbo necesita una lubricación, debemos esperar a que agarre un poco de temperatura, que el aceite bañe sus componentes. Esto es especialmente importante si el coche está frío. Si emprendemos la marcha sin esperar, el sistema no se lubricará y se provocarán daños por rozamiento en zonas como el eje de la turbina. A largo plazo la pieza terminará por romper y tocará poner un turbo nuevo. Para poder llegar a ese tiempo se puede primero, encender el auto. Después abrir el garage, a continuación sintonizar la radio que nos gusta, chequear que nuestra posición de manejo esta bien y que las luces están encendidas, (en caso de tener portón eléctrico) ponerse el cinturón e ir hacia nuestro destino. 2) Arrancar sin pisar el acelerador: Es un hábito que podría extenderse a cualquier tipo de motor, realmente. En el caso de los diésel se debe evitar especialmente, pues sometemos a algunas partes del motor a esfuerzos más altos de la cuenta y estaremos reduciendo su durabilidad a largo plazo. De por sí cuenta con piezas más pesadas y la relación de compresión es mayor. El turbo sufre mucho, pues tiene que trabajar muy fuerte sin haberse lubricado en absoluto. Lo mismo se puede decir de las demás partes del propulsor. Para arrancar, siempre con el embrague pisado – ahorramos trabajo al motor de arranque – y sin acelerar. 3) No dar acelerones ni exigir al motor en frío: La lógica está explicada en el primer punto. Si nada más arrancar nos ponemos a acelerar a 4.000 rpm y a someter a mucha carga el motor – pisar el acelerador muy a fondo – dañaremos partes del propulsor que no se han podido lubricar del todo, entre ellas el turbocompresor. En frío siempre es recomendable no subir de 2.000 rpm y pisar con tacto el acelerador. Si vamos a efectuar una conducción “ágil”, no sólo debemos esperar a que el agua esté en su zona óptima, el aceite debe calentarse también, para lo que debemos rodar de 5 a 15 minutos (dependiendo el auto). 4) Emplear siempre aceite y filtros de la máxima calidad: Si el aceite es la sangre de nuestro motor, el turbo y el fluido que mantiene el buen funcionamiento de toda la mecánica, no queremos emplear aceite de mala calidad o que lleve mucho tiempo en nuestro garage, por muy intacto que esté el precinto. Generalmente los aceites de mejor calidad suelen ser los sintéticos, que suelen tener además una mayor durabilidad en número de kilómetros. En cuanto a los filtros, son los que impiden que las impurezas y residuos del aceite entren en nuestra ajustada mecánica, así que sobra decir que deben ser de alta calidad. Comprobar el nivel de aceite en intervalos regulares también es recomendable, nuestro motor puede consumir aceite y si nos quedamos sin líquido lubricante podrían sufrirse daños irreversible en el motor. Si vemos que estamos bajo habrá que reponer, es recomendable llevar un repuesto en el auto. Este cuidado es común para todos los motores, no únicamente los turbo. Es conveniente usar el lubricante recomendado por nuestra automotriz. Estado del aceite de un motor tras 50.000 km sin un cambio. El estado no es el mejor. 5) Mantenimiento a tiempo, incluso adelantado: no quiero parecer un maniático, pero los intervalos de mantenimiento de los fabricantes son una media elaborada en base a estudios a los que no podemos acceder. Se supone que es óptima, pero siempre es recomendable adelantar un poco los intervalos de revisión. La idea es mantener el aceite siempre en buen estado, pues se va degradando con el uso. Si nos pasamos más de 5.000 km nuestro motor corre peligro, así de sencillo. Lo mejor seria a los 14.000 para no pasarse, igualmente es según la marca, hay autos que es cada 10.000 km el cambio de aceite Algunos motores emplean aceite long-life que no hay que cambiar en 30.000 o incluso 50.000 km en algunos casos, pero yo personalmente no esperaría tanto. Los aceites sintéticos tienen una mayor durabilidad, pero no resisten demasiado bien el paso del tiempo. Con los minerales ocurre exactamente lo contrario. En todo caso, es recomendable que si no hemos llegado al kilometraje de revisión en un año, cambiemos aún así el aceite y filtros. Puede que resulte algo caro, pero más cara puede ser una rotura interna, no se puede jugar con el aceite y su vida útil. Si nos gusta acelerar el auto, o hacemos mucha ciudad habría que adelantar el mantenimiento aún más. No es bueno jugar con la sangre de la vida de nuestro motor. 6) No abusar de las recuperaciones a bajas vueltas ni pasarnos de vueltas: De nuevo, es un cuidado común a todos los motores, pero afecta de manera especial a los motores turbo. Si exigimos mucho al motor desde un régimen muy bajo – por ejemplo 1.200 rpm – sufrirán las piezas, sometidas a mucha carga. A la larga las cámaras de combustión y los cilindros sufren. En los turbodiésel podemos llegar a saturar la válvula EGR, siendo necesario un caro recambio. Los turbos tampoco están en su zona cómoda, no pueden alcanzar la presión de soplado que les hace funcionar de manera correcta. Tampoco tiene sentido exigirr los motores turbo más allá del régimen de potencia máxima o el momento en que empieza a disminuir el empuje. Las piezas se someten a mucho desgaste y no obtenemos una ventaja en prestaciones. Tampoco se aprovecha el potencial del turbo. Las reducciones fuertes de velocidad tampoco sientan bien a los motores turbo, en especial a los turbodiésel, por tener piezas más pesadas. 7) Dejar reposar el turbo antes de apagar el motor: Si hemos estado manejando un rato y ha sido rápido o en ciudad – con el constante parar/arrancar – es necesario dejar reposar el turbo antes de apagar el motor. Con un par de minutos en todo caso es suficiente. Si lo apagamos de golpe el aceite que queda en su interior se carboniza al detenerse la lubricación, al estar la turbina a una temperatura muy alta. Todo un golpe de calor. Los turbo en nafteros son especialmente susceptibles ya que las temperaturas de funcionamiento que alcanzan los turbos son bastante superiores a las de los diésel. Si no respetamos esta medida el turbo se gastara. Esto puede suponer una pequeña inconveniencia de tiempo, pero no es necesario esperar en todos los casos. Por ejemplo, si hemos entrado en el garage y estamos un minuto maniobrando, en el que no se sube apenas de vueltas el motor, podemos apagarlo directamente. Si estamos manejando de manera muy suave o hemos hecho una conducción relajada, con medio minuto de reposo debería ser suficiente. Por favor, respeten este consejo, se ve mucha gente que apaga el motor sin esperar ni un segundo, quejándose después de arreglos y fiabilidad. Si se respetan todos estos consejos tendremos un motor fiable y en forma por muchos años y kilómetros, y además no tendremos que gastarnos una fortuna en el taller. Si conocen a alguien que tenga un auto con turbo y no respete estos consejos, haganle conocer estos consejos para que evite roturas y dolores de cabeza. Nuestro auto no tendrá entonces impedimentos para alcanzar muchos kilómetros, siempre ofreciendo el mejor rendimiento. Se que no siempre es posible cumplir estos consejos (por estar apurados, o por estar en el medio de la ciudad o hasta por una necesidad). Pero siempre que se pueda es bueno hacerlo, o por lo menos hacerlo en menor medida o lo que se pueda. No les digo que cuando su mujer este por dar a luz se pongan a calentar el motor ni nada de eso, igual no creo que en ese momento nadie tenga en cuenta estos consejos. Visita mis otros Posts!
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