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Luces Apagadas (Creepypasta)

Paranormal5/3/2014
Luces Apagadas (Creepypasta)

Era una noche tranquila, en el camino no se encontraba ningún alma, lo que extrañó un poco a William, pero no se preocupó. El ya sabía que sus amigos se encontrarían en aquel bar, al que frecuentemente iban, pasaron aproximadamente 5 minutos hasta que los encontró, ahí dentro, en aquella grande y espaciosa mesa se encontraban sus 3 mejores amigos tomando unas cervezas, Wiliam se sentó con ellos, y se empezó a sentir un poco mareado después de 4 cervezas, siguieron en el bar durante 1 hora, ya eran las doce pasadas, y el dueño avisó a la mesa de que tenían que cerrar, pero ninguno de los 4 estaba dispuesto a acabar con la ''fiesta'' y siguieron bebiendo en la calle.

Ya eran las 2 de la mañana y empezó a llover, y 2 de los amigos de William que vivían muy cerca se fueron a sus respectivas casas, solo quedaron William y Steve. Estaban empapados, tiritando por el frio, a esas horas de la madrugada nadie les iba a hacer auto-stop sin tener malas intenciones, no tenían ni dinero para un taxi ni para al autobús, y William se empezó a arrepentir de habérmelo gastado.
Todo estaba en silencio, hasta que Steve rompió el silencio por William.

-Déjame tu móvil.
-Usa tu el tuyo -Dijo William, con un aliento que apestaba a alcohol.
-No tengo saldo, ¿Qué te cuesta hacer una llamada?
-Vale...-empezó a rebuscar en el bolsillo con cara de pánico.
-¿Que te pasa? -Preguntó Steve.
-No lo encuentro tío -Dijo con voz algo preocupada con un toque de enfado.

William y Steve recorrieron todo el camino de nuevo, y nada, no había ni rastro, ya no sabían que hacer, ¿pasar la noche en la helada y peligrosa calle de aquel barrio marginal?

Steve dijo:
-Ven conmigo, la hermana de mi madre, Clara. Vive a 2 manzanas de aquí.

-¡¿NO PODÍAS HABÉRMELO DICHO ANTES?!

-Estoy mareado tio, y sabes como me pongo cuando bebo, no me lleves la contraria.

-No te estoy llevando la contra...bah, da igual.

Cuando llegaron la casa no era como Steve la recordaba, estaba decorada con aquellas inquietantes cintas que señalaban que había ocurrido algún crimen, Steve empezó a llorar, y ingenuamente William preguntó:

-¿No lo sabias?
-No...Mi madre y ella no esque tengan una muy buena relación, hace mas de 2 años que no se hablan -Dijo con voz apagada.
-Y...¿Qué hacemos?
-Entrar.
-¿Como?
-Tio, ya hemos llegado hasta aquí, y parece que hay una tormenta, no te extrañe que nos fulmine un rayo.

Sin que William se de cuenta, Steve empezó a quitar esas cintas que pondrían los pelos de punta a cualquiera, y ambos entraron. Era un momento incomodo para William, entrar en la casa de una difunta desconocida. William estaba sentado, solo, poco mas tarde Steve regresó con 2 vasos de whisky, William no quería seguir bebiendo, pero si se desmayaba, quizá fuese la única manera de conciliar el sueño.

Después de beberse ambos los vasos, Steve le pidió que llevase esos vasos a la pila de la cocina, cuando los llevó vio una figura negra, y la luz se apagó. Solo se podían oír los gritos ahogados de su amigo, William estaba completamente paralizado por el miedo, no sabia que hacer pero la duda no duró mucho, porque la luz se volvió a encender.

Era un escenario horrible, estaba todo cubierto de sangre, el suelo, las paredes, todo... William intentó huir pero se resbalo con la sangre, pero consiguió levantarse, fue corriendo hacia la puerta que se encontraba cerrada, el miedo se apoderaba de el, las luces se apagaban en todas las habitaciones ahora de forma mas violenta, las bombillas...explotaban.

Intentaba abrir la puerta pero se quedó con el pomo de la puerta en la mano, ya no sabia que hacer y fue al sito mas cercano, una despensa, se metió en ella y cerro la puerta, y William empezó a rezar.

A William se le saltaban las lagrimas al ver unas frias manos tocando las suyas, unas manos negras de una mujer, William alzó la mirada y vio a una mujer con la cara putrefacta, ojos blancos sin pupilas y unas venas que parecían salir de su frente.

William se mareaba y luego vio que las manos de aquel ser estaban clavando las uñas en sus venas, mas tarde el espíritu clavó sus afilados dientes en la garganta de William, la sangre brotaba incontrolada-mente de su cuello, cuando a William se le empezaban a cerrar los ojos, solo escuchó el sonido de la explosión de una bombilla.
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