Cuando se acusa de conspiranoicos a los que dicen que vivimos bajo el poder de una pequeña elite financiera, que contola la mayoria de los paises desde las sombras, y que esta elite es responsable de cosas tan terribles como haber organizado las atentados mas importantes de los últimos 10 años, hay dos opciones:
Que efectivamente estas hipótesis sean falsas y que sean producto de una imaginación fantasiosa, o que, sean ciertas. Si son ciertas, esto convierte a los acusadores en "negadores", que tratan de impedir que se descubra una realidad que viene a ser angustiante y movilizadora, que produce un replanteo radical de la imagen del mundo que uno se ha construido.
Ante dos teorias tan contrapuestas sobre la realidad, quien quiere realmente conocerla, trata de buscar la mayor cantidad de fuentes posibles y evaluar como son esas fuentes. Cuando uno empieza a descubrir que no solo investigadores y varios documentalistas plantean pruebas de que la CIA es responsable de los atentados de las torres gemelas, sino que incluso funcionarios de distintos lugares del mundo dicen lo mismo, uno empieza a descubrir que no habia paranoia de unos sino negacion en otros, que quieren velar por el sueño del rebaño. Por suerte, cada uno es libre de querer seguir tomando o no el somnífero de los medios masivos de comunicacion.
(Al pie del post, info sobre Graziano y otras fuentes para profundizar en el tema)
Entrevista a Walter Graziano, autor de Nadie vio matrix
“Este libro hace que mi vida tenga sentido”
“Uno no le puede decir a nadie lo que es la matrix. Necesitas verla con tus propios ojos”, se lee al inicio de Nadie Vio Matrix, el libro del economista Walter Graziano. Como una invitación a continuar, a adentrarse en un universo de complicidades políticas globales que en un punto ligan al atentado del 11 de septiembre de 2001 con las intrigas del Vaticano; a la paranoia frente al terrorismo de Al-Qaeda y Bin Laden con la crisis de la era del petróleo y del dólar, que amenaza la preeminencia de los Estados Unidos como potencia total; la propia historia de ese país, en su reiterada secuencia de magnicidios y crisis económicas planificadas en demasiados países, con la invasión a Irak que aún desangra a Oriente Medio.
Entonces, Nadie Vio Matrix, que deja a la luz democracias artificiales, planificadas desde un escritorio, dice Graziano. En el libro, que puede leerse como una inevitable continuación del revelador Hitler ganó la guerra, describe un mundo detrás de esta “simulación de capitalismo competitivo”, del supuesto orden de la globalización de las comunicaciones y el flujo de capitales. Sólo con prender la TV queda a la vista esta especie de fenómeno circense, afirma el autor. Basta hacer zapping “para ver cada vez más la repetición al infinito, a toda hora, de los crímenes que se producen en las ciudades, en las periferias, que ayudan a encubrir las verdaderas noticias que permanecen ocultas tras el efecto hipnotizante de la televisión”.
¿Qué es lo que se anima a contarnos Nadie Vio Matrix? “Algo mucho más siniestro, en el propio centro del Nuevo Imperio Romano”, afirma Walter Graziano, refiriéndose, es claro, a los Estados Unidos. A ese país en permanente expansión, en medio de un concierto de naciones que ya no sería una consecuencia de la caída del Muro de Berlín, ni la demostración del triunfo del capitalismo sobre el socialismo. El panorama es más aciago, dice el autor: el mundo actual se rige por otras leyes; la economía global absorbió a ambos mundos. En la globalización “ninguno de los dos sistemas prevaleció. Ya no existe ‘el marxismo soviético”, pero tampoco existe el “capitalismo de libre empresa”. Lo que existe es un sistema que combina lo peor de ambos: lo que George Orwell llamaba en su novela 1984 como “Colectivismo Oligárquico”. O sea, una combinación de lo peor del capitalismo y del comunismo...”
¿Qué mundo, entonces, se esconde detrás del mundo? A escala global, “con despliegue de corresponsales y derroche de dinero” se superponen falsedades y medias verdades. A través de ese bombardeo mediático que, día tras día, “nos hace desconfiar más del vecino, del desconocido, del semejante y del diferente”, dice Graziano. Por eso The Matrix, la película de los hermanos Wachowsky, como alegoría: como el título certero del libro. Hoy, en que el consumo permanente, frenético, parece la única opción de vida. O de escape: la leve alternativa “de la nueva esclavitud que el capitalismo corporativo amparado por la fachada perversa de la supuesta democracia representativa y republicana llama libertad”.A medida que se avanza en la lectura de Nadie Vio Matrix, el resultado es el asombro, y la fascinación que produce la certeza de que las continuidades históricas y la mentira van de la mano. Que debajo de las naciones, en este capitalismo global del siglo XXI, una diversidad de sociedades secretas -desde tiempos inmemoriales- entretejen la economía mundial; hoy, desde Norteamérica y Gran Bretaña. Aferradas al destino de los tiempos, se infiltran en los gobiernos del mundo, controlan su economía, diseñan las políticas locales y escriben, por ellos, la Historia.
Al seguirles el rastro, al volver las páginas de las épocas, las sociedades secretas se conectarían con la burguesía europea de fines del siglo XVIII y la propia Revolución Francesa -aquel hito, la toma de la Bastilla, de la que Graziano tiene otra versión, menos esperanzada y épica para remontarse mucho más atrás, rumbo a las borrosas y feroces intrigas del Medioevo.
¿Son la sociedades secretas el verdadero rostro de esta globalización desenfrenada? ¿Cómo logran mantener su vasto poder en las sombras? Se multiplican, se fusionan: se enfrentan y financian guerras, afines al poder imperial. Conspiran, y por eso... permanecen. Pero esto, que parece acercarse a la ciencia ficción, es apenas el comienzo “de la matrix que estamos viviendo, que nos encierra y que nos precede, por mucho tiempo, a nosotros mismos”.
Como un claro complemento de Hitler ganó la guerra, en que había descrito sin medias tintas lo que sucedió realmente el 11 de septiembre de 2001, Graziano rastrea las huellas de las sociedades secretas en la misma historia norteamericana -desde el asesinato de Abraham Lincoln a la presidencia de Richard Nixon-, revuelve los mitos alrededor de la Revolución Rusa -¿qué rol tendrían en ella estos grupos ocultos?- y desteje las suposiciones en torno a Al-Qaeda, el grupo terrorista que, en cada acto de muerte televisado, parece brindar argumentos para nuevas operaciones militares a gran escala.
Nada es nuevo, entonces, salvo libros como Nadie Vio Matrix, que Graziano escribió como una cuestión pendiente: al haberse animado a terminarlo -confiesa- encontró una “clave para que la vida, la mía, tenga sentido. Para mí, este libro es muy, pero muy importante. No puedo calcular de antemano que pasará con él. Lo que si sé es que tenía que transmitir -sí o si- las cosas que investigué, averigué y descubrí, sean cuales sean las consecuencias”.
-¿Cuál es el hilo conductor que recorre a su libro?
-Que el dinero, y además, el poder -que no es lo mismo que el dinero- son los verdaderos motores económicos de la historia. Lo que a esta altura es necesario comprender -y al 99 por ciento de la gente le cuesta mucho- es que el poder no es el dinero. El dinero es solo una condición previa para el poder. Las sociedades secretas lo saben a la perfección. Por eso son secretas.
-Ud. define a la situación mundial actual como en decadencia. ¿Cómo pueden los ciudadanos del mundo anticiparse a ella y delinear estrategias para el futuro?
-Ojalá lo supiera, pero la verdad es que no lo sé. Observo, y me preocupa muchísimo la decadencia general que nos rodea. Es perceptible a simple vista por su aceleración en las últimas dos décadas. No podemos anticipar las características de un ciclo posterior. Es más, no creo en la teoría histórica de los ciclos. Me parece que hoy estamos viviendo algo fuera de todo ciclo pasado “en repetición” de sí mismo. Como no creo en ninguna teoría abarcadora de la historia, no puedo saber que sucederá una vez que el imperio desaparezca. Y creo, honestamente, que nadie puede. No se puede saber el futuro desde un punto de indeterminación histórica como el actual. Apenas puedo yo comprender el pasado. Me llevó dos libros, más de seis años y mucho dinero poder hacerlo. Lo único que puedo decir, a ciencia cierta, es que intuyo que nos acercamos, quizás en términos de años, y no más allá de décadas, a un cambio enorme, diría “cuántico” en las relaciones humanas y sociales. Eso espero, al menos...
-Frente a este panorama, ¿las sociedades secretas son un obstáculo al progreso o los agentes del avance histórico?
-Todo depende de lo que se entienda por progreso. Si es que se cree en el progreso... tal cual lo han hecho siempre las sociedades secretas. Por mi parte, no creo en el progreso. Lo único que existe es el avance tecnológico, y solo bajo algunas circunstancias es positivo. En cuanto al “avance histórico”.... mejor pasemos a otro tema. Si la sociedad puede “tragar” la versión oficial del 11-S sin indignarse mientras le muestran por TV un montón de mentiras fantasiosas que costaron la vida y la muerte de miles de personas como usted y como yo... entonces mejor pasemos a otra cosa y dejemos la noción del “avance histórico” para que la historia futura lo juzgue.
-¿Qué incidencia actual, en la realidad política de Argentina, tienen estas sociedades secretas?
-He escuchado que, salvo Julio Argentino Roca, todos los demás presidentes argentinos fueron miembros prominentes de sociedades secretas. Y lo considero cierto. Es más, dudo mucho que Julio Roca no haya conocido, desde dentro, muy dentro, las sociedades secretas... Respecto a las implicancias para todos nosotros, lo más pertinente es estudiar las políticas que elaboran los organismos “semi-secretos” o “discretos” como el Council on Foreign Relations (CFR), la Comisión Trilateral, el Grupo Bilderberg, el Americas Council, y el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Es allí donde se “cocina el bacalao”, más allá de que la idea de las recetas venga de las sociedades secretas que controlan esos centros de poder.
-¿Qué aspectos de esta política imperial anglo-norteamericana considera que se desconocen aún?
-Todo lo que digo en el libro creo que se desconoce. Más aún, creo que nada se conoce... si es que algo se conoce. Y en ello tienen mucha responsabilidad los grandes medios de comunicación. Ellos operan como meros empleados a sueldo de los núcleos de poder que nos gobiernan y, por lo tanto, son claramente uno de los vértices de la Matrix.
-¿Qué fue lo que lo sorprendió mientras escribía Nadie Vio Matrix?
-Todo lo que escribí -del principio al final- en su momento me sorprendió. Si no, no lo hubiera hecho. En realidad, es como si el libro se hubiera escrito solo, o como si ya hubiera sido escrito desde antes: desde antes mismo, incluso, de que los sucesos que allí describo sucedieran. Sí, es así: como si yo hubiera funcionado como un mero transmisor... y nada más. Ojalá que a los lectores experimenten lo mismo que me pasó a mí al escribirlo: una mezcla de indignación, asco y necesidad de comunicarlo.
-¿Puede pensarse su libro como un desafío a los lectores para que se puedan salir de la lógica única que traza la Matrix?
-Ojalá. No lo sé. La Matrix imperial ha demostrado poder adaptarse al “ego” del consumidor y del productor. Solo saliendo de esos roles y ubicándonos en los de personas, comprendiendo que nos rodean -en general- semejantes, mis libros, entre muchísimos otros, pueden ser un desafío a la lógica única del discurso imperial.
Walter Graziano nació en 1960 en Argentina. Se graduó de economista en la Universidad de Buenos Aires. Hasta 1988 fue funcionario del Banco Central y recibió becas de estudio del Gobierno Italiano y del Fondo Monetario Internacional para estudiar en Nápoles y Washington D.C. Desde 1988 colaboró con medios gráficos y audiovisulaes argentinos en forma simultánea a su profesión de consultor económico. En 1990 publicó Historia de dos hiperinflaciones y, en 2001, Las siete plagas de la Argentina, libro que preanunció la debacle económica y política de su país. Desde 2001 Graziano se encuentra abocado full time a los temas de esta obra, sus antecedentes históricos y cuestiones colaterales.
Fuente
Aquí documentales y articulos en lo que washington y la CIA son señalados como responables de los atentados de las torres gemelas por el parlamento japonés, por el ministro de defensa de Alemania, por el expresidente de Italia Cossiga, etc, etc, etc
Aqui, un investigador en geoplítica, desde un lugar muy distinto al de Graziano llega a las mismas conclusiones sobre el verdadero poder mundial.
Que efectivamente estas hipótesis sean falsas y que sean producto de una imaginación fantasiosa, o que, sean ciertas. Si son ciertas, esto convierte a los acusadores en "negadores", que tratan de impedir que se descubra una realidad que viene a ser angustiante y movilizadora, que produce un replanteo radical de la imagen del mundo que uno se ha construido.
Ante dos teorias tan contrapuestas sobre la realidad, quien quiere realmente conocerla, trata de buscar la mayor cantidad de fuentes posibles y evaluar como son esas fuentes. Cuando uno empieza a descubrir que no solo investigadores y varios documentalistas plantean pruebas de que la CIA es responsable de los atentados de las torres gemelas, sino que incluso funcionarios de distintos lugares del mundo dicen lo mismo, uno empieza a descubrir que no habia paranoia de unos sino negacion en otros, que quieren velar por el sueño del rebaño. Por suerte, cada uno es libre de querer seguir tomando o no el somnífero de los medios masivos de comunicacion.
(Al pie del post, info sobre Graziano y otras fuentes para profundizar en el tema)
Entrevista a Walter Graziano, autor de Nadie vio matrix
“Este libro hace que mi vida tenga sentido”
“Uno no le puede decir a nadie lo que es la matrix. Necesitas verla con tus propios ojos”, se lee al inicio de Nadie Vio Matrix, el libro del economista Walter Graziano. Como una invitación a continuar, a adentrarse en un universo de complicidades políticas globales que en un punto ligan al atentado del 11 de septiembre de 2001 con las intrigas del Vaticano; a la paranoia frente al terrorismo de Al-Qaeda y Bin Laden con la crisis de la era del petróleo y del dólar, que amenaza la preeminencia de los Estados Unidos como potencia total; la propia historia de ese país, en su reiterada secuencia de magnicidios y crisis económicas planificadas en demasiados países, con la invasión a Irak que aún desangra a Oriente Medio.
Entonces, Nadie Vio Matrix, que deja a la luz democracias artificiales, planificadas desde un escritorio, dice Graziano. En el libro, que puede leerse como una inevitable continuación del revelador Hitler ganó la guerra, describe un mundo detrás de esta “simulación de capitalismo competitivo”, del supuesto orden de la globalización de las comunicaciones y el flujo de capitales. Sólo con prender la TV queda a la vista esta especie de fenómeno circense, afirma el autor. Basta hacer zapping “para ver cada vez más la repetición al infinito, a toda hora, de los crímenes que se producen en las ciudades, en las periferias, que ayudan a encubrir las verdaderas noticias que permanecen ocultas tras el efecto hipnotizante de la televisión”.
¿Qué es lo que se anima a contarnos Nadie Vio Matrix? “Algo mucho más siniestro, en el propio centro del Nuevo Imperio Romano”, afirma Walter Graziano, refiriéndose, es claro, a los Estados Unidos. A ese país en permanente expansión, en medio de un concierto de naciones que ya no sería una consecuencia de la caída del Muro de Berlín, ni la demostración del triunfo del capitalismo sobre el socialismo. El panorama es más aciago, dice el autor: el mundo actual se rige por otras leyes; la economía global absorbió a ambos mundos. En la globalización “ninguno de los dos sistemas prevaleció. Ya no existe ‘el marxismo soviético”, pero tampoco existe el “capitalismo de libre empresa”. Lo que existe es un sistema que combina lo peor de ambos: lo que George Orwell llamaba en su novela 1984 como “Colectivismo Oligárquico”. O sea, una combinación de lo peor del capitalismo y del comunismo...”
¿Qué mundo, entonces, se esconde detrás del mundo? A escala global, “con despliegue de corresponsales y derroche de dinero” se superponen falsedades y medias verdades. A través de ese bombardeo mediático que, día tras día, “nos hace desconfiar más del vecino, del desconocido, del semejante y del diferente”, dice Graziano. Por eso The Matrix, la película de los hermanos Wachowsky, como alegoría: como el título certero del libro. Hoy, en que el consumo permanente, frenético, parece la única opción de vida. O de escape: la leve alternativa “de la nueva esclavitud que el capitalismo corporativo amparado por la fachada perversa de la supuesta democracia representativa y republicana llama libertad”.A medida que se avanza en la lectura de Nadie Vio Matrix, el resultado es el asombro, y la fascinación que produce la certeza de que las continuidades históricas y la mentira van de la mano. Que debajo de las naciones, en este capitalismo global del siglo XXI, una diversidad de sociedades secretas -desde tiempos inmemoriales- entretejen la economía mundial; hoy, desde Norteamérica y Gran Bretaña. Aferradas al destino de los tiempos, se infiltran en los gobiernos del mundo, controlan su economía, diseñan las políticas locales y escriben, por ellos, la Historia.
Al seguirles el rastro, al volver las páginas de las épocas, las sociedades secretas se conectarían con la burguesía europea de fines del siglo XVIII y la propia Revolución Francesa -aquel hito, la toma de la Bastilla, de la que Graziano tiene otra versión, menos esperanzada y épica para remontarse mucho más atrás, rumbo a las borrosas y feroces intrigas del Medioevo.
¿Son la sociedades secretas el verdadero rostro de esta globalización desenfrenada? ¿Cómo logran mantener su vasto poder en las sombras? Se multiplican, se fusionan: se enfrentan y financian guerras, afines al poder imperial. Conspiran, y por eso... permanecen. Pero esto, que parece acercarse a la ciencia ficción, es apenas el comienzo “de la matrix que estamos viviendo, que nos encierra y que nos precede, por mucho tiempo, a nosotros mismos”.
Como un claro complemento de Hitler ganó la guerra, en que había descrito sin medias tintas lo que sucedió realmente el 11 de septiembre de 2001, Graziano rastrea las huellas de las sociedades secretas en la misma historia norteamericana -desde el asesinato de Abraham Lincoln a la presidencia de Richard Nixon-, revuelve los mitos alrededor de la Revolución Rusa -¿qué rol tendrían en ella estos grupos ocultos?- y desteje las suposiciones en torno a Al-Qaeda, el grupo terrorista que, en cada acto de muerte televisado, parece brindar argumentos para nuevas operaciones militares a gran escala.
Nada es nuevo, entonces, salvo libros como Nadie Vio Matrix, que Graziano escribió como una cuestión pendiente: al haberse animado a terminarlo -confiesa- encontró una “clave para que la vida, la mía, tenga sentido. Para mí, este libro es muy, pero muy importante. No puedo calcular de antemano que pasará con él. Lo que si sé es que tenía que transmitir -sí o si- las cosas que investigué, averigué y descubrí, sean cuales sean las consecuencias”.
-¿Cuál es el hilo conductor que recorre a su libro?
-Que el dinero, y además, el poder -que no es lo mismo que el dinero- son los verdaderos motores económicos de la historia. Lo que a esta altura es necesario comprender -y al 99 por ciento de la gente le cuesta mucho- es que el poder no es el dinero. El dinero es solo una condición previa para el poder. Las sociedades secretas lo saben a la perfección. Por eso son secretas.
-Ud. define a la situación mundial actual como en decadencia. ¿Cómo pueden los ciudadanos del mundo anticiparse a ella y delinear estrategias para el futuro?
-Ojalá lo supiera, pero la verdad es que no lo sé. Observo, y me preocupa muchísimo la decadencia general que nos rodea. Es perceptible a simple vista por su aceleración en las últimas dos décadas. No podemos anticipar las características de un ciclo posterior. Es más, no creo en la teoría histórica de los ciclos. Me parece que hoy estamos viviendo algo fuera de todo ciclo pasado “en repetición” de sí mismo. Como no creo en ninguna teoría abarcadora de la historia, no puedo saber que sucederá una vez que el imperio desaparezca. Y creo, honestamente, que nadie puede. No se puede saber el futuro desde un punto de indeterminación histórica como el actual. Apenas puedo yo comprender el pasado. Me llevó dos libros, más de seis años y mucho dinero poder hacerlo. Lo único que puedo decir, a ciencia cierta, es que intuyo que nos acercamos, quizás en términos de años, y no más allá de décadas, a un cambio enorme, diría “cuántico” en las relaciones humanas y sociales. Eso espero, al menos...
-Frente a este panorama, ¿las sociedades secretas son un obstáculo al progreso o los agentes del avance histórico?
-Todo depende de lo que se entienda por progreso. Si es que se cree en el progreso... tal cual lo han hecho siempre las sociedades secretas. Por mi parte, no creo en el progreso. Lo único que existe es el avance tecnológico, y solo bajo algunas circunstancias es positivo. En cuanto al “avance histórico”.... mejor pasemos a otro tema. Si la sociedad puede “tragar” la versión oficial del 11-S sin indignarse mientras le muestran por TV un montón de mentiras fantasiosas que costaron la vida y la muerte de miles de personas como usted y como yo... entonces mejor pasemos a otra cosa y dejemos la noción del “avance histórico” para que la historia futura lo juzgue.
-¿Qué incidencia actual, en la realidad política de Argentina, tienen estas sociedades secretas?
-He escuchado que, salvo Julio Argentino Roca, todos los demás presidentes argentinos fueron miembros prominentes de sociedades secretas. Y lo considero cierto. Es más, dudo mucho que Julio Roca no haya conocido, desde dentro, muy dentro, las sociedades secretas... Respecto a las implicancias para todos nosotros, lo más pertinente es estudiar las políticas que elaboran los organismos “semi-secretos” o “discretos” como el Council on Foreign Relations (CFR), la Comisión Trilateral, el Grupo Bilderberg, el Americas Council, y el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Es allí donde se “cocina el bacalao”, más allá de que la idea de las recetas venga de las sociedades secretas que controlan esos centros de poder.
-¿Qué aspectos de esta política imperial anglo-norteamericana considera que se desconocen aún?
-Todo lo que digo en el libro creo que se desconoce. Más aún, creo que nada se conoce... si es que algo se conoce. Y en ello tienen mucha responsabilidad los grandes medios de comunicación. Ellos operan como meros empleados a sueldo de los núcleos de poder que nos gobiernan y, por lo tanto, son claramente uno de los vértices de la Matrix.
-¿Qué fue lo que lo sorprendió mientras escribía Nadie Vio Matrix?
-Todo lo que escribí -del principio al final- en su momento me sorprendió. Si no, no lo hubiera hecho. En realidad, es como si el libro se hubiera escrito solo, o como si ya hubiera sido escrito desde antes: desde antes mismo, incluso, de que los sucesos que allí describo sucedieran. Sí, es así: como si yo hubiera funcionado como un mero transmisor... y nada más. Ojalá que a los lectores experimenten lo mismo que me pasó a mí al escribirlo: una mezcla de indignación, asco y necesidad de comunicarlo.
-¿Puede pensarse su libro como un desafío a los lectores para que se puedan salir de la lógica única que traza la Matrix?
-Ojalá. No lo sé. La Matrix imperial ha demostrado poder adaptarse al “ego” del consumidor y del productor. Solo saliendo de esos roles y ubicándonos en los de personas, comprendiendo que nos rodean -en general- semejantes, mis libros, entre muchísimos otros, pueden ser un desafío a la lógica única del discurso imperial.
Walter Graziano nació en 1960 en Argentina. Se graduó de economista en la Universidad de Buenos Aires. Hasta 1988 fue funcionario del Banco Central y recibió becas de estudio del Gobierno Italiano y del Fondo Monetario Internacional para estudiar en Nápoles y Washington D.C. Desde 1988 colaboró con medios gráficos y audiovisulaes argentinos en forma simultánea a su profesión de consultor económico. En 1990 publicó Historia de dos hiperinflaciones y, en 2001, Las siete plagas de la Argentina, libro que preanunció la debacle económica y política de su país. Desde 2001 Graziano se encuentra abocado full time a los temas de esta obra, sus antecedentes históricos y cuestiones colaterales.
Fuente
Aquí documentales y articulos en lo que washington y la CIA son señalados como responables de los atentados de las torres gemelas por el parlamento japonés, por el ministro de defensa de Alemania, por el expresidente de Italia Cossiga, etc, etc, etc
Aqui, un investigador en geoplítica, desde un lugar muy distinto al de Graziano llega a las mismas conclusiones sobre el verdadero poder mundial.