¿Tan malo es poner una red mundial bajo mayor control del concierto mundial de naciones, arrebatándoselo a la que se propugna como “la mayor democracia del mundo”?
Mapa de las conexiones de Internet. Imagen de Chris Harrison, www.chrisharrison.net
En todo cambio encontramos ventajas y peligros, explícitos o implícitos. Cuando se habla de tocar los principios por los que se rige una red mundial de telecomunicaciones como es Internet, los intereses puestos en juego son enormes, y es lógico que nos preguntemos quien sale ganando y cuales son sus intenciones.
De entrada, y personalmente, una propuesta que cuenta con el apoyo de un gobierno poco democrático como el de la República Popular China o Rusia, ya me provoca ciertos recelos y prejuicios. No obstante, tampoco las tengo todas con que el control de la Red de redes quede más en manos estadounidenses, tal y como está ahora.
No es que no me fíe de estos pueblos que he citado. Mi desconfianza es para los respectivos gobiernos, los que están hoy y los que vendrán mañana.
Estados Unidos se propugna como la mayor democracia del mundo, pero su historial de actuaciones en política exterior (como el apoyo al golpe de estado en Chile) me deja mucho que desear. Por otra parte, qué mejor que el destino de una red global de comunicaciones sea regido por la comunidad internacional, representada por las Naciones Unidas*.
Hay que reconocerle a los EEUU el mérito de haber sido el lugar donde Internet vio la luz, y gracias a sus recursos (militares, por cierto, por lo menos al principio), pero así como el joven que tras la pubertad se independiza, Internet ya hace tiempo que ha volado fuera del nido de su “progenitor”. Y la prueba de ello es que su servicio más exitoso, la Web, fue inventada en Ginebra por un investigador británico.
No me desagrada la actual estructura de gobierno de la Red, repartida entre ciertos organismos como la ICANN (International Corporation for Assigned Names and Numbers) o la IETF (Internet Engineering Task Force), pero también sufro cierto recelo de lo que podría pasar en un futuro si el gobierno de los Estados Unidos decide que ciertos contenidos o servicios “no son buenos” para los internautas, o aprovecha la Red para difundir cierta clase de ideas a las que soy contrario.
Me encuentro en un momento en el que no sé si quienes han ganado son los buenos o los malos, si caminamos hacia la posibilidad de censura o hacia una mayor descentralización, ni siquiera si realmente alguien ha ganado o bien hemos perdido todos.
* Entidad, por cierto, de la que no todos los países del mundo forman parte.
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