En su mayor parte, las vidas de los mineros retomaron el amargo y miserable cauce que surcaban hasta antes del entierro. Mientras algunos venden verduras en la ciudad de Copiapó, otros debieron retornar a las minas, e incluso un par recayeron en la adicción al alcohol y las drogas que sufrían antes del encierro.
Los más hábiles o afortunados, como Mario Sepúlveda y Omar Reygadas, consiguieron reinventarse con charlas motivacionales para empresas privadas. Y unos pocos, como José Illanes, apodado "el Pastor" dentro de la mina, intensificaron su apuesta por el camino de la fe y la religión.
SANTIAGO, Chile.- A dos años del angustioso y grandilocuente rescate en Chile de los 33 mineros , encerrados a casi 700 metros de profundidad durante 69 interminables días, sólo tres de ellos participaron de la ceremonia de aniversario al cual fueron invitados por el presidente Sebastián Piñera.
Así, dejaron en claro su decepción con el gobierno que, si bien los sacó del infierno, no supo procurarles un nuevo comienzo para sus atribuladas vidas.
Pese a que inicialmente el gobierno pretendía dar un mayor realce al evento, la nula respuesta de gran parte de los mineros lo obligó a realizar una sobria y deslucida ceremonia en uno de los salones del palacio presidencial de La Moneda, a la cual asistieron Mario Sepúlveda, el más locuaz de los trabajadores, Samuel Ávalos y Juan Carlos Aguilar.
De los demás mineros nada se supo, salvo de Luis Urzúa, que estuvo esta semana invitado al aniversario del Concilio Vaticano II.
Sí estuvieron presentes el jefe técnico del rescate, André Sougarrett; el creador del teléfono artesanal que permitió el primer contacto con los mineros, Pedro Gallo, y el popular ministro de Obras Públicas -titular de minería en los días del rescate- y posible candidato presidencial oficialista, Laurence Golborne.
En un emotivo discurso, Piñera dio cuenta de cómo la gesta permitió mostrar a Chile como un país unido ante la adversidad, tal como sólo algunos meses antes del accidente minero ocurrió con el brutal sismo de febrero de 2010, un año aciago para un país que celebraba su bicentenario.
"Les agradezco a ustedes por el ejemplo que nos dieron en las circunstancias más difíciles. Los hombres se prueban cuando hay circunstancias adversas y ustedes dieron una muestra de coraje, valor, trabajo en equipo y perseverancia", dijo el mandatario.
"Por todo eso, Chile es un país más conocido. Pero, mucho más importante que eso, es un país más respetado y, más importante que eso aún, es un país más querido en el mundo entero gracias al ejemplo que ustedes dieron", completó.
MISERIAS
"No hay nada que celebrar", dijo escuetamente a LA NACION el minero Omar Reygadas. "Sigo creyendo que estaba mejor adentro de la mina", agregó Jimmy Sánchez, el más joven de los rescatados.
No es una ironía. En su mayor parte, las vidas de los mineros retomaron el amargo y miserable cauce que surcaban hasta antes del entierro. Mientras algunos venden verduras en la ciudad de Copiapó, otros debieron retornar a las minas, e incluso un par recayeron en la adicción al alcohol y las drogas que sufrían antes del encierro.
Los más hábiles o afortunados, como Mario Sepúlveda y Omar Reygadas, consiguieron reinventarse con charlas motivacionales para empresas privadas. Y unos pocos, como José Illanes, apodado "el Pastor" dentro de la mina, intensificaron su apuesta por el camino de la fe y la religión.
Los autores intelectuales del rescate, por otra parte, cursaron distintos derroteros. Piñera alcanzó la cúspide de su popularidad en los días del rescate, lo que luego le jugó en contra, para finalmente resignarse a los índices de aprobación presidencial más bajos desde el regreso a la democracia en Chile.
Por contraparte, Golborne escaló sin detenerse desde su lejana figura del ministro más desconocido del gabinete hasta convertirse en la más segura carta presidencial de la centroderecha para las próximas elecciones generales de 2013.
Las estadísticas tampoco se condicen con las promesas de seguridad que el propio Piñera le hizo al jefe de turno, Luis Urzúa, el último en abandonar la mina durante la tarde del 13 de octubre de 2010.
Desde ese día hasta hoy, murieron 68 mineros en las faenas chilenas: 32, en lo que restaba de 2010; 16, en 2011, y 20, en lo que va del presente año, de acuerdo con cifras oficiales publicadas por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). Es el mismo organismo que mantuvo la mina San José en funciones, pese a los accidentes y denuncias de falta de seguridad que la rodeaban antes del accidente de "los 33"..
En declaraciones al portal digital Emol, tres de los mineros que permanecieron 69 días sepultados en el yacimiento cuprífero San José afirmaron que aprendieron a lidiar día a día con los traumas que les dejó esa dramática experiencia.
"Estamos recién empezando, hemos tenido hartas recaídas psicológicas con los compañeros y hay que tratar de seguir tratándose" con especialistas, confesó Mario Sepúlveda, uno de los trabajadores más histriónicos del grupo de los llamados "33 de Atacama".
Al conmemorarse este sábado el segundo aniversario de la Operación San Lorenzo, que permitió rescatar sanos y salvos a los 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad, Sepúlveda reconoció que han debido aprender a luchar contra los traumas de su vivencia.
Aseguró que desde que volvió a ver la luz del sol "ando súper mal, tengo mucho desorden para dormir. Me he refugiado en el trabajo, hago hartas obras sociales, me gusta el futbol de barrio y por ahí trato de matar todos mis traumas".
El llamado "Súper Mario" señaló que ese es uno de los principales problemas a la hora de encontrar trabajo para los rescatados, por lo que reclama por la ayuda prometida por las autoridades.
"¿Qué sentido tenía que en el momento en que recién salimos llegaran miles de empresarios que nos ofreciera cosas? Es ahora que nosotros necesitamos que se preocupen de nosotros. ¿A qué apelo yo? A que es ahora, después de dos años, cuando necesitamos más ayuda", dijo.
El minero Samuel Ávalos, el trabajador número 22 en salir a la superficie, confirmó que ha sufrido secuelas psicológicas por el trauma de permanecer 69 días atrapado bajo tierra, aunque aseguró que lucha con ellas a través del trabajo.
"Yo estoy en (la cuprífera estatal) Codelco Chile, división Rancagua, desde el 23 de noviembre de 2011 y gracias a Dios tengo esa oportunidad de trabajo que me ha servido bastante para mi cicatrización psicológica", declaró.
Ávalos explicó: "yo, en forma personal, trato de rescatarme a mí mismo, tienes que autoayudarte para poder recuperarte, si no, no te recuperas nunca. Esa es mi visión de vida, autoayudarme. Y hasta el momento, he estado bien".
El minero Juan Carlos Aguilar, por su lado, subrayó que los traumas "nunca los vamos a olvidar, vamos a llevar esta carga de por vida. Ni con los mejores psicólogos o psiquiatras del mundo nos van a sacar lo que nosotros vivimos".
"Aquí en el grupo hay de todo. Unos les ha ido más bien, a otros menos y otros no han sacado nada de lo que se ha hecho, pero igual estamos unidos, estamos en contacto, hay un algunos que ya volvieron a sus labores, en Codelco o empresas privadas", agregó.
Aguilar sostuvo que otros de sus compañeros de encierro "trabajan particular, en negocios que formaron, pero la mayoría ha vuelto a ser, quizás no lo mismo, pero están laborando".