PULSERAS
En Estados Unidos, cada vez que te internan en un hospital, colocan en tu muñeca, una pulsera blanca con tu nombre, para poder identificarte. Sin embargo, existen otras pulseras de colores diferentes, que simbolizan otras cosas. Por ejemplo, las pulseras negras son colocadas en las muñecas de las personas que acaban de fallecer.
Mi tía me platicaba de un cirujano que trabajaba en el turno de la noche en una escuela-hospital. El acababa de terminar una operación e iba en camino hacia el sótano. Entro en el elevador, y había otra persona con él. Casualmente se puso a platicar con la mujer sobre tonterías, mientras el elevador descendía. Cuando la puerta del elevador se abrió, vio que otra mujer estaba a punto de entrar, y entonces el doctor, de manera precipitada apretó el botón para cerrar la puerta, y presiono rápidamente el botón hasta el piso más alto.
Sorprendida, la mujer regaño al doctor por su descortesía al no permitir subir a la otra mujer al elevador.
El Doctor dijo: “ Esa es la mujer que acabo de operar. Murió durante la operación… No viste la banda negra que estaba utilizando?”
La mujer sonrió, levanto su brazo y dijo: “Una banda como esta?”
¿¡¡Quien llamo!!?
Estas en tu casa, besandote con tu novia y, de repente, suena tu telefono.
Apresurado, contestas y oyes una voz que te dice: -"¡¡¡QUE DIABLOS LE ESTAS HACIENDO A MI HIJA!!!"- Y se corta abruptamente.
Tu novia te pregunta: -"¿Quien era, amor?"- a lo que tu respondes:
-"creo que era tu padre, sonaba bastante enojado..."-.
Mientras estas ultimas palabras escapan de tu boca, el rostro de tu novia palidece, casi como si hubiese visto un fantasma. Preocupado le preguntas:
-Amor ¿Que tienes? ¿Que te pasa?- A lo que ella contesta, casi rompiendo en llanto: -N-no puede ser... Mi padre murio en un accidente electrico hace dos semanas...-.
Entonces ¿¡¡Quien Llamo!!?
TOMADAS DE LAS MANOS
Carola y yo siempre fuimos las mejores amigas. Ayer ella me invitó a su casa, a jugar y a que me quedara a dormir. La verdad, no supe bien si aceptar su invitación, porque aunque tengo ya ocho años, jamás me animé a quedarme en la casa de nadie. No te preocupes, me dijo ella, todo estará bien.
Acepté y fui con ella luego de la escuela. Jugamos hasta el anochecer, cenamos, y su madre nos dejó ver ua película antes de ir a dormir. uando llegó la hora de acostarse, me di cuenta de un problema.
La habitación de Carola tiene las dos camas (la de ella y la de su hermana mayor que se fue de viaje) separadas por el espacio que ocupa la mesita de luz. Pero arriba de la misma, no hay una lámpara que encender durante la noche.
Traté de ser fuerte y no decir nada para no quedar como una bebé, pero cuando nos acostamos y la mamá de Carola apagó la luz, no pude evitar sentir miedo.
Qué pasa? me preguntó mi amiga.
Nunca te dije, pero tengo mucho miedo a la oscuridad, contesté.
No tiene nada de malo, es algo muy común. Tengo una idea: saca la mano que tienes de mi lado y toma la mía. Así no tendremos miedo.
Me pareció un buen plan, y cumplí lo que me dijo. Cuando por fin sentí su mano aferrada a la mía, mi miedo desapareció, y pude dormir.
Esta mañana, desperté acurrucada contra la almohada, y agradecí que Carola me diera valor para quedarme. Noté que ella también estaba despierta, y le dije gracias.
No fue nada, sólo tuve que hacer ésto... e intentó darme la mano. Pero cuando yo también quise tomársela, descubrimos que por más que nos esforzáramos, jamás alcanzaríamos una la mano de la otra desde la cama.
En Estados Unidos, cada vez que te internan en un hospital, colocan en tu muñeca, una pulsera blanca con tu nombre, para poder identificarte. Sin embargo, existen otras pulseras de colores diferentes, que simbolizan otras cosas. Por ejemplo, las pulseras negras son colocadas en las muñecas de las personas que acaban de fallecer.
Mi tía me platicaba de un cirujano que trabajaba en el turno de la noche en una escuela-hospital. El acababa de terminar una operación e iba en camino hacia el sótano. Entro en el elevador, y había otra persona con él. Casualmente se puso a platicar con la mujer sobre tonterías, mientras el elevador descendía. Cuando la puerta del elevador se abrió, vio que otra mujer estaba a punto de entrar, y entonces el doctor, de manera precipitada apretó el botón para cerrar la puerta, y presiono rápidamente el botón hasta el piso más alto.
Sorprendida, la mujer regaño al doctor por su descortesía al no permitir subir a la otra mujer al elevador.
El Doctor dijo: “ Esa es la mujer que acabo de operar. Murió durante la operación… No viste la banda negra que estaba utilizando?”
La mujer sonrió, levanto su brazo y dijo: “Una banda como esta?”
¿¡¡Quien llamo!!?
Estas en tu casa, besandote con tu novia y, de repente, suena tu telefono.
Apresurado, contestas y oyes una voz que te dice: -"¡¡¡QUE DIABLOS LE ESTAS HACIENDO A MI HIJA!!!"- Y se corta abruptamente.
Tu novia te pregunta: -"¿Quien era, amor?"- a lo que tu respondes:
-"creo que era tu padre, sonaba bastante enojado..."-.
Mientras estas ultimas palabras escapan de tu boca, el rostro de tu novia palidece, casi como si hubiese visto un fantasma. Preocupado le preguntas:
-Amor ¿Que tienes? ¿Que te pasa?- A lo que ella contesta, casi rompiendo en llanto: -N-no puede ser... Mi padre murio en un accidente electrico hace dos semanas...-.
Entonces ¿¡¡Quien Llamo!!?
TOMADAS DE LAS MANOS
Carola y yo siempre fuimos las mejores amigas. Ayer ella me invitó a su casa, a jugar y a que me quedara a dormir. La verdad, no supe bien si aceptar su invitación, porque aunque tengo ya ocho años, jamás me animé a quedarme en la casa de nadie. No te preocupes, me dijo ella, todo estará bien.
Acepté y fui con ella luego de la escuela. Jugamos hasta el anochecer, cenamos, y su madre nos dejó ver ua película antes de ir a dormir. uando llegó la hora de acostarse, me di cuenta de un problema.
La habitación de Carola tiene las dos camas (la de ella y la de su hermana mayor que se fue de viaje) separadas por el espacio que ocupa la mesita de luz. Pero arriba de la misma, no hay una lámpara que encender durante la noche.
Traté de ser fuerte y no decir nada para no quedar como una bebé, pero cuando nos acostamos y la mamá de Carola apagó la luz, no pude evitar sentir miedo.
Qué pasa? me preguntó mi amiga.
Nunca te dije, pero tengo mucho miedo a la oscuridad, contesté.
No tiene nada de malo, es algo muy común. Tengo una idea: saca la mano que tienes de mi lado y toma la mía. Así no tendremos miedo.
Me pareció un buen plan, y cumplí lo que me dijo. Cuando por fin sentí su mano aferrada a la mía, mi miedo desapareció, y pude dormir.
Esta mañana, desperté acurrucada contra la almohada, y agradecí que Carola me diera valor para quedarme. Noté que ella también estaba despierta, y le dije gracias.
No fue nada, sólo tuve que hacer ésto... e intentó darme la mano. Pero cuando yo también quise tomársela, descubrimos que por más que nos esforzáramos, jamás alcanzaríamos una la mano de la otra desde la cama.