Me da que Prior-Design sabe explotar bien el aspecto “malo” de sus preparaciones. O al menos esa es la sensación que da su nuevo paquete de estilo para el Mini Cooper S. Es malo, es rojo y es negro con un toque arrollador. A unos les gustará y a otros no.
A partir de las negras y opacas ruedas todo empieza a ser más radical, con unas intrusivos faldones laterales que demarcan un “corte al suelo”. Estribos frondosos que hacen juego con los parachoques en ambos extremos, con más relieve y con un spoiler muy sobresaliente cortante en la delantera. El frontal es más agresivo pero a la vez permite aumentar el flujo de aire hacia el radiador, lo que siempre es una mejora interesante.
De esta manera no hay lugar para los faros antiniebla convencionales del Mini Cooper S que Prior-Design eleva hasta casi la altura de la parrilla y les da otro aire muy diferente. Al final las llantas en color negro, la carrocería en color rojo y los retrovisores plateados crean un conjunto difícil de pasar desapercibido. Poner así tu Cooper S te puede salir en unos 1.200 euros.
Con la personalidad de un Mini cualquier cosas es posible aunque yo me decantaría por alguna otra preparación con menos agresividad y más clase. El Arden Mini Equipe es un ejemplo de cómo se puede hacer una preparación de calidad mejorando a la vez la deportividad del Cooper S. Pero bueno, con el Mini hay auténticas virguerías. Hasta potenciado a 650 CV.
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