Ocurrió ayer en cancha del 12 de Octubre de Itauguá. Carapeguá enfrentaba a Cerro de Franco, más conocido como Cerro’i, con gradas rebosadas, un cielo encantador y un clima que daba para los helados y el tereré.
Con la cantidad de yiyis infartantes que se ven últimamente en las gradas, si una carapegüeña terminó robándose las miradas de todos fue porque se animó a más, quedándose con menos: o sea, se abrió el escote y le hizo desaparecer su corpiñito en un arranque no de entusiasmo por el rendimiento de su club, sino de euforia porque se dio cuenta de que las cámaras de los fotosquis la apuntaban con firmeza.
La picardía, la sonrisita tentadora, lo que empezaba a mostrar empujando los dedos hacia abajo, hasta el gorrito hizo que se recordase a la top Larissa Riquelme, quien con unos trucos parecidos se ganó la fama mundial.
En gradas del 12 se escuchó el suspiro de los muchachos y el enojo de las doñitas que reclamaban respeto, che, “por las criaturas” nomás. Y más: hubo quien se le fue con la queja a los polis apostados en el acceso a la cancha, pero un uniformado justificó así ante el Popu, la inacción policial: “un rato nomás hacen eso y después se calman. Nada no es”. Los muchachos, agradecidos.