InicioFemme"Ser mujer" en la època victoriana Part II

"Ser mujer" en la època victoriana Part II

Femme12/20/2013
¿Qué tratamientos recomendaban los doctores para tratar tan temidos males?


La aplicación de descargas eléctricas en la pelvis o la aplicación de sanguijuelas en los órganos genitales, e incluso en el útero, son algunos de los tratamientos recomendados por prestigiosos ginecólogos, recogidos en diversos artículos del Lancet o en la obra Retrospect of Practical Medicine and Surgery, de W. Braithwaite.

Existía asimismo preocupación por el control del fluido seminal en el hombre.

Un ejemplo de enfermedad masculina construida por la clase médica del siglo XIX es la espermatorrea o emisión incontrolada de semen.

Veamos qué diferencias fundamentales existen entre las dos enfermedades relacionadas con los fluidos masculino y femenino: espermatorrea y amenorrea.

El fluido masculino es positivo, debe ser retenido en el organismo y no debe despilfarrarse.
El fluido femenino es negativo, su retención supone la enfermedad física y mental y, en muchos casos, la muerte; debe, por tanto, eliminarse.

La mujer necesita tener una actitud pasiva e inactiva, física e intelectualmente, para permitir el fluir al exterior de su residuo menstrual; el hombre debe mantener una vida activa física e intelectualmente. Requiere, asimismo, una continua supervisión de la madre y de la clase médica, así como recurrir al uso de distintos medicamentos y terapias para evitar la siempre amenazante enfermedad; el hombre, aunque también existían remedios para la espermatorrea, se espera que sea capaz de usar su voluntad para autocontrolarse. El hombre es auto-suficiente, la mujer es dependiente.

La dependencia de la mujer de la clase médica es un exponente más de su dependencia respecto al hombre, fundamentalmente el padre o el marido en el mundo anglosajón, el padre, el marido y el confesor en el católico. Además con la insistencia en la necesidad de cuidados médicos por parte de la mujer, los doctores victorianos se aseguraban una clientela de clase media y alta, y con ello su prestigio social y beneficio económico correspondiente.

Según el ginecólogo W. Tyler Smith, la sociedad británica daba el valor a la mujer como procreadora, la protegía de todo tipo de riesgo, relegándola a una vida inactiva. Tal era el valor de la mujer embarazada y parturienta que debía prohibirse que fuese atendida por comadronas, puesto que su presencia degradaba la obstetricia.

La mujer es un ser valioso si es dependiente del hombre y se dedica exclusivamente a su función natural de esposa y madre. Cualquier otra actividad, incluso la atención al parto, tradicionalmente realizada por mujeres, debe estarle prohibida. Es este un ejemplo más de la neurosis que envuelve la visión masculina de la mujer, en la época victoriana, y en general a lo largo de la historia, cuando no se la trata como ser humano completo y se la aliena, tanto al considerarla un ser angelical, como al suponerla un ser limitado, enfermizo o vicioso. Existe una doble visión, según se trate de la mujer de clase media o alta y la mujer obrera que trabaja larguísimas jornadas en las sweetshops, arrastra semi-desnuda carretillas de carbón en las minas, o se dedica al servicio doméstico o a la prostitución.

¿Qué significado económico-social tiene este doble standard?


La mujer rica permanece aislada en el hogar, dedicada a consumir, manteniendo así la sociedad industrial y mercantilista; la mujer obrera es una mano de obra barata, pieza clave en la revolución industrial. Se acepta siempre a la mujer en profesiones y actividades subordinadas, pero no en aquellas que puedan significar competencia con el hombre en cargos de relevancia social, profesional o económica. Dentro del mundo de la sanidad, existen actualmente monumentos en honor a Florence Nightingale, símbolo por excelencia de las enfermeras abnegadas, pero no se menciona su grito de protesta en la novela Cassandra, ni hallamos monumentos, (excepto alguna discretísima placa, y el busto erigido en memoria de Louisa Aldrich-Blake en una esquina de Tavistock Square), en memoria de las mujeres objeto de esta tesis que lucharon por conseguir un título de doctoras y ejercer en pie de igualdad con los hombres.

Además, la industrialización hace sentir al ser humano la contradicción entre ser dependiente de las máquinas y la supuesta libertad y autocontrol en el campo comercial que defienden las teorías económicas. De nuevo podemos encontrar una explicación psicoanalítica a la contradictoria visión de la mujer: si la mujer es el ser dependiente, el hombre, no el obrero, el salvaje o el esclavo, sino el hombre blanco de clase media alta, puede ocupar tranquilo el lugar del ser libre y autosuficiente, proyectando la inseguridad y la dependencia en la mujer y otros grupos excluidos.

La mujer que permanece en el ámbito privado realiza la función de ángel del hogar, que aporta valores humanos al hombre y lo purifica de la contaminación que supone la lucha en el mundo económico-social, pero esta misma mujer es una fuente potencial de descontrol si se separa del rol establecido. Asimismo en cada mujer queda representada la dualidad: la belleza exterior oculta la suciedad interior que debe ser expulsada para evitar que la mujer se convierta en la loca del ático de que nos ocuparemos en el próximo apartado.

A las mujeres se les exige un comportamiento social más controlado que al varón, su deseo sexual debe ser reprimido, pero al mismo tiempo se afirma que las mujeres son seres influenciables por todos los estímulos. La mujer debe dejar su cuerpo fuera de todo control que inhiba la salida al exterior de su flujo menstrual, pero tiene que reprimir sin embargo su deseo sexual, siendo la manifestación de éste una de las causas de ser considerada enferma mental.






Datos archivados del Taringa! original
49puntos
955visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

d
deoxero🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts47
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.