Muchas mujeres relacionan la palabra violencia con el maltrato físico, sin saber que la violencia, puede ir más allá de los golpes.
La violencia psicológica, es un tipo de violencia, que puede pasar casi inadvertida, pues no deja marcas en el cuerpo, pero sí deja heridas profundas en la autoestima y en la seguridad de una persona, que muchas veces son difíciles de curar.
Recuerdo que una muy buena amiga me contó una vez, que antes de que se casara, su novio le había dicho en una discusión por teléfono una palabra muy fuerte.
Ella se sintió menospreciada y poco valorada tras escuchar estas palabras, pero después de unos días, ella lo perdonó y olvidó el hecho. "Si no hubiera dejado pasar ese hecho, no estaría viviendo en medio de insultos todos los días", me confesó un día, al contarme sobre su relación matrimonial.
Ella estaba viviendo, claramente, episodios de violencia psicológica. "No sabes hacer nada", "Eres una estúpida", "Esta comida está horrible", eran algunas de las frases que le acostumbraba a decir, el hombre que supuestamente "la amaba".
Hasta que llegó el punto en el que se creyó todas estas palabras y comenzó a perder la confianza en sí misma. Pensaba que nunca podría hacer nada sin su esposo y tenía mucho miedo de separarse, pues no sabía cómo iba a salir adelante con su pequeña hija.
Mi amiga se dio cuenta de que estaba siendo víctima de violencia psicológica cuando hizo una introspección sobre los siguientes aspectos (los cuales son característicos de este tipo de violencia)
- Se dirige a tí con palabras hirientes. A ella su esposo solía decirle que era una tonta y que no sabía cómo seguía estudiando una carrera universitaria.
- Te humilla en público o te descalifica. Mi amiga me contaba que cuando salían con otras personas, cada vez que quería hablar o contribuir a la plática, él le decía enfrente de los demás, que se callara porque no sabía nada.
- Los gritos y los insultos hacia tu persona son frecuentes en tu entorno. Su esposo solía gritarle cuando no le gustaba lo que había cocinado o cuando no estaba de acuerdo con algo.
- Te sientes atemorizada por las actitudes o palabras con las que se dirige hacia ti. Cada que salíamos a tomar un café, mi amiga miraba el reloj y decía que no quería que su esposo supiera que ella no estaba en casa, vivía con miedo.
- Te hace sentir menospreciada. Ella me contó que en ocasiones se reía de su físico y la hacía sentir poco atractiva.
Afortunadamente, -después de un tiempo- mi amiga reflexionó y pensó que no merecía ese tipo de vida, terminó su carrera y tramitó su divorcio.
Cuándo le pregunté, qué la había animado a terminar esa relación destructiva, ella me respondió: "No quería que mi hija creciera pensando que es normal que te hablen así. Y también lo hice por mí misma porque estoy segura que soy capaz de hacer muchas cosas, sin tener que vivir en un ambiente de constantes insultos y reproches."
El caso de mi amiga, me enseñó a no permitir ninguna situación como ésta y lo mismo te digo a ti. Si tú crees que estás siendo víctima de este tipo de violencia ¡no te dejes! Tu vales mucho y mereces ser feliz, no permitas que ninguna persona te haga sentir menos.
Existen muchos centros de ayuda en donde te pueden preparar anímicamente para salir adelante ¡No te des por vencida!
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