En un blog sobre actualidad política y social, me encontré con esta pregunta ¿qué hacemos con el poder financiero?, que estimuló en mí una respuesta que me apetece compartir con vosotros. El “poder financiero” tiene el poder que nosostros le otorgamos. Vivimos en un mundo diseñado a su medida. Mientras sigamos aferrados a una realidad en la que el dinero vehiculiza nuestras vidas, dependeremos de ese poder financiero. El dinero facilita mucho las transacciones, es más eficiente que el trueque, pero como todo buena herramienta que se nos ofrece a la sociedad, es un arma de doble filo. Todo lo que aparentemente es más útil para la sociedad, todo lo que podría servir para llevar una vida más fácil, al final nos acaba convirtiendo en seres dependientes de esas herramientas, sobre las que carecemos de control (recursos energéticos, dinero). La única solución que encuentro es darles plantón, hacer una huelga indefinida… pero con una mayoría aplastante de ciudadanos. Mientras sigamos usando calificativos (izquierda, derecha, radical, antisistema, etc…) para definir a los ciudadanos, le hacemos el trabajo más fácil a ese poder económico. Muchos de los que se consideraban de “izquierdas” ya han escarmentado de sus “representantes”. A los de la “derecha” les está empezando a pasar lo mismo. Somos mayoría los que percibimos que “la vida” se ha vuelto más complicada, el cubrir las necesidades básicas implica un esfuerzo que antes no era tal. Para una minoría esto no sucede ni sucederá jamás si no nos damos cuenta que la línea divisoria no es vertical (izquierda o derecha), es horizontal (arriba o abajo). Pero mientras la ley de la gravedad siga empeñada en funcionar, lo de arriba no se sostiene sin lo de abajo, por ello nos dividen en derecha e izquierda. Yo soy partidario de una revolución de conciencia, ser conscientes de dónde nos encontramos con respecto a lo que influye en nuestras vidas, ser conscientes de que mucho de lo que reprochamos a quienes perpetúan este sistema para su beneficio, lo repetimos nosotros en nuestro ámbito personal. Tendemos a partir de una ficticia idea de autoridad con respecto a quién se encuentra bajo nuestra “jurisdicción” (hijos, empleados, animales, fincas, planeta…) con una percepción antropocentrista de que somos la especie “mas elevada”… que sin nosotros nada funcionaría, ni el planeta, ni una empresa, ni una familia… Pero hasta ahora no hay nada que hayamos criado que haya sobrevivido más allá de unas generaciones (sociedades, fronteras, leyes, conocimientos). Todo lo que nos parece inmutable, con el tiempo varía y/o desaparece. A la hora de defender nuestros derechos, nuestras vidas, partimos de una idea equivocada, una idea antropocentrista. Vivimos en un planeta que se sustenta con multitud de engranajes, basados en colaboración, no en control. El planeta se autorregula perfectamente, salvo donde introducimos nuestra peculiar perspectiva, allá donde actuamos, el caos no da paso al orden, se convierte en un caos permanente. Para mí una revolución, un cambio (para no herir determinadas sensibilidades) que no se base en colaboración, tarde o temprano nos devolverá al lugar donde nos encontramos (quizá cambien algunos actores, pero para la mayoría la situación será la misma). Un abrazo.
Acerca del poder financiero.
Datos archivados del Taringa! original
11puntos
206visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
13visitas
0comentarios
Dar puntos: