Grupo B del Rally, demasiado rapidos para dejarlos correr
A pesar de haber pasado tanto tiempo, es difícil olvidar aquellas bestias conducidas por hombres hechos de otra pasta. Antes de entrar en harina, veamos un poquito de historia sobre cómo surgió la categoría que convirtió la primera mitad de la década de los 80 en la época dorada de los Rallies.
Aunque hoy en día no concebimos un coche de rally sin tracción a las cuatro ruedas, cuando por la radio sonaba el Y.M.C.A de los Village People, allá por 1979, la FIA daba los primeros pasos para legalizarla en el Mundial.
Audi fue la primera marca en implementar el sistema en sus coches, demostrando con el Audi Quattro 80 “A1” o “UrQuattro“ la importante ventaja que suponía frente a los trasera, con menos capacidad de tracción, más de desaprovechar potencia y menos gentiles con los neumáticos. De ahí en adelante, el Mundial de Rallies nunca volvería a ser lo mismo.
El fin del grupo B
Aunque el año 86 prometía ofrecer una temporada muy interesante y disputada, ya que todos los constructores presentaban coches de enorme potencia y muy evolucionados, una serie de desafortunados accidentes la enturbiaron.
El Rally de Portugal vió cómo el Ford RS200 de Joaquim Santos se salía de la carretera en una zona repleta de público, matando a tres personas e hiriendo a decenas de ellas. Cada vez se ponía más de manifiesto la peligrosidad de aquellas máquinas cuyo límite lo marcaba la carretera y cuyos turbos trabajaban a temperaturas altísimas, con el consecuente riesgo de explosión en caso de accidente.
El terrible accidente en Portugal (a los 2:00 min de video)
El peligro que suponían los coches se unía a la inconsciencia del público, que no sólo elegía malos lugares para colocarse, sino que se plantaba incluso en medio de la pista a la espera de los coches, como si de un juego se tratase. El siguiente vídeo es un documento real sobre lo que pasó en Portugal
http://www.motorpasion.com/otras-competiciones/rally-grupo-b-25-anos-despues-no-nos-olvidamos