Comprobar cómo las circunstancias de cada época han marcado los looks que ahora nos morimos por recrear delante de nuestro espejo es, por lo menos, curioso, Por ello hemos querido hacer este repaso de cómo ha cambiado y evolucionado en la última mitad del siglo XX la manera de maquillarse de las mujeres occidentales. Y una cosa nos ha quedado clara: las modas han venido y se han ido, pero siempre hemos estado guapísimas.
El nacimiento de las pin-ups y los años 50.
Durante la II Guerra Mundial, los soldados americanos empezaron a decorar sus aviones y carros de combate con pintadas de mujeres voluptuosas y muy sonrientes. Las pin-ups causaban furor en las revistas de entretenimiento masculinas gracias a su actitud divertida, relajada y, sobre todo, muy sexy. Los cuerpos con curvas son objeto de deseo y la ropa comienza a ceñirse de nuevo para marcar las redondeces de la silueta femenina.
Durante la II Guerra Mundial, los soldados americanos empezaron a decorar sus aviones y carros de combate con pintadas de mujeres voluptuosas y muy sonrientes. Las pin-ups causaban furor en las revistas de entretenimiento masculinas gracias a su actitud divertida, relajada y, sobre todo, muy sexy. Los cuerpos con curvas son objeto de deseo y la ropa comienza a ceñirse de nuevo para marcar las redondeces de la silueta femenina.
Marilyn Monroe fue la pin-up por excelencia. Siempre sonriente y siempre sexy, su belleza no pasa de moda y encarna uno de los mitos sexuales de todos los tiempos. Ella es el referente de la mujer de esta época: piel perfecta, pestañas infinitas, y labios rojísimos. La mirada se rasga un poquito con ayuda del eyeliner.
El pop, sus musas y los años 60 A medida que el mundo recuperaba la normalidad, la cultura pop (que convertía en arte objetos cotidianos) se fue asentando en occidente gracias, entre otros, a Andy Warhol. La literatura, la música, el arte, el cine y la moda confluyen en los 60 dentro de una corriente de cambio que rompe con las líneas tradicionalistas, y la mujer también lo hace. La minifalda nace en un momento de reafirmación sexual. Las modelos empiezan a cobrar protagonismo como celebrities y una de ellas, Twiggy (musa de Warhol) se convierte en el nuevo patrón de belleza contrario a la voluptuosidad de los 50: una cara aniñada y divertida con un cuerpo delgado y frágil.
El eyeliner se convierte en el gran aliado de belleza en esta época. La forma de los ojos se dibuja para conseguir ese efecto "mirada Bambi". Se delinea la línea de las pestañas con un trazo mucho más grueso que en los 50 e incluso se llegan a dibujar dobles párpados marcando la línea del hueso del ojo para agrandar su tamaño. Las pestañas se vuelven infinitas, tanto las superiores como las inferiores (que también se dibujan con eyeliner). La boca queda en un segundo plano, desnuda y natural.
La naturalidad de los años 70
El movimiento hippie, nacido en los años 60, se convierte en una corriente juvenil masificada a finales de la década, dejando a los neo-hippies como herederos de sus ideas de amor libre y simplicidad natural. Aunque el movimiento se queda pasado de moda en los 70, esta sencillez cala en la idea de belleza de una sociedad un poco cansada de la frivolidad del pop. La imagen de Jane Birkin con su melena suelta y su rostro limpio de maquillaje es muy representativa de la época. Se convierte en it girl de la década (el modelo Birkin de Hermés fue diseñado para ella), incluso antes de que ésta empiece (en 1969), del brazo de su pareja Serge Gainsbourg con quién interpretó entre suspiros la canción más sexy de la historia: Je t'aime... moi non plus.
Y llegó la locura: los años 80
Muchos movimientos contraculturales confluyen en esta década pero, sin duda alguna, la estética que se quedó grabada en el imaginario colectivo y que todavía podemos ver temporada tras temporada llenando escaparates es la más excesiva, la heredera del punk y de una filosofía de carpe diem eterno. Esta imagen de Madonna es perfecta para ilustrar las claves del look más alternativo de la época: labios en rojo oscuro, eyeliner muy marcado, sombras de colores y melenas cardadas.
El movimiento hippie, nacido en los años 60, se convierte en una corriente juvenil masificada a finales de la década, dejando a los neo-hippies como herederos de sus ideas de amor libre y simplicidad natural. Aunque el movimiento se queda pasado de moda en los 70, esta sencillez cala en la idea de belleza de una sociedad un poco cansada de la frivolidad del pop. La imagen de Jane Birkin con su melena suelta y su rostro limpio de maquillaje es muy representativa de la época. Se convierte en it girl de la década (el modelo Birkin de Hermés fue diseñado para ella), incluso antes de que ésta empiece (en 1969), del brazo de su pareja Serge Gainsbourg con quién interpretó entre suspiros la canción más sexy de la historia: Je t'aime... moi non plus.
Y llegó la locura: los años 80
Muchos movimientos contraculturales confluyen en esta década pero, sin duda alguna, la estética que se quedó grabada en el imaginario colectivo y que todavía podemos ver temporada tras temporada llenando escaparates es la más excesiva, la heredera del punk y de una filosofía de carpe diem eterno. Esta imagen de Madonna es perfecta para ilustrar las claves del look más alternativo de la época: labios en rojo oscuro, eyeliner muy marcado, sombras de colores y melenas cardadas.
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