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Debutar en la maternidad Todas las madres primerizas han leído todo lo que ha caído en sus manos antes de tener al bebé aunque luego, con su nacimiento, se encontraron con que no pueden siquiera recordar dónde han dejado los libros o revistas que habían hallado tan interesantes. No son tantos, sin embargo, los libros que enfocan con creatividad y desde un punto de vista diferente, a la madre que se inicia en la maternidad. Sólo recientemente se ha hecho hincapié en que la llegada del primer hijo transforma a una pareja en una familia y que, sin abuelas y tías en la casa como antes y con buena parte de las madres trabajando largos horarios fuera de casa, es difícil saber cómo actuar. Con la llegada de un niño todos los roles anteriores cambian; pero, curiosamente, aunque la madre es la protagonista principal y es ella quien sufre los cambios mayores, pocas veces se le da la atención que merece porque a partir del nacimiento todo se centra en el niño. Laura Gutman es una terapeuta familiar que ha escrito varios libros sobre la temática de la maternidad y la formación de la familia. En sus libros Mujeres visibles, madres invisibles, Crianza, La maternidad y el encuentro con la propia sombra y La familia nace con el primer hijo elabora conceptos importantes que nos ayudan a cambiar el enfoque tradicional. Considera decididamente a la maternidad como una crisis vital y se centra en ver el submundo femenino oculto, todo lo que le sucede a la mujer y que no ha sido tenido en cuenta hasta ahora. Algunas de sus observaciones como punto de partida para pensar "La avasallante experiencia del parto requiere de mucha preparación emocional, apoyo, acompañamiento, amor, comprensión, y coraje por parte de la mujer y de quienes pretendan asistirla." Interesante en esta época en que se ha vuelto un simple trámite sanitario en el que la madre pasa por una cantidad de situaciones agresivas e impersonales en las que tiene poca o nula posibilidad de decisión ante la presión de los médicos e instituciones. "La presencia de un recién nacido es la manifestación organizada de la sombra de una misma, es decir, de todo lo que rechazo, desconozco o me duele de mí misma." Importante saberlo para poder aceptar los sentimientos positivos y negativos que brotan a raudales después de tener un niño. "Constituirse en [la unidad] "mamábebé" es atravesar el período del puerperio en un estado de conciencia de otro orden. Es necesario que cada madre "se vuelva un poco loca" y para ello necesita el sostén de quienes la aman, que le permitan sin riesgo abandonar el mundo racional, las decisiones lógicas, el intelecto, las ideas, la actividad, los horarios, las obligaciones, Es indispensable sumergirse en las aguas del océano del recién nacido, colmarse de sensaciones oníricas y abandonar el mundo material." Algo que se suele catalogar en el mejor de los casos como depresión pos-parto y que es, en cambio, un reacomodamiento a una situación muy fuerte. "En nuestra sociedad aparece una contrariedad: "Si trabajo tengo que dejar a mi bebé. Si estoy con mi bebé no pertenezco más al mundo." El dilema inevitable de todas las madres de hoy. En sus libros, Gutman recopila sus agudas observaciones a partir de caso reales en los que se ve con claridad cuántas son las cosas que nadie nos informa antes de parir: todo lo que acaece cuando la pareja no está suficientemente equilibrada o cuando no hay pareja; el fenómeno de la fusión emocional con el bebé, que por un lado es sanadora y por el otro parece hacernos vivir dos vidas a la vez, la nuestra y la del bebé; el agotamiento que nos dejarán noches sin sueño y días cortados en espacios de tres horas, la revalorización de la relación del bebé con los brazos de la madre. Para facilitar la conexión con el hijo recién nacido aconseja olvidar el reloj, delegar todas las tareas posibles, pasar momentos a solas con él, hablarle para contarle en palabras simples todo lo que nos sucede. El primer período de la maternidad es muy especial y dura poco tiempo, por lo tanto merece que lo vivamos a fondo. Nos dice que no hay edad para pedir los brazos de mamá, que si un niño aparentemente grande los pide es porque en algún momento le han faltado. El rol del hombre, y del resto de la familia, en este período es importante para que la mujer se sienta acompañada, sostenida y cuidada. El padre de hoy debe resguardar el nido, facilitar la fusión mamá-bebe y defenderla y protegerla económicamente mientras dure el puerperio. No parece fácil en un momento en que las mujeres identificamos libertad con exceso de trabajo y nos vemos obligadas a abandonar a nuestras crías que son las únicas criaturas que nacen sin terminar. Finalmente, entre otras premisas, insiste en que les digamos a nuestros hijos, a cualquier edad, que los queremos. Algo que hasta hace poco tiempo no se acostumbraba hacer simplemente porque no estaba dentro de nuestras pautas culturales. Fuente: http://ar.mujer.yahoo.com/blog/Daniela-Di-Segni/Debutar-en-la-maternidad-86.html Saludos y espero que les halla gustado.
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