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[Análisis] Tropico: gobernando a nuestro antojo

Reviews2/12/2011






De la mano de una de las distribuidoras más importantes de este país, FX Interactive, nos llega la edición definitiva del que posiblemente sea el juego de estrategia no bélica más importante que haya actualmente en PC. Tropico: Edición Coleccionista incluye en un sólo producto los tres títulos existentes de la franquicia, así como sus respectivas expansiones y manuales, todo ello a un precio absolutamente recomendable. Para los que seáis fervientes admiradores de Tropico no hará falta deciros nada sobre él, sin embargo nunca está demás profundizar un poco en estas tres obras y su evolución.

Como ya comenté, Tropico es el abanderado más célebre de un género que no se prodiga demasiado en esta época, y sus inicios no hacían presagiar el largo recorrido que tendría el trabajo de PopTop Software. Sus primeros pasos fueron en el 2001, fecha en la que ya existían videojuegos similares con una trayectoria más que exitosa. Sim City, Theme Hospital o Constructor son solo algunos ejemplos que vienen a demostrar el difícil mercado en el que Trópico se metía, pero, a pesar de la dura competencia, su mejor baza era la interpretación de este modelo de juego en un ambiente que nadie había tocado: la gestión de una república bananera.


TROPICO


El juego que dio inicio a todo se nutre de muchas ideas comunes en el terreno de la estrategia que tenían que funcionar juntas para lograr una experiencia original y distinta a todo lo habido anteriormente. En una primera capa nos encontramos con reminiscencias de Sim City: nos situamos en una isla con unos terrenos vírgenes listos para explotar con casas, fábricas, lugares de ocio, carreteras y todo aquello que convierte una extensión de tierra en una ciudad habitable. Para lograr el equilibrio correcto habrá que gestionar con sumo cuidado la vivienda y los empleos libres en función del número de habitantes que vayamos teniendo. Por supuesto, si el trabajo aumenta, y con ello se ven mejoradas las condiciones de vida, nuestra ciudad irá ganando en popularidad y se convertirá en la preferencia de futuros ciudadanos.



En una segunda capa nos encontramos el sistema social. A raíz de lo acontecido en el parrafo anterior nuestra tarea estará destinada a conseguir que la gente de la ciudad mantenga sus necesidades personales saciadas, al más puro estilo Sims o Theme Park. A golpe de click podremos comprobar de inmediato cómo de feliz se encuentra un habitante basándonos en parámetros tales como hambre, necesidades religiosas, sanitarias o descanso. Para cubrir estas peticiones deberemos gestionar el crecimiento de nuestra urbe para que así esté lo más equilibrada posible. Una mala administración hará que la población acabe votando en nuestra contra en las próximas elecciones, a menos que hagamos trampas, cosa que en este juego es posible en la tercera capa de gestión.






La tercera capa es la que definitivamente acaba por darle el toque personal que el juego necesita y se entrelaza en todas las opciones anteriores para poder interactuar con la isla y sus habitantes de la forma que queramos. Además de construir y satisfacer a nuestra población también podremos modificar parámetros políticos, como el salario de los trabajadores, las exportaciones, el nivel de control policial, las fiestas, las prohibiciones, la manipulación política, los sobornos, los asesinatos y, por supuesto, la corrupción. Bajo la personalidad del político elegido nuestro gobierno se amoldará a cualquier opción que queramos, pudiendo manejar los hilos desde una posición progresista o dictatorial.

El cóctel que generan estas tres capas de gestión confiere a Trópico multitud de variaciones satisfactorias para el jugador experto en estos géneros. El margen de maniobra es enorme y quizá por ello los desarrolladores han preferido darle al título una ambientación más propia de un sandbox, sin misiones, historia ni elemento argumental, salvo la situación política que le confiere el situarse en los años ‘50. Lo único que habrá que hacer es seleccionar una isla, o crearla a nuestro antojo, y comenzar a gestionar sin ningún rumbo fijado, lo que aumenta sus capacidades rejugables hasta un determinado punto. A partir de ahí, la experiencia se resiente y comenzaréis a aborrecerlo.



Hemos dicho que la experiencia será gratamente satisfactoria para el que habitualmente disfruta de este género, sin embargo no será nada cómodo para el principiante puesto que el sistema de menús e interfaz es demasiado abrumador y poco intuitivo. Para llegar a todas las opciones que se nos presentan deberemos rebuscar demasiado, así que se nos antoja indispensable completar el tutorial inicial para tener, al menos, una ligera idea. Otro de los puntos negativos es su apartados gráfico que, a pesar de estar lejos de considerarse pobre, le da demasiada importancia a los edificios y nos deja en un segundo plano a los ciudadanos, demasiado pequeños para controlar la ciudad con un simple vistazo.

No obstante, estos dos handicaps no estropean el conjunto. Tropico sigue siendo a día de hoy un atractivo ejemplo de lo que un juego de estrategia puede llegar a ser. Tan complejo que nos obligará a devanarnos los sesos para resolver los problemas que surjan y con la profundidad necesaria para que exploremos nuevas soluciones en función de la manera de jugar del usuario.


TROPICO 2


Con el primer juego parecía que lo difícil había pasado. Incorporar una nueva marca al mercado siempre es una tarea ardua y complicada, sin embargo al repetir con una segunda parte se corre el riesgo de cansar al jugador o no engancharle a pesar de que la propuesta goce de la misma calidad de la que hacía gala su predecesora. Es por eso que Tropico 2 tiene un doble mérito: por un lado, volver a crear un producto tan completo como su primera parte y, por otro, conseguir innovar lo suficiente para que el público lo valore como un juego nuevo y no como una mera expansión. Precisamente por este último apartado a este título se le puede considerar más como un spin off de la saga que como una continuación.

En esta ocasión el usuario no se pondrá en la piel de un dictador con ansias megalómanas sino que la ambientación estará centrada en el mundo de los corsarios, los abordajes, los saqueos y los mares del Caribe. Bajo el rol de un pirata sin escrúpulos deberemos gobernar nuestra pequeña isla con mano de hierro, inspirando temor y respeto a partes iguales. Con este aparente pequeño giro la gente de Frog City Software ha logrado reinterpretar desde cero el primer Tropico salvando gran parte de la estructura del original. Ahora la gestión de la población será algo más compleja que antes ya que, además de tener en cuenta las necesidades personales del individuo, deberemos fijarnos en que existen dos clases sociales muy diferenciadas: los piratas y los prisioneros. Mientras que los primeros mantienen un parecido razonable con los ciudadanos de la república bananera, los segundos servirán como mano de obra pura y dura. Ya no tendremos que crear empleo para la gente sino que directamente los asignaremos desde su calabozo.






Otra gran novedad está en su sistema político, por llamarlo de alguna manera. Obviamente aquí ya no existirán partidos políticos y/o facciones. Las únicas variables que habrá que controlar son la anarquía/orden y el temor. Ambas sirven para establecer un status quo óptimo para tu gobierno de forma que tu población cautiva no intente escapar. Al no haber una diplomacia que mantener, Tropico 2 nos dará la oportunidad de expandir nuestras garras por los siete mares. Con la construcción de un muelle y un astillero se nos abrirá un nuevo mundo de opciones en las que deberemos conseguir reclutas para nuestra flota y ampliar nuestros saqueos por alta mar.



Esta segunda parte es un soplo de innovación frente a su precuela y a la vez un riesgo que han tomado sus desarrolladores. El equilibrio entre política y construcción que tan bien funcionaba anteriormente ha sufrido una remodelación que sigue siendo tan atractiva como en el primer día. El cambio histórico obliga a que el jugador haga un esfuerzo más grande por adaptarse a su jugabilidad pero, por suerte, la inclusión de un modo historia por capítulos y la simplificación de muchas de sus opciones convierten a Tropico 2 en un producto mucho más amable que el galimatías inicial de Tropico 1.


TROPICO 3


El penúltimo capítulo en llegar (está en preparación una cuarta parte) además de debutar en consolas, retoma las raíces de la primera parte, esta vez de la mano de Haemimont Games, para volver a ponernos en la piel de un trasnochado dictador en la convulsa época de los años ‘50. Dicho con otras palabras, prácticamente encontraremos el mismo juego que debutó en 2001. ¿Qué podemos encontrar entonces en esta continuación?. Algún modo extra (por fin tendremos una historia que seguir), gráficos de última generación, interfaz más intuitiva, mayor importancia de la logística y un crecimiento de los poderes políticos. Sigue sin tener un modo multijugador pero esta tercera parte conserva todo lo que hizo de Trópico un juego destacable entre los City Builders. El problema, si se le puede considerar como tal, radica en que es más un remake del original que un punto y seguido de la franquicia. Si habéis jugado a la primera entrega esta revisión os resultará prescindible pero, si por el contrario es vuestro debut en la saga, el dulce sabor que os dejará os supondrá un handicap para probar el juego que dio pie a todo.



Obviamente, y a menos que seáis unos nostálgicos empedernidos, Tropico 3 será el título del pack al que más juguéis. Su aspecto actual y su sencillo control, comparado con Tropico 1, será ideal para todos aquellos jugadores habituales de PC. Las múltiples opciones de gestión os mantendrán pegados al asiento horas y horas y siempre existirá la curiosidad de qué habría sucedido si vuestro gobierno fuera de manera totalmente contraria a vuestras elecciones actuales. Tarde o temprano acabaréis jugando en el modo libre y ahí si que os podéis ir despidiendo de vuestra vida social.







PALABRAS FINALES

En conclusión, este Tropico: Edición Coleccionista es un título que no le debe faltar a nadie. Tres juegos por un precio y una edición tan cuidada como solo FX podría hacer bien merecen vuestra atención, más si cabe si tenemos en cuenta que estamos ante la recopilación de uno de los City Builders más completos y adictivos que jamás han pasado por los compatibles. Sólo por Trópico 3 la compra ya merece la pena, sin embargo contar con las dos entregas restantes es un aliciente más que jugoso debido a que su jugabilidad es totalmente atemporal. Quizá los usuarios con más horas de juego a sus espaldas puedan sacarle el 100% a este pack pero, si no conocíais la saga y no valoráis los gráficos por encima de todo, difrutaréis de todos los títulos incluidos de igual manera. A lo que ya conocieran Tropico no hace falta decirles nada. Posiblemente ya lo hayan comprado el primer día.



Fuente: http://www.faseextra.com/analisis/tropico-gobernando-a-nuestro-antojo
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