Si siente que tu timidez te impide expresarte con libertad, no te inquietes. Puedes superarla.
La timidez no es una característica genética sino una respuesta de adaptación al medio, no siempre efectiva, pero que intenta "defenderte" de lo que percibes como hostil.
Si te dispones a "jugar y divertirte" con la percepción que tienes de ti mismo y de tu entorno, ganarás en libertad y capacidad de expresión.
Pasos
1. Desdramatiza tu timidez y aprovecha el aspecto lúdico de la vida.
Nada te impide reírte, jugar contigo mismo y con las situaciones amenazantes en tu mente.
Comienza imaginando a qué dirías si....qué harías si... Piensa que en tu mente todo es posible.
2. Cada mañana haz un "experimento inocente de confianza". Por ejemplo, pregúntale la hora a un desconocido, una dirección a un transeúnte, o saluda al chofer del bus.
Recuerda que estás iniciando un proceso de aprendizaje y es preferible comenzar con actos sencillos con los que no arriesgues tu imagen.
3. Incorpora paulatinamente experimentos sencillos con gente conocida y amable. Por ejemplo, en el trabajo pídele a una compañera que te alcance un vaso de agua u ofrécele una taza de café.
No busques cambiar de un día para el otro.
Tómate tu tiempo y obtendrás lo que quieres.
4. Al final de la jornada, anota en tu agenda cómo resultaron los experimentos del día.
Pon el énfasis en los logros que alcanzaste y los pensamientos y emociones positivas que experimentaste.
También toma nota de las respuestas favorables que obtuviste del entorno.
5. A medida que sientas que te vas fortaleciendo, inicia experimentos de mayor compromiso, con personas conocidas y con temas más importantes.
6. Luego de cada experimento, grande o pequeño, anota tus impresiones enfatizando lo aprendido. Cada mes evalúa tus progresos. Te asombrarás de lo fácil y provechoso que ha resultado el cambio.
Importante
Los cambios positivos se consiguen dando pasos pequeños y permanentes en la dirección elegida. Mientras caminas hacia allí, recuerda que: tienes derecho a cometer errores, a cambiar de opinión, a decir que no frente a lo que te disgusta y a aceptar con entusiasmo lo que te permite mejorar.
La timidez no es una característica genética sino una respuesta de adaptación al medio, no siempre efectiva, pero que intenta "defenderte" de lo que percibes como hostil.
Si te dispones a "jugar y divertirte" con la percepción que tienes de ti mismo y de tu entorno, ganarás en libertad y capacidad de expresión.
Pasos
1. Desdramatiza tu timidez y aprovecha el aspecto lúdico de la vida.
Nada te impide reírte, jugar contigo mismo y con las situaciones amenazantes en tu mente.
Comienza imaginando a qué dirías si....qué harías si... Piensa que en tu mente todo es posible.
2. Cada mañana haz un "experimento inocente de confianza". Por ejemplo, pregúntale la hora a un desconocido, una dirección a un transeúnte, o saluda al chofer del bus.
Recuerda que estás iniciando un proceso de aprendizaje y es preferible comenzar con actos sencillos con los que no arriesgues tu imagen.
3. Incorpora paulatinamente experimentos sencillos con gente conocida y amable. Por ejemplo, en el trabajo pídele a una compañera que te alcance un vaso de agua u ofrécele una taza de café.
No busques cambiar de un día para el otro.
Tómate tu tiempo y obtendrás lo que quieres.
4. Al final de la jornada, anota en tu agenda cómo resultaron los experimentos del día.
Pon el énfasis en los logros que alcanzaste y los pensamientos y emociones positivas que experimentaste.
También toma nota de las respuestas favorables que obtuviste del entorno.
5. A medida que sientas que te vas fortaleciendo, inicia experimentos de mayor compromiso, con personas conocidas y con temas más importantes.
6. Luego de cada experimento, grande o pequeño, anota tus impresiones enfatizando lo aprendido. Cada mes evalúa tus progresos. Te asombrarás de lo fácil y provechoso que ha resultado el cambio.
Importante
Los cambios positivos se consiguen dando pasos pequeños y permanentes en la dirección elegida. Mientras caminas hacia allí, recuerda que: tienes derecho a cometer errores, a cambiar de opinión, a decir que no frente a lo que te disgusta y a aceptar con entusiasmo lo que te permite mejorar.