Todavía no sé como he acabado aquí, pero esta es la única manera de expresarme.
Yo era un hombre normal, honrado, humilde, un simple oficinista. Legué a casa, y todo parecía normal, la misma mierda de piso, de una especie de mezcla entre cocina y sala de estar, el baño y la cocina, un piso deteriorado y en un lugar donde la venta de ''Crack'' estaba a la orden del día.
Cogí el teléfono y pedí comida china, tardaron mas de 20 minutos en llegar aproximadamente. Abrí mi comida y estaba fría, iba a llamar para quejarme, pero tenia demasiado dolor de cabeza para ello. Después de cenar me fui a dormir, en la noche me pareció escuchar un ruido de ventanas rotas, no le dí importancia, en mi barrio pasaba constantemente además de que yo no me metía en líos, no tenían porque atracarme.
Me desperté y empecé a comer, lo que había sobrado de ayer, no tardé demasiado en marearme, y verlo todo borroso, solo recuerdo ver a un hombre con una sonrisa en la cara...
No tengo ni idea de cuanto tiempo a pasado desde que me ''dormí'' pero...lo que si estoy seguro esque, si me ha costado bastante tiempo asimilar lo que estaba pasando a mi alrededor.
Estaba en una habitación, totalmente cerrada, sin ventanas, puertas...nada, solo una silla con una especie de papeles en ellos que no les di la mínima importancia al ver lo que tenia delante.
Una especie de hombre deformado estaba tumbado en el suelo, al ver que no se movía asumí que estaba muerto, pero su mera presencia hizo que retrocediera varios pasos atrás chocándome con un objeto metálico, una pistola, un revolver.
No sabia que hacia esa pistola, pensé que el hombre, se había suicidado con ella, pero asumí que no porque no tenia ningún tipo de herida. Pasó el tiempo y vi que la criatura se levantó, y pude ver su rostro...tenia unos dientes demasiado afilados para ser humano, y unos ojos totalmente negros, me asusté mucho, y mas cuando ''eso'' se acercó a mi y me intentó morder.
Le esquivé, alcancé la pistola y empecé a dispárarle muchas veces, hasta que noté que estaba completamente muerto, y ahogado en su propio charco de sangre.
Pasaban los días, tenia muchísima hambre, temblaba de frio, y no pude pegar ojo al ver los arañazos de desesperación de posibles personas que han tenido el mismo destino que yo, y esa horrible criatura. No sabia que hacer, y recordé las cartas, cosa que no debí hacer, leerlas.
Eran historias casi idénticas, y todas acababan de la misma manera, un disparo en la cabeza, yo no quería morir así, pero ¿que otra manera había?
Coloqué la pistola en mi boca, cerré los ojos y esperé la bala atravesar mi cráneo, pero no fue así, no tenia balas, las había desperdiciado en aquella criatura. Ya no podía mas, rompí a llorar, cuanto echaba de menos mi antigua casa...
Ya no puedo hacer mas, que esperar a que me muera de hambre en este lugar únicamente iluminado por una bombilla, y escribir otra carta mas para la colección...
Atentamente: Derek Myers