Dragones, ¿quién no ha escuchado hablar de ellos? Seguramente todos hemos oído, leído o visto historias en las cuales toman parte estos seres provenientes de la imaginación del ser humano. Y es que a lo largo de los siglos el hombre se ha sentido atraído y fascinado por el mundo de los dragones, criaturas que han estado siempre presentes en los mitos y en las leyendas de casi todas las culturas del mundo. Los aztecas, los esquimales inuit y las tradicionales y milenarias dinastías chinas creían en la existencia de estos particulares animales. Y no solo ellos, sino que también en las épocas del Medioevo se contaban numerosas leyendas de personajes que se habían enfrentado a estas criaturas, siendo quizás la más famosa de ellas la de “San Jorge y el Dragón”.
Durante siglos se había creído que estos animales fantásticos eran solamente un producto de la imaginación, pero un descubrimiento puso en tela de juicio ese argumento.
Corría el año del 2003. David Hart de Oxfordshire, Inglaterra, revisaba su garaje cuando de pronto encontró un curioso frasco de unos 75 cm de longitud que contenía en su interior lo que pretendía ser la prueba científica de la existencia de los dragones. Se trataba de un feto de dragón perfectamente conservado en formol. Junto al susodicho frasco había un documento escrito en alemán del siglo XIX proveniente del Museo Británico de Historia Natural, el cual ordenaba destruir tal evidencia.
Fotografía del dragón en formol.
La noticia se regó como pólvora, y rápidamente llegó a los expertos de la Universidad de Oxford, quienes se dieron a la tarea de investigar el caso. En marzo del 2004 el misterio se resolvió. El feto era, como era de esperarse, falso. Se trataba de un modelo de látex fabricado por la compañía Crawley Creatures, la misma que realizó varios muñecos para la serie “Caminando con dinosaurios”. El perpetrador de la broma: Allistair Mitchell, un amigo de Hart y frustrado escritor, que quiso así atraer la atención de lectores y editores. La bromita le costó a Mitchell 9.000 libras, pero el negocio le salió redondo: recibió en el acto una oferta de la editorial Harper Collins para escribir tres libros y otra de las librerías Waterstone's para distribuir su novela Unearthly History, en la que, por supuesto, aparecen dragones.
Foto del escritor Allistair Mitchell con el "feto de dragon" y su libro.
Pues bien, así concluye este pequeño post. Espero que les haya gustado.
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