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Razones para cambiar de trabajo

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Consejos, General, Opinión Razones para cambiar de trabajo Por P. Córdoba, el 22 de Enero de 2008 trabajador aburrido Los cambios siempre producen cierta inquietud, porque uno ante lo nuevo siente menos control. Por eso, mucha gente ante esta circunstancia cumple al pie de la letra aquello de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Esto les limita, y les priva de la posibilidad de vivir experiencias nuevas y enriquecedoras, ya que no están dispuestos a pagar el peaje de la incertidumbre inicial. Si esta resistencia la aplicamos al mundo laboral, es un porcentaje significativo la cantidad de personas que, necesitando y deseando un cambio en su ocupación profesional, postergan y evitan dar el paso, colocándose en una resignada actitud de “qué se le va a hacer, no va a haber nada mejor”, que con mala suerte para algunos puede mantenerles durante años sumisamente en el mismo sitio. La pereza, la habituación a la rutina, el miedo a no encontrar algo mejor, el estrés del cambio, son sólo algunas de las excusas que atan al trabajador a las patas de su mesa de trabajo, sin concederse a veces la oportunidad tan siquiera de mirar otras ofertas laborales, o ir a alguna entrevista para valorar opciones. Esta disposición conformista y pasiva no es invisible a los ojos de la empresa, o de algunos jefes, quienes se aprovechan de esta incondicionalidad y sumisión del trabajador, para retrasar algunas revisiones salariales o ascensos, puesto que saben que no van a irse a ningún otro lado a buscar nuevas cláusulas que se ajusten a sus intereses. A la larga este cuadro de dependencia laboral, temor a quedarse en paro, o desconfiar de que aparezca otra oferta, tiene cierta analogía con la dependencia emocional de quienes, por miedo a quedarse solos, mantienen la misma pareja durante años, a pesar de que no les llena ni cumple sus expectativas. Echemos un vistazo a algunas de las razones deseables para intentar, cuando menos, dar un giro a la vida laboral, que en ocasiones se concreta en empezar a informarse sobre propuestas de otras compañías: 1.Sientes que no estás desarrollando todo tu potencial. Tal y como están planificados los objetivos y funciones de tu trabajo, no dispones del margen para sugerir, cambiar o desplegar verdaderamente tus conocimientos. Al final, estás haciendo sólo un 40% de todo lo que podrías hacer, por motivos ajenos a ti: la empresa da prioridad a otras competencias, hay compañeros que ya se encargan de eso, no existen los recursos o el escenario adecuado para valorar tus habilidades, etc. Trabajar por debajo de las capacidades de uno, suele provocar un sentimiento de pérdida de tiempo, de minusvalía y de falta de motivación. Si es así, y pese a haber hablado con tu supervisor, la respuesta que recibes es que no es viable cambiar las cosas, quizá es un buen momento para comenzar a mirar nuevos horizontes.superejecutivo 2. El trabajo no es lo que parecía. Cuando firmaste el contrato o hiciste la entrevista, te describieron unas condiciones, que no acabas de ver por ningún lado. Puede que el sueldo se haya convertido en un variable, tan utópico de alcanzar, que en vez de ser un incentivo, se ha transformado en un requisito estresante, que eclipsa al sueldo fijo. Puede que te garantizaran que se valoraría tu creatividad e iniciativa, y has terminado relegado a un quehacer mecanizado que no admite variación. Si las expectativas sobre la tierra prometida, con las que te contrataron, no se ajustan al menos al 60- 70% de la realidad, ahora estás en tierra de nadie, un buen motivo para no descalzarte del todo, y estar preparado para salir de allí en cualquier momento. 3. Vives para trabajar. Tus cometidos profesionales pueden realizarte completamente, y haber hallado el trabajo de tu vida, pero ¿a costa de qué?. Cuando el trabajar más de 10 horas se convierte en la norma, y el salir a la hora es la excepción, que se vive como un regalo de la compañía, existe un serio problema para compatibilizar la vida laboral con la personal. Es cierto que determinados sectores (consultorías, hostelería) pueden escudarse en el “sabías a lo que venías”, pero tú no tienes por qué darlo por sentado todos y cada uno de los días de tu jornada laboral. Nunca cambiarán las cosas si las empresas siguen con la luz encendida hasta las once de la noche, mientras algunos hacen el trabajo de dos o tres personas (a las que, por cierto, nunca contratarán). Si te has metido en una dinámica, en la que no sabes cuándo ni con quién gastar el dinero, que con tanto esfuerzo ganas, es porque te han hecho olvidar que el trabajo es un medio, con el cual podemos disfrutar en el camino, pero no es EL FIN EN SI MISMO. 4. Sufres de acoso laboral o mobbing. Si es así, efectivamente estarás harto de oír que son los acosadores y abusadores solapados los que tienen que abandonar el trabajo, y no tú, la víctima. Esto es absolutamente cierto, pero lamentablemente hasta que esto se demuestra, se valora clínicamente por médicos, y se llevan a cabo las medidas oportunas, uno tiene que seguir yendo a fichar cada mañanita con el mismo malestar e incomodidad. Por supuesto, lo primero es denunciarlo, destapar la caja de los males, y no tragar más cada pastel envenenado que, unas veces con descaro y otras veces indirectamente, te imponen. Pero en medio de ese proceso, contempla la posibilidad de pedir un cambio de departamento, un traslado, y desde luego, si no hay otra alternativa, es una razón más que suficiente para que muevaquien se ha llevado mi quesos tu currículum por otros círculos. No obstante, no hace falta verse en una situación límite, como las referidas en último lugar, para saber que es mejor no acomodarse del todo, y tal y como invitaba la fábula del libro ¿Quién se ha llevado mi queso?, dejarse siempre las botas puestas, preparado activamente para cambiar. No dejes que la vida decida por ti, cruzando los dedos para ver dónde la corriente quiere llevarte. Siempre será más sano mover ficha y errar, que no verse abocado a una situación de impotencia, en un trabajo que no llena, daña o va contra tu integridad y realización personal. Pero como somos conscientes de que no siempre llueven ofertas a tu gusto e interés, al menos te proponemos que, si te has visto reflejado en algunas de las situaciones que hemos enumerado, comiences a buscar, a mandar CV, a explorar un nuevo mundo laboral. Temas: cambiar de trabajo, dependencia laboral, giro laboral, quién se ha llevado mi queso http://www.buscarempleo.es/opinion/razones-para-cambiar-de-trabajo.html A mi me pasa en la realidad, y me voy a ir de mi laburo, en cuanto salga otro. Saludos!
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