Escort XR3 174.3 Km/h
Escort Cabrio 170.7 Km/h
En julio de 1988 salió a la venta en la Argentina un producto de Ford largamente esperado por la "hinchada" del óvalo: el Escort GL destinado a la franja de los "medio - medianos" de nuestro mercado. A principios del '89, la oferta se amplió con el modelo Ghia, de mayor equipamiento, el que mantenía empero, el mismo motor de 1550 cm3 "brasileño" de la familia Renault.
Hacia fines del '90, la línea se completó con el Escort 1.8 Ghia, el que incorpora como impulsor al, cuatro cilindros en línea de 1.781 cm3 (diámetro 81 por carrera 86.4 mm) con un árbol a la cabeza. El motor de tecnología Volkswagen, era el mismo que venía equipando desde años atrás a los Escort brasileños con sus características carrocerías de dos puertas tan al gusto de allá, más precisamente a los que respondían a la denominación XR3 .
Ahora, Protocolo 21 por medio, los Escort Ghia 1.8 argentinos se complementan en la línea de Autolatina con los Escort XR3 brasileños, con lo que el público tiene la opción -única en nuestra historia automotriz- de elegir entre un sedan de cuatro puertas, una cupe y un convertible de la misma línea. Más aún: esta última posibilidad es la primera que se le da a través de una terminal local para que el argentino "ande sin techo", desde que el Fiat 800 Spyder se fabricó allá por los años '66/68 (por razones obvias, no consideremos como convertible al Citroën y a su sucedáneo el IES 3CV). Y tal parece que al público consumidor le ha prendido la idea...
Lo que viene al caso es que Cupe y Cabriolet están entre nosotros.
Los dos tienen el mismo nombre, pero son diferentes. Entre un Escort XR3 convencional y un Escort XR3 Cabriolet hay muchas más diferencias que un simple techo ... o la falta de él.
Tienen distinto desempeño, consumo, peso, estilo, confort y principalmente, precio. Y todas las variaciones son consecuencias directas de un único hecho: el tener, o no, un techo fijo ...
Sin ese techo de acero, el XR3 anda un poco menos y cuesta más, Mucho más. A precios actuales al cierre de esta, significativo 25% separaba al de un XR3 básico del precio de un convertible, el tercer auto más caro del Brasil, sólo superado por el Monza EF y el VW Santana Executivo (ambos dotados empero de inyección electrónica), y el segundo de mayor precio en nuestro mercado "zonal". Entonces, ¿cual es la ventaja?. Todas ... Todas, para el que goza del viento en la cara y de la sensación de libertad que eso trae. Para él, no hay nada mejor que un descapotable, a pesar de los inconvenientes provocados por la ausencia de un techo rígido.
La simple ausencia del techo obligó a la fábrica a innovar en otras partes del auto. Principalmente para atenuar la tendencia a la torsión del chasis ante baches o curvas. En definitiva, un convertible es como una caja de zapatos sin tapa, algo "sin estructura" ni rigidez. Para compensar esto, hubo que agregar largueros de acero reforzadores en el interior de los estribos, además del ancho arco a la altura de los inexistentes parantes. Tan ancho que, por su causa, el tamaño de las puertas disminuyó con respecto a las del XR3 convencional. Y como en los automóviles una cosa siempre influye en las demás, con la reducción de la puerta se redujo también el vidrio de la ventanilla, dando lugar inclusive para una especie de "ventilete", que sería hasta bienvenido si no fuera fijo. En el XR3 normal, no pasa nada de esto.
Pero las consecuencias de la falta de techo rígido no terminan ahí. A causa de ella, hasta la propia capacidad del auto disminuyó. Atrás, en vez de los habituales tres pasajeros, en el Cabriolet apenas caben dos (y con las piernas encogidas...) ya que el espacio es menor que en el de techo duro. La culpa la tienen las dos cajas salientes de los altoparlantes traseros, instalados así también para esconder las articulaciones de la capota, las que roban un precioso espacio en la parte trasera del habitáculo. También por la capota, el baúl se empequeñece: es 70 litros menor que en el XR3 , este si el de mayor porta - maletas entre los deportivos del mercado brasileño, rubro casi inexistente en el nuestro.
Pero además la capota es responsable por la menor performance y el mayor consumo de combustible en relación con el XR3 normal. Ocurre que para compensar la falta de estructura, el convertible ganó varios kilos originados en refuerzos del chasis. Resultado: es 40 Kg más pesado el cabriolet que el común, pese a la levedad de la capota de plástico confrontada con la tradicional de acero. Pero estando colocada, la cubierta de plástico crea turbulencias que se traducen en mayor nivel de ruido y menor aerodinamia.
Así se explica la diferencia, aunque pequeña, en el desempeño y el consumo de los dos autos por más que utilicen la misma mecánica. En nuestro test, en Brasil, el convertible, más pesado, anduvo menos y gastó más que el XR3 convencional: 170,7 Km/h de velocidad máxima contra 174,3 y con un litro de nafta recorrió en promedio 11,87 Km/l, contra 12,62 Km/l del XR3 normal.
Considerando que los dos autos eran del mismo año y movidos por la misma nafta, esos números muestran dos situaciones antagónicas con respecto a los antiguos XR3 brasileños que utilizaban sólo alcohol y que aquí no llegaron. Con la nafta el consumo mejoró bastante; en el XR3 , por ejemplo, casi orilló los 10 Km/l en ciudad.
Pero en compensación, la nafta que ahora utilizan los dos modelos bajó la performance hasta el punto de poner en duda sus reales vocaciones deportivas. La caída fue importante: dos segundos de más en la aceleración de 0 a 100 Km/h (lo que se traduce en menor agilidad) y casi 10 Km/h menos en la velocidad final...
La razón de esto es algo que afecta no sólo a los XR3 sino también a todos los autos; cualquier modelo a nafta es menos potente que su similar a alcohol, porque los "alcoholeros" aceptan una relación de compresión en los cilindros mucho mayor. En el caso que nos ocupa, esta relación bajó de 12.3:1 a 8,5:1 y consecuentemente, la potencia descendió de 110 a 97 CV. Tal vez sería oportuno que la fábrica brasileña fuera pensando ya en la posibilidad de cambiar el actual motor 1.8 de los Escort XR3 por los 2.0 de la línea Santana / Quantum, para recobrar el anterior desempeño.
Eso, porque en general tanto uno como otro modelo de XR3 , agradan. Son lindos (desde las versiones '90 más aún, por sus paragolpes pintados del color del auto), estables y cómodos, a pesar de los trastornos que provoca la capota en el convertible. Son, por encima de todo, autos refinados, como indican sus precios y equipamientos. El XR3 , por ejemplo, ya viene con techo corredizo de cristal (solar). Y el convertible -a pesar del nombre- tiene nada menos que aire acondicionado para los días de capota cerrada, lo que tiene sentido pues así, el calor se hace sentir. Autos completos. O casi ...
Esta última duda es porque para justificar el precio y la fama, faltan algunos detalles obvios en estos Ford ; por ejemplo un temporizador para los levantavidrios, de manera que puedan ser accionados después de desconectar la ignición, o la sincronización entre los lava y limpiaparabrisas, control eléctrico remoto de los espejos retrovisores y butacas delanteras con asiento de altura regulable para mayor confort del conductor, ya que -inexplicablemente- el volante también es fijo.
Por lo que cuesta, todo XR3 debería tener esos equipamientos. En el modelo convencional o en el cabriolet, que, reiteramos, son bien diferentes entre si.
fuente http://www.testdelayer.com.ar/index.htm