The Economist calculó, a través de su célebre relevamiento en los Mc Donald’s de todo el mundo, que el valor de equilibrio para el euro sería de 0,91 unidades por dólar. Equivale a 1,10 dólares por euro, en la expresión más familiar para nosotros.
Los datos son de mediados de 2007, pero si suponemos que, aunque hayan subido los precios, no lo habrán hecho de una manera muy diferente en Estados Unidos y el promedio de los países del área del euro, la relación todavía sería válida.
Esta creación –con cierto humor-- de la reconocida revista inglesa lleva ya más de dos décadas, y aunque tiene evidentes limitaciones, hasta los académicos formales le asignan cierta capacidad para predecir la evolución de las monedas, aunque solo a largo plazo. El valor no está en decir qué pasará en los próximos meses, sino en la posibilidad de anticipar las tendencias futuras.
En el corto plazo, muchos factores –como las tasas de interés—pueden generar desvíos en el camino hacia los valores de equilibrio. Es lo que estaría pasando en este momento en la relación entre el euro y el dólar.
Si se cumpliera la regla del Big Mac, el euro tendría que caer desde el nivel actual de 1,55 dólares a 1,10 dólares: alrededor de un 30%.
El Big Mac detectó, por ejemplo, que tras su lanzamiento el euro cayó a un precio muy bajo, que luego efectivamente se fue corrigiendo. Pero ahora estamos del otro lado de la línea, y nos estaría diciendo que si evaluamos comprar euros para preservar a largo plazo nuestros ahorros, lo haríamos a un nivel considerablemente alto. Claro que esta regla no valdría si, por ejemplo, se tiene en la mira un próximo viaje a Europa.
¿Qué dice el Big Mac del real? Que, como el euro, también está muy caro. A los precios de la hamburguesa del año pasado, un dólar tendría que valer en Brasil 1,99 reales. Como hoy cotiza a solo 1,67 reales, el dólar tendría que revalorizarse casi un 20%. Los reales tampoco prometen ser una buena inversión.
Veamos cuál es la lógica detrás de los números del Big Mac. La idea es que los precios de los productos deberían ser, aproximadamente, los mismos en todo el mundo. Para que eso ocurra, tomando como referencia general Estados Unidos, el precio del Big Mac en cada moneda doméstica debe dividirse por el precio del Big Mac en Estados Unidos.
El resultado indica cuánto tiene que valer el dólar en cada país para que efectivamente los precios se igualen.
Es lo que acostumbramos hacer cuando vamos a viajar: cuánto vale un café o una Coca en dólares en el país adonde vamos y cuánto vale aquí.
Sandra Amboage para iECO
PD: Mangar comentarios o puntos es muuuuy trucho. Humilde aporte pa' ver si entendemos algo de lo que pasa en finanzas (tema que maneja mejor mi amigo Barreda)