InicioOfftopicAhora bien... campo campo
Veamos un ejemplo del año pasado...

Una vez más, Honda apoya al campo argentino y está presente en la 121º Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, que se está llevando a cabo en la Sociedad Rural de Palermo, del 26 de julio al 7 de agosto.

Honda posee, en el pabellón azul del predio, un stand de 240 m2; allí se exhibe el new Civic -nuestro auto insignia, con más de 30 años de historia-, el Legend -con motor VTEC de 3.5 litros, 6 cilindros, 295 HP y tracción integral-, la CR-V -equipada con motor 2,4 litros VTEC, sistema Real Time, 170 CV, que conjuga las prestaciones de un “off road” con la comodidad de un sedán- y Accord V6 -con motor VTEC de 240 HP-.

El stand presenta, además, un área destinada a los chicos y un gran living, donde personal de la empresa atenderán a las personas interesadas y les aportarán información de cada uno de los modelos.

De esta manera, Honda profundiza su vínculo con el campo y reafirma su compromiso de conservación y cuidado del Medio Ambiente.



Toda una deklaración!!!!!!!!!!!... qué compormetidos los de Honda!...


El Gobierno y el Movimiento Campestre.

El ya largo conflicto entre el “movimiento campestre” y el gobierno por la suba de retenciones constituye, en el fondo de la cuestión, una discusión de principios, un cuestionamiento y reclamo sectorial por sobre una atribución
del Estado Nacional: el derecho de apropiar renta en función a las ganancias y a las necesidades colectivas de la nación.

Es la Pregunta del millón: si la torta de agrandó, refundamos una República para todos, o una reservada a unos pocos?

Está claro que el movimiento campestre no es un actor monolítico; el sólo hecho de sentar a 16 personas en la mesa de negociación habla a las claras de la dificultad de unificar criterios, mas allá de la “causa común” de bajar e incluso eliminar retenciones a la exportación de la soja, principalmente.

Ahora bien, más allá de la obligación incuestionable del gobierno de no renunciar a dicho derecho inalienable de apropiar mediante retenciones rentas extraordinarias, es indudable que la escalada del conflicto, en términos políticos, le ha acarraeado un costo considerable a una administración que no lleva seis meses en el poder.

Es de esperar, que el gobierno genere un ejercicio interno de introspección, necesario para llenar sus pulmones de aire fresco ya que aún tiene por delante años de gestión, tests electorales y por sobre todo, la necesidad de no experimentar el fenómeno de pato rengo que Néstor Kirchner quiso evitar a partir de la postulación de la actual presidenta.

Cómo podemos explicarnos que los llamados pequeños productores, aquellos que en el 2007 votaron masivamente a esta Administración, hoy sean el mascarón de proa mas virulento de la protesta? No hay duda alguna, que el gobierno ha demostrado un preocupante déficit en cuanto a su política agropecuaria.

Cuando a principios del 2002 comienzan la espiral en aumento las commodities, especialmente la soja, traccionada hacia arriba por los booms económicos chino e indio, los términos del intercambio comenzaron a ser favorables para Argentina, país que cuenta con una de las regiones más fértiles de la tierra, la pampa húmeda.

A partir de ese momento, y ayudado enormenente por la política cambiaria que supone mantener un dólar alto, esta actividad sectorial se convirtió en una de las más lucrativas de la Argentina. Los grandes jugadores mundiales de esta actividad, Monsanto, Cargill, ADM, los Grobo, tomaron nota tempranamente de este dato, y agudizaron su presencia en la Argentina.

A la vez, los jugadores locales más pequeños, englobados en la paradigmática Federación Agraria Argentina, empezaron a levantar su voz en cuanto a los peligros de la extranjerización de la tierra y que el fenómeno de concentración económica de la actividad entrañaba a los pequeños y medianos productores. Dichos gritos alcortianos, desde ya fueron aplacándose en susurros cuando parte significativa de sus miembros pasaron de ser pobres campesinos a propietarios de tierras que se valorizaron enormente en los ultimos años.

Ahora bien, los precios internacionales no hicieron otra cosa que subir, el sector comenzó a romper récords de rentabilidad a la vez que el paisaje del interior volvió a vivir un renacimiento económico del cual hacía tiempo no se tenía memoria.

Pasaron seis años ya, desde que se inició este boom, principalemente sojero, caro producto a las necesidades alimentarias de la economía china, a la vez que caro producto a la calidad de los suelos argentinos, ya que está demostrado que la sojización no solo implica deteriorio de la tierra, sino que termina desplazando a otras actividades primarias donde anclan las necesidades alimentarias autóctonas.

Parecía que simplemente se trataba de cobrar impuestos a la actividad, aumentar reservas y pagar servicios de deuda. Parecía que esta mecánica bastaba para lidiar con una situación que todo lo que tiene de beneficioso, también lo tiene de conflictivo, ya que desde el 11 de Marzo se ha probado, que en la Argentina de hoy, si el potencial de conflicto pasaba por la escasez en los noventa neoliberales, hoy en la decada post devaluatoria, pasa por la abundancia sectorial.

En esos seis años, el gobierno no fue capaz de estructurar una política agropecuaria en serio, ni siquiera pudo modernizar cabalmente la estructura burocrática de contralor estatal ligada a la actividad gracias a lo cual el Estado perdió cientos de millones de dólares a partir de maniobras de evasión impositiva por parte de los grandes jugadores de la actividad.

Estos grandes jugadores, bien calladitos y lejos del ruido mediático que la protesta campestre tiene, son los que más se han venido beneficiando de la incapacidad o complicidad del gobierno, en cuanto a la regulación de sus actividades.

Jugadores que vienen contrarrestando los mecanismos de retenciones, socializando las mismas a los pequeños y medianos productores a la vez que elaborando sofisticadas estrategias para evadir impuestos.

No nos detendremos en los aspectos técnicos de las retenciones, así como en el análisis de los mecanismos compensatorios y los retoques recientes al mecanismo de retenciones. Ambos son gestos tácitos del gobierno hacia los pequeños y medianos productores, en el camino de desescalar el enfrentamiento.

Creo que si es útil plantearnos una seria de conclusiones que este conflicto nos deja, en relación a la performance del gobierno:

- El Gobierno legítimamente tiene que defender la potestad del Estado de captar renta, máxime si la misma es renta extraordinaria.
- El Gobierno, debe comunicar de manera mas transparente, cual es el destino de esa renta que capta. La política de redistribución del ingreso en la Argentina de hoy, es apenas una pizca de lo que supieron ser las políticas redistributivas justicialistas de antaño.
- No se puede continuar eludiendo la reforma tributaria.
- El Gobierno tiene que encabezar la modernización de las estructuras del estado. La manipulación de instituciones como el INDEC, se cuentan entre uno de los hechos mas dañinos auntoinflingidos.
- El Control de Precios, esta claro que como estrategia ya se ha agotado. La pelea contra la inflación se da a partir de mecanismos menos rudimentarios que los utilizados actualmente, exige mecanismos más sofisticados a la vez que va a la par de la pelea contra los fenómenos de olipolización que han anclado en la Argentina.
- Argentina aún espera un programa en serio de re industrialización y modernización del aparato productivo. Se han dado algunos pasos en ese sentido, pero los mismos son insuficientes.
- La red ferroviaria, cara causa peronista, no puede resumirse en un tren bala. Sí el mismo ha sido impuesto por condicionamientos externos, existen hoy los recursos para mejorar la red ferroviaria nacional, en tanto decisión soberana.
- En todo el abanico de actividades extractivas, agricultura, ganadería, minería, se sevela cierta connivencia o por complicidad o por incapacidad, del Estado en cuanto a controlar y asegurar el cabal cumplimiento de obligaciones tributarias, así como de cuidar el medio ambiente.
- Existe un grave déficit comunicacional por parte de las autoridades, hecho preocupante porque en un contexto de puja distributiva, la derrota ideológico-cultural de un modelo de país pretendido, a partir de un Estado activo, es el corolario de una derrota en la legitimidad de un proyecto que pretende ser inclusivo.
- Una vez superado este conflicto, el gobierno debería relanzar su gestión haciendo cambios en su gabinete, así como en cuadros medios, hacen falta aires nuevos y frescos.

Consideraciones Finales.

Aún es un tanto aventurado diagnosticar un final a este desgastante conflicto. Sin duda alguna, el gobierno debe resguardar sus potestades y no ceder al chantaje sectorial, no obstante lo cual, debería comenzar de una buena vez a plantear una política agropecuaria en serio. Esto indiscutiblemente iría de la mano de un programa general de desarrollo estratégico de la Argentina.

Ahora bien, puede una administración agudamente cuestionada por el sector ruralista y por las clases medias urbanas poder articular un programa de desarrollo serio, en línea con el llamado Acuerdo del Bicentenario?

Todo depende de cómo esta administración pueda sobreponerse al mal rato que viene pasando, a los golpes mediáticos y los climas destituyentes que intentaron instalar, a la propia capacidad de sus cuadros mas importantes en dar la batalla, pero no siempre desde la trinchera, sino también generando consensos, atrayendo a nuevos actores, como por ejemplo Binner.

El campo discursivo tal cual lo viene dando, desde la trinchera de Almagro o desde la estructura del PJ, puede ser efectivo en cuanto a metas a corto plazo, pero dista de ser lo que el ciudadano medio exige.

El acto en Rosario, más allá de la indignación que puede despertar en los funcionarios de la Rosada, debería ser leído más profundamente. Aún no es imposible reconquistar a las clases medias urbanas así como a los pequeños productores. Para ello hacen falta políticas inteligentes, hace falta erosionar aún mas el vínculo entre pequeños y grandes jugadores del campo, hace falta comunicar mejor.

Pero estimo que si el gobierno es capaz de ganarle la batalla a la inflación, habrá reconquistado los corazones y las mentes de muchos que ayer le fueron fieles, y hoy lo miran desde la vereda de enfrente.

En un error estratégico caeríamos si solo nos queremos apoyar en sectores populares que tienen como principales referentes a Delia o a Pérsico, ya que si bien son dignos de respeto, por lucha y compromiso, aún no representan a la mejor tradición de cuadros que supimos tener alguna vez.

La política no se hace con poquitos, decía un militar populista de estos pagos (ja). Esperemos que la Presidente tenga en cuenta esta máxima y se decida a profundizar reformas políticas, económicas y sociales, que esta coyuntura de términos de intercambio favorables entraña en tanto nueva oportunidad histórica. Es eso, o la vuelta a los modelos de república oligárquica restringida que supimos padecer.

http://www.90mas10.com.ar/empresas/


texto de Camila L.A.F. (lakmiz)

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