InicioOfftopic¿Y si por accidente yo quedara Presidente?



Las Elecciones de 2012, un tema que ocupó los principales encabezados en  México  durante un buen tiempo, un tema que aún no acaba, que genera controversia y en el que no quería involucrarme, pero más y más ideas se apelmazan en mi cabeza y no teniendo otra forma de vaciarlas, helas aquí.


————————————————————————————————————

La política no es lo mío, nunca me ha gustado ni interesado demasiado, por desgracia el destino me ha relacionado de forma indirecta pues acabé trabajando en un periódico, por lo que eventos políticos como las ya pasadas elecciones para Presidente de México son de gran importancia en el ambiente en el que, tristemente, estoy involucrado.

En un ambiente como ese, sumado a mi personalidad analítica e idealista y a mi agrado por discutir, me he involucrado en ocasiones en charlas con mis compañeros de  trabajo , más aún tras la jornada del 1 de julio en donde estuvimos bastantes horas en el ambiente electoral, todo para que al final el ganador fuera, si bien no sorpresivo, sí decepcionante, Enrique Peña Nieto.

De inmediato llegaron las reacciones de indignación por los medios electrónicos tras el triste resultado, que el PRI regrese al  poder  y en un momento tan caótico como el que vivimos, no pueden ser buenas noticias, aunque tampoco debieran ser tan malas.



No te asustes, yo no voté por Peña Nieto y sólo conozco a una persona que votó por él, y es alguien de quien se podría esperar una mala elección. El saber que esa persona votó por EPN reafirmó que mi postura, y la de todos mis conocidos, de que votar en contra era la correcta. Y de todos modos eso no tiene importancia pues finalmente EPN será nuestro Presidente durante los próximos 6 años.

Más allá de si su victoria fuera justa o no, más allá de si será o no un buen Presidente (y ojalá y nos calle la boca demostrando que lo será), el sistema político que lo colocó ahí es donde está el problema. Simplemente la democracia no es para países como México.

Pensemos por un momento que las elecciones resultaran ser totalmente legales, sin fraude, ¿eso te haría sentir mejor? ¿Eso haría que aceptaras a EPN como TU Presidente?. Lo más probable es que no, y eso es porque tú no lo elegiste Presidente. En nuestro sistema de gobierno (y suponiendo que en la práctica funcione como en la teoría) el poder lo tiene el pueblo, las decisiones personales o coherentes no tienen relevancia si no son secundadas por las de millones de personas y cuando millones de personas no han recibido (y muchas ni querido recibir) una  educación  al menos aceptable, ¿cómo podemos esperar que tomen la decisión correcta? La respuesta es, no la toman, y es por eso que nuestro sistema de gobierno no debe ser democrático.



La democracia es, en realidad, un concurso de popularidad, uno donde no gana el más capacitado, ni el más inteligente, ni el más honrado sino el que más bien le cae a la gente. La democracia es un sistema de gobierno que favorece a quien más amigos tiene y por eso no es adecuada.

Verás, ¿recuerdas tus tiempos de escuela? Entre todo ese miedo a los bullys y el ser ignorado por las chavas, estoy seguro que habrás notado que los salones de clase son microuniversos que replican el sistema político de un país cualquiera. Tenemos a los “gandallas” que causan caos, a los “nerds” que ponemos las cosas en movimiento, a la “borregada” (todos aquellos que no entran en algún estereotipo clásico) y al infaltable popular que tiene muchos amigos, es muy sociable, se liga a las más buenas y acaba siendo el Presidente de la clase.

¿Notas alguna similitud?


En un salón de clases el más popular es el líder, o al menos es el considerado líder por quienes ven las cosas desde fuera. El popular es el que habla, al que la mayoría sigue, el que organiza las fiestas, las kermeses, se relaciona con casi todos los compañeros de clase (y claro, con las compañeras), todos saben su nombre y todos lo escuchan cuando habla. Este sujeto es el líder no porque sea el más capacitado para serlo, no necesariamente es el que tiene las mejores calificaciones ni es el más amable, simplemente está donde está porque sus amigos lo pusieron ahí. La naturaleza lo dotó de un don muy valioso, el “Don de gentes”. Tiene facilidad de hacer amistades, tiene facilidad de ganarse a la gente. Y eso no es algo malo pero definitivamente no por eso debe ser el líder, no es lo único que debiéramos considerar.

Por otro lado, sentado en un rincón, callado, serio, sin involucrarse en el jolgorio, se encuentra nuestro estimado “nerd” de la historia. La naturaleza no lo benefició con una gran fortaleza física ni con una apariencia envidiable, las chicas no lo voltean a ver y si tiene algún amigo seguramente se trata de otro igual a él, pero con todo y esos defectos se vio bendecido con una inteligencia mayor, es el tipo con las mejores calificaciones de la clase, es el más listo, el que entiende más fácilmente las situaciones que el salón tiene que enfrentar y quizá se le han ocurrido ya varias soluciones, el problema es que: 1- nadie lo escucha y 2- tiene miedo de hablar. Podría llevar al grupo a un mejor lugar pero nunca lo sabremos.



Ese es el problema de la democracia, se trata de un sistema que beneficia a los extrovertidos, a los “socialitos”, personas que tienen la capacidad de expresarse, a quienes les gusta ser el centro de atencion, quienes se pueden ganar la simpatía de las masas. Elementos muy envidiables por todos pero que no deberían ser trascendentales a la hora de elegir a nuestro líder. Estas personas extrovertidas, nuestros “políticos de siempre” como diría Gabriel Quadri, no son necesariamente unos idiotas, estoy seguro que todos tienen su capacidad e inteligencia, pero seguramente no son los mejores y estos puestos no se deben otorgar a cualquiera sino al mejor.

Y nuevamente, al igual que en el salón de clases, el mejor no tuvo la fortuna de nacer simpático, de ganarse fácilmente a la gente, de hacer millones de amigos y, por consiguiente, no podría ser el más votado. Más aún, seguramente no se sentiría cómodo siendo el centro de atención de 100 millones de mexicanos así que seguramente ni siquiera contendería por la presidencia. El sistema democrático necesita de una personalidad extrovertida, lo cual automáticamente descarta a miles de personas extraordinarias a quienes, para desgracia nuestra, no les “tocó” tenerla, y que no podrían contender.

En un sistema de gobierno como el nuestro, resulta normal que Enrique Peña Nieto haya sido el ganador. Suponiendo que las elecciones se hayan desarrollado de forma justa y legal, era él quien juntaba las condiciones del líder de la clase. Extrovertido, atractivo (obvio, para las mujeres), respaldado por un partido político fuerte, casado con una celebridad y con gran relación con los medios. Las cosas simplemente resultaron como debían, ganó el que siempre gana, el más popular, el que le cae bien a la gente. El pueblo decidió, si la maquinaria funciona de forma adecuada, es el resultado lógico.

Pero el problema no es EPN, no es más que el “chico nuevo de la clase”, y de verdad espero que haga bien las cosas, por el bien de todos nosotros, él es ya nuestro Presidente, y si apoyarlo ayudará a que todos tengamos una vida mejor lo más sensato es hacerlo. El problema de fondo, insisto, es el SISTEMA POLÍTICO.

Hoy me preguntó una compañera de trabajo si yo podría ser un político, pues me conoce y sabe que, aunque soy de sólidos principios y muy responsable, no tengo la cualidad de expresarme con soltura o de entablar amistades. Le respondí que, si tuviera la oportunidad, haría el esfuerzo, pero ¡¡¡no debería existir un esfuerzo!!!. Si yo, o cualquiera, fuera la persona indicada para dirigir un país, simplemente debería ser el dirigente. El líder debe ser la persona más capacitada para el puesto, sea o no alguien agradable. Y no, no estoy hablando de una dictadura sino de un término que ha perdido su significado original: la ARISTOCRACIA.



Aristocracia, la palabra infunde desconfianza ¿verdad?, todos pensamos que un aristócrata no es otro más que un tipo de mucho dinero, fraq, sombrero de copa y monóculo, pero la etimología del término no es ese, aristos que significa excelente y kratos, poder. Significa que el poder lo ejerce el mejor, el más apto, y eso es lo que necesitamos.

No necesitamos a aquella persona que sea muy sociable o muy simpático, necesitamos al mejor: al más honrado, al más inteligente, al más incorruptible, al más conciliador. Necesitamos un líder que tenga la capacidad de hacer crecer a la nación y ése no se encontraba presente entre los 4 candidatos que se nos dieron a alegir (a menos que, esperemos, Peña Nieto demuestre lo contrario).

Pero seguro pensarás: “eres un idiota, deberías saber que el poder corrompe” o quizá pensarás “gobiernos aristocráticos ya han existido y han desaparecido”. Y sí, estás en lo cierto en que el poder corrompe, pero si el mejor se corrompe es que no era el mejor, además así como corrompe en un sistema aristocrático también lo hace en uno democrático. Y sí, la nobleza, la monarquía, los imperios, todos son sistemas de gobierno que se basan en la aristocracia y todos llegaron a un final abrupto y violento, excepto que, en esos casos, los líderes lo eran no por méritos propios sino por herencia, y sus gobernados en realidad sí alcanzaron la gloria, no siendo sino hasta generaciones después que se llegase al caos, quedando demostrado que las cualidades que hacen a un líder ideal no se heredan. En el pasado se tenía la creencía que lo que te hacía especial lo tendrían también tus descendientes, pero la historia nos prueba que no es así.



Sin embargo, y como lo mencioné, esos gobiernos aritócratas sí se vieron beneficiados durante un tiempo por sus gobernantes, por los primeros, los que se ganaron el derecho a gobernar, los que sí eran los mejores, y eso también demuestra que sí es benéfico tener un líder capacitado. La clave es no caer en los errores del pasado, y hacerlo es muy fácil, simplemente admitir que la grandeza, y por ende el poder, no se hereda por la sangre.

Con todo esto no quiero decir que la democracia simplemente no funcione, es de hecho el sistema de gobierno más justo, pero necesita de un pueblo con la madurez y responsabilidad para ejercer el poder. Nuevamente te hago una pregunta: ¿estás conforme con que México elija por tí? O formulémosla de otro modo, ¿estarías dispuesto a aceptar el destino que para tí sea elejido por tus vecinos?



México es un país con poca cultura, con poca educación, con poca moral, y no lo digo yo, es lo que puedes leer en el Twitter o en cualquier plática sociológica, escríbelo en el Google y compruébalo. Si México fuera una persona sería un chavito que escucha tribal que ni siquiera tendría derecho a votar, y es que además nuestro país es muy joven. No está preparado para dirigirse a sí mismo. Es como un adolescente que cree tener la razón en todo y hace de su vida lo que quiere, necesita de unos padres responsables que lo guíen y eduquen hasta que esté listo para vivir por su cuenta. México puede vivir una democracia, pero no ahora, no cuando el país no tiene las herramientas para mantenerse sólo. Nuestra independencia llegó antes de lo que debió llegar, aprovechamos un pleito de nuestros papás para salirnos de casa y ahora enfrentamos las consecuencias.

Como lo comenté, la democracia es el sistema de gobierno más justo, pero eso no lo hace ni el mejor ni el más conveniente. Para que un sistema así funcione se necesita que el pueblo, o al menos la mayoría, pueda elegir en igualdad de condiciones, de modo que factiores externos (como compra de votos o coerciones) no alteren la decisión. El poder elegir es un derecho, un privilegio, un poder, y como el tío Ben nunca se cansa de repetirnos, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” y la mayoría de los mexicanos no están dispuestos a aceptar su responsabilidad por ese poder.

Otro detalle es que estamos condicionados a asociar la palabra democracia con el lado bueno de las cosas, cuando no es más que otra opción de gobierno. La democracia no es sinónimo de lo “bueno” y no debería de ser utilizada por imposición sino por ser la que mejor funciona y viendo los últimos hechos parece que en este momento no lo es.



¿Y si yo fuera Presidente? No sé si podría con el paquete, no sé si sería el más capacitado para un trabajo así, pero creo que todos debemos comenzar a pensar en la posibilidad de ser electos presidentes algún día, no vaya a ser que por accidente alguno de nosotros quede en ese puesto, y si no estamos preparados nos iremos a la chin….da.

Un último pensamiento. Sí, ganó Peña Nieto, sí, no era el que queríamos que ganara y sí, todos los chistes y los memes que han hecho de él son muy divertidos, pero nuestro destino inmediato es él, no lo van a quitar, y lo mejor es apoyarlo y ayudarlo a manejar al país, pues si no es el mejor, entonces sí que nos va a necesitar.


Datos archivados del Taringa! original
10puntos
130visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

J
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.