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Hospital de Urgencias en urgencia

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Esta carta puede salvar al hospital, por favor lo cuidemos entre todos, ya que es nuestro y está agonizando. Córdoba, 28 de abril de 2008 Carta abierta al señor Intendente de la Ciudad de Córdoba 'Mientras haces cualquier cosa alguien está muriendo.' Roberto Juarroz. Con el respeto que su investidura y su persona me merecen, y habiendo agotado toda posibilidad formal y coherente de diálogo, me decido a escribirle esta carta abierta. Mi nombre es Carlos Soriano, pero desde muy chiquito todos los que me conocen me rebautizaron Pecas. Soy médico desde hace 32 años, y toda mi vida me he desempeñado en hospitales. No vale la pena contarle mi currículum. Desde simple residente, hasta la fecha he recorrido un largo camino en las Terapias Intensivas, libros y libros de Bioética, y mi reciente culminación en la Maestría de Salud Pública. En todos estos años he visto pasar por nuestra ciudad, un sinnúmero de funcionarios, los hubo mejores y peores. Pero casi todos ellos tenían una característica que los unía. Cuando alguien les hacía notar un error, en vez de meditar si lo que estaba planteando su interlocutor era válido o no, se dedicaban a silenciar al cartero y sistemáticamente minimizaban sus reclamos. En estos últimos 12 largos años, nadie planteó un plan de salud municipal, ni una política sanitaria sustentable. El resultado está a la vista de todos los cordobeses. El hospital colapsó. Se podría comparar a nuestro nosocomio con una Ferrari último modelo adquirida en el 82, a la que a nadie se le ocurrió cambiarle el aceite. Patético pero real. ¿Es usted el culpable de todo esto? Definitivamente no. Con todas las letras. Pero usted fue elegido por la gente para manejar la Ferrari. Y eso lo hace acreedor de una seria responsabilidad, que usted no puede ni debe soslayar. Le cuento algo que quizás usted desconozca. Luego de haber asistido al famoso corredor Ari Vatane, nos tocó (mucho tiempo después) internar al Ingeniero de la escudería Skoda. Pues para nuestro asombro hablaron desde Europa, comunicándoles que si estaba en el de Urgencias de Córdoba:'ni se les ocurriera moverlo de ahí'. Como ésta hay mil anécdotas de Doña Rosa o Don Juan, ciudadanos desconocidos de nuestra ciudad cuyas vidas dependen diariamente de nosotros y la ayuda del cielo. Vale decir para cada uno de los que trabajamos en el hospital, pasando por los camilleros, médicos, administrativos, fisioterapeutas, psicólogos, enfermeros y un largo etcétera, cada vida tiene su valor irrepetible. Morimos un poco con cada muerte y revivimos un poco con cada ser salvado. Estamos ahí por una profunda vocación, y consideramos que cada paciente salvado tiene un valor irrepetible. Es por todo ello, que sentimos un enorme desamparo, cuando alguien por desconocimiento, por negligencia o por desinterés, minimiza el valor de la verdad. Y ésta realidad no tiene varias verdades. Tiene una sola, pero tristemente se intenta disfrazarla. Nos duele cuando su subsecretario de salud tiende a menospreciar los motivos sanitarios adjudicando a 'supuestas causas políticas y económicas la magnitud del conflicto.' Nos duele cuando él mismo nos dice que 'antes de que se instalara la medida de fuerza, ya se habían instalado dos ecógrafos en el hospital'. Le recuerdo a usted por las dudas éste funcionario lo haya informado incorrectamente, que de acuerdo al informe del día 23 de abril, emitido por el jefe de Diagnóstico por Imágenes Doctor Carlos Canga, uno de esos dos ecógrafos ni siquiera se lograba encender y el otro poseía tecnología tan vetusta que resultaba de utilidad solamente para diagnósticos groseros. Y a esa fecha al Tomógrafo no habían logrado colocarle la carga de gas suficiente en los detectores de radiación, por lo cual los diagnósticos eran inciertos, y nos podían llevar a yerros por déficit de equipamiento, como mala praxis. (Esto último recién fue solucionado en la fecha de hoy.) Pero estas dificultades no son las únicas. Existen otras, igual de importantes. Verdades a medias. Ellas sí que son peligrosas. Es por ello, y no por otras circunstancias que nosotros queríamos, y seguimos queriendo dialogar con usted. ¿Causas políticas? Realmente sería asombroso que 550 profesionales nos hubiéramos puesto de acuerdo para dejar el hospital en estas condiciones y perder nuestro tiempo reclamando en una suerte de cuestión personal. ¿También nos pusimos de acuerdo con el Señor Director médico que tiene el mismo diagnóstico que nosotros? ¿Nos pusimos de acuerdo con todos nuestros pacientes que se cansaron de enviarnos muestras de apoyo? ¿O será quizás que algo de razón tenemos, y que usted debería sentarse a escucharnos? Le recuerdo que lo hemos invitado en una nota con más de doscientas firmas para ello. ¿O será quizás como dice la señora secretaria, deberíamos salir menos en televisión? Le recuerdo señor, que en otros conflictos hemos hecho una carpa en frente del hospital, hemos cortado calles, hemos hecho una ocupación pacífica del hospital, hice una huelga de hambre por 10 días, y una serie de medidas mas contundentes que simplemente reclamar en los medios. A ninguno de nosotros nos gusta hacerlo. Ya que tenemos familia, y en este país la costumbre de silenciar al cartero hace que nuestras familias intenten protegernos de tanta y tanta exposición. Pero consideramos que es la mejor manera para no dañar la atención de nuestros pacientes. Para ello agotamos las instancias anteriores. Y a eso usted bien lo sabe, ya que prometió regresar al hospital. Lo seguimos esperando. Sabemos con certeza que una manifestación de taxistas o un paro de transporte (un chofer gana lo mismo que nosotros que estamos lidiando con la vida y la muerte, luego de largos años de estudio), tienen mayor repercusión. Simplemente le recuerdo algunas cosas. Nosotros no estamos luchando por nuestros salarios. Estamos luchando por la salud de los cordobeses. ¿Se habrá muerto alguien por no tener la tecnología adecuada? No lo puedo afirmar. Pero sí puedo decirle que si las cosas hubieran estado funcionando como deberían haberlo estado, esos pacientes hubieran tenido una mejor atención. La conclusión queda abierta. Para finalizar quiero expresarle, que también nos duele cuando escuchamos de ciertos funcionarios la palabra 'gasto'. La salud no es un gasto, es una inversión. La salud, es un derecho humano inalienable, consagrado respectivamente en ambas constituciones (nacional y provincial), y como tal debe ser tratado. Una sola vida que esté en riesgo por las condiciones antedichas, no merece la pena ser arriesgada por los tiempos acotados, o por la ausencia del diálogo justo en el momento preciso. Insistimos en la necesidad de una reunión constructiva que brinde un cambio en las políticas sanitarias. Los politraumatizados no esperan. Por último ponemos el acento de que usted no es el culpable de ésta cruda realidad. Pero usted está manejando la Ferrari, y tiene la responsabilidad de conducirla. Le ruego que confíe en la gente que pasó gran parte de su vida lustrando el auto rojo. Si a usted le va bien en su gestión, a todos los cordobeses nos irá bien, confíe en nuestros hombros y en nuestra buena voluntad. Lo saludo con mi mayor respeto. Pecas Soriano PD Dr.Carlos Alberto Soriano Presidente de la Gremial Médica del Hospital de Urgencias DNI 10446763 Entrevistas: http://www.radiocadena3.com.ar/post_ampliado.asp?post=3877 http://www.lv3.com.ar/sectorprograma.asp?programacion=Secci%C3%B3n%20del%20Portal§or=42&post=3593
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