Tener relaciones profundas de amistad nos da una mejor calidad de vida Creer en el otro absolutamente sin necesitar pruebas de que nos dice la verdad. ¿Suena arriesgado, verdad? No obstante, es el ingrediente clave de las amistades verdaderas y profundas, de acuerdo a las últimas investigaciones en inteligencia emocional. ¿Cuál es la diferencia entre una amistad sólida entre dos personas, destinada a estar presente en las buenas y en las malas y que es útil para ambas, y una relación amistosa en apariencia verdadera pero en el fondo superficial, y que no va más allá de las actividades sociales o lúdicas? Dicho de otra manera: ¿cuál es secreto de las amistades que funcionan? Confiar a ciegas Para el profesor José Luis Zaccagnini, del grupo de investigación Inteligencia Emocional de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga (UMA), "en el mantenimiento de la amistad es determinante la confianza 'sin pruebas', es decir el hecho de fiarse del otro sin que necesariamente se haya verificado si lo que nos dice es verdad". Es lo que se desprende de un reciente estudio realizado por los psicólogos de la UMA, según el cual, comenta Zaccagnini, "el hecho de que alguien nos caiga bien y podamos ser amigos de ese individuo, en términos psicológicos "significa me fío de esta persona sin pruebas concretas"". "Si no crees que una persona estaría dispuesta a ayudarte o que tiene buena voluntad hacia ti, no conservas la amistad. La pérdida de la confianza es determinante en su mantenimiento, aunque es un elemento que no se había estudiado y analizado hasta ahora", ha explicado Zaccagnini al servicio de información científica Plataforma SINC. El profesor Zaccangini y su grupo han centrado sus trabajos en el análisis de la amistad, la relación a priori más libre del ser humano, para lo cual han efectuado una serie de análisis a partir de 2006. ¿Qué tipo de amigos tienes? Para estudiar el papel de la confianza en la amistad, han presentado un cuestionario a más de 400 personas entre los 18 y los 77 años de edad en el que, entre otras preguntas, han indagado sobre la cantidad de amigos de una persona. Para analizar las relaciones amistosas estudiaron las comunicaciones que mantienen las personas a través del teléfono móvil, que según los expertos de la UMA "es un buen medidor de todo tipo de amigos", aunque dentro de poco también empezarán a usar la red social Facebook. Las preguntas también han incluido la clasificación de los amigos, que son catalogados en amigos circunstanciales, buenos amigos y amigos íntimos. Categorías que implican distintos niveles de interacción, confianza y relación. Otros de los interrogantes se refirieron a temas del tipo ¿cómo conoció a su mejor amigo? o ¿dónde o por qué ha perdido amistades a lo largo del tiempo? Buenos amigos y amistades de ocasión Así, los investigadores han descubierto que los amigos circunstanciales aportan mucho más de lo que se cree a nuestra calidad de vida cotidiana y que más del 60 por ciento de las personas no pierden amistades por un conflicto, sino por distanciamiento físico o, simplemente, porque se diluye sin ninguna razón especial. Respecto de la confianza, encontraron una alta correlación entre tener confianza en los amigos y el número de buenos amigos, aunque no se sabe si lo uno causa lo otro o la inversa. "Lo que si hemos constatado es que un elevado grado de confianza juega un papel fundamental en la creación y mantenimiento de las relaciones de amistad", ha señalado los investigadores de la UMA. Para la psicóloga Laura García Agustín, directora del centro ClaveSalud (www.clavesalud.com), "la confianza en los demás consiste en creer de forma incondicional y sin cuestionamientos la información que nos transmiten sobre sí mismos, sus comportamientos, ideas, valores y actitudes. Radica en creer que lo que nos cuentan es cierto. De esa manera, nos sentimos seguros y pensamos que la otra persona no va a engañarnos". Tener amigos es bueno para la salud "Al confiar en los demás abrimos nuestra capacidad para contar cosas personales en un plano más profundo. Eso es muy bueno para nuestra salud emocional, porque al sentir que pueden entendernos y escucharnos, pensamos que nos apoyarán", explica la experta. Para la psicóloga "la percepción de apoyo social nos ayuda a prevenir una serie de problemas y disfunciones emocionales, psicológicas y físicas, y nos brinda una buena sensación de seguridad, reduciendo nuestra sensación de vulnerabilidad frente a un mundo de por sí bastante incierto o frente al resto de las personas". "Si no desarrollas nuestra capacidad de confiar en los demás podemos irnos al otro extremo: la desconfianza. Rara vez contaremos nuestras cosas o dejaremos que conozcan nuestro estado emocional o preocupaciones, por lo que se evaporará la sensación de apoyo o ayuda para afrontar los problemas o tomar decisiones. Nuestra sensación de aislamiento y vulnerabilidad aumentará y nos volveremos más solitarios o huraños", añade. Para la directora de ClaveSalud, "las consecuencias de la desconfianza y sus derivados, son el deterioro en las relaciones sociales y una mayor dificultad para conseguir nuestros objetivos, pues al no fiarnos de los demás tendremos que comprobar cada cosa que hacemos, y no sabremos delegar. A la larga ello puede acarrearnos un notable deterioro en nuestro bienestar".
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