¡Poligamia ya!
LA LEY QUE TODOS NECESITAMOS
Ya que el casamiento entre personas de un mismo sexo es un hecho, estamos listos para dar un salto y asumir un nuevo modelo de familia, a tono con los tiempos fogosos que corren. Es hora, insistimos, de tomar el toro por las astas, el caballo por las riendas, el pito con las manos, y alcanzar esa conquista que todos estamos esperando:
La poligamia.
En los Estados Unidos está de moda. Lo llaman poliamor. Hay una sociedad que los nuclea, la Polyamory Society. Y en Nueva York, el grupo más popular es el de Polyamorous NYC, donde ponen a la lealtad sobre la fidelidad. En Chechenia el tema de la poligamia ya es asunto de Estado, pues después de las guerras constantes acabaron con buena parte de los hombres, el gobierno decidió que era hora de replantear el matrimonio tal como lo conocemos. Vaya donde vaya, la película es la misma. En China cada año, el número de divorcios aumenta un 20 por ciento. Antes se requería un permiso de los jefes de trabajo para disolver un matrimonio. Esto podía demorar diez años. Hoy el trámite tarda menos de 30 minutos. Cuesta un dólar y veinte centavos. Ya no saben que hacer con tantas familias destruidas. El poliamor es la respuesta. “Para tener varias parejas simultáneas se requiere de mucha estabilidad emocional", dice el norteamericano Nan Wise, psicólogo militante del poliamor.
¿Por qué creemos que la poligamia debe ser ley? Bueno, básicamente, porque: ¿quién puede soportar a una misma persona el resto de su vida sin llegar a acumular agua en ciertas partes del cuerpo, lo que se conoce popularmente como inflada de bolas? Además, los riesgos son tremendos. Hay cada vez más esposas que contratan detectives privados para investigar maridos en falta. Abogados que hacen de las infidelidad y los divorcios, un negocio millonario que arruina a miles y miles de maridos pecaminosos año tras año. Por otra parte, como todo amante sabe, los hoteles alojamiento están cada día más caros. Y aún los mejor publicitados, parecen decorados por Ricardo Fort en un ataque de histeria muscular. Piénselo, aún cuando tenga más dinero la complicación persiste: el precio del alquiler de departamentos en capital está por las nubes, con lo cual anula toda posibilidad para un hombre de tener su propia segunda familia marginal y paralela.
A lo largo de la historia, la poligamia funcionó y funciona en gran cantidad de sitios y con éxito sostenido. El hombre, satisfecho en lo más profundo de su ser, es generoso con sus pares, buen jefe, buen marido, pues no le quedan fuerza alguna para dedicarse a cagar gente.
La poligamia es la repuesta que estamos buscando. Desde los tiempos de Las mil y una noches, hasta llegar a la familia Lopez y su empleada doméstica, quien acusa al futbolista de colar el pito entre plumereada y plumereada, la libertad numérica de esposas es el modelo más acorde a las necesidades del hombre, en especial, de la cintura hacia abajo.
Cuántos crímenes pasionales, cuántos juicios, cuántas discusiones se ahorraría el mundo con sólo ampliar un poco las libertades individuales de una esposa, digamos, a 7, 8 que es un número que cualquier indicaría como justo y sensato.
Quién dice que la poligamia no es moral: si los grandes patriarcas bíblicos, gozaban del privilegio de numerosas esposas.
La poligamia es oficial, abierta, transparente y sincera. No hay chanchullo. Ni secreto. Ni historias encubiertas.
Pero bueno, así como apoyamos la poligamia, también sostenemos que es deber del Estado sancionar la ley sobre la poliandria: una esposa, muchos maridos. Esta práctica también es saludable, se aplica en ciertas zonas donde los hombres viajan constantemente a trabajos remotos en las minas. La poliandria alienta un verdadero vínculo familiar que excede la posesión y fomenta, por otro lado, que cada marido pueda, por turnos, salir dos noches a la semana a jugar fútbol sabiendo que, en casa, quedan varios reemplazos para hacer su mismo trabajo. Porque, como todo el mundo sabe, no hay nada peor que alguien mal atendido. Y esto se soluciona básicamente con un enlace muy bonito, retro y colectivo.
Pues, como sostienen tantos psicólogos familiares, afirman: “No hay nada como un harén para aumentar el calor del hogar”.
Hipercritico
Mas Info:
http://es.wikipedia.org/wiki/Poliamor
http://www.polyamorysociety.org/
http://poly-nyc.com/