Cuando vas caminando por la calle rumbo a una de tus actividades diarias (trabajo, escuela, supermercado, banco, entre otros) puede suceder que te detengas repentinamente a observar, en forma detallada, sin importar lo lejos o cerca, aquél hermoso árbol que te queda de paso y por la prisa no habías sido capaz de admirar, ya sea porque te trajo recuerdos, te impresionó su tamaño y/o forma o simplemente, porque llamó tu atención.
De pronto y después de un largo rato de contemplarlo, te das cuenta de la hora y continuas con tu camino. Se hizo algo tarde y tomas de nuevo la velocidad de tu andar. Pensamientos bombardean tu mente y comienzas a estresarte (pagar el alquiler, hacer un trabajo escolar, comprar la despensa del mes, organizar tu alcoba). Pareciera como si la paz que sentiste al admirar aquél árbol no hubiera durado por mucho y un suspiro entra a tu cuerpo. Comienzas a ordenar nuevamente tus ideas pero vuelve a suceder algo parecido pero no con un árbol, sino con un hermoso ejemplar canino que algunas veces has visto pasar por el vecindario. Se encuentra quieto, como si esperara algo pero sin importar, te acercas y decididx a acariciarlo. "Tal vez me muerda o huya de mi", piensas mientras te acercas. Pero sorpresivamente no sucede tal cosa, al contrario, comienza a lamer tu brazo y ríes en automático. Después de todo, no fue tan malo como lo imaginabas.
Retomando tu camino y cerca de tu destino, comienzas a olvidar la fuente de tu ansiedad y a recordar ese viejo árbol y a ese perro color miel que cautivaron tus ojos. Piensas en que tal vez son señales y debes plantar alguna especie de planta o que al contrario, comprar una nueva mascota para hacer llevaderos tus días. Finalmente, mientras planeas, observas que el sol comienza a ocultarse y la tarde se acerca. Tu cuerpo se tambalea por no ser capaz de cumplir con las actividades y/o tareas asignadas y ahora si comienzas a preocuparte. En un intento de recordar lo pendiente, volteas al cielo y tu mirada se torna en una especie de hipnosis: un hermoso atardecer se manifiesta ante tus ojos como si fuera una fiesta de colores que dan el previo a la noche. Se iluminan tus ojos y quedas mudx ante tal espectáculo. Después de todo, aquello que dejaste pasar por la rutina, por fin recibe ese destello de interés de tu parte y es valorado como tal.
"Las cosas más hermosas de la vida están a tu alrededor, sólo es cuestión de que te detengas y mires en su interior". J.G.C.J.
... pero lo mejor es que, son gratis.