casacasrojas
Usuario (Guatemala)

Si no te gustan las teorias conspirativas, este no es tu sitio XDDD Hoy en el instituto, el profe de mate , nos explico que desde pequeños nos han visto la cara, ya que la division y la resta no existen. La resta y la division normal es como una ilusion optica, creada para entenderle mas facilmente. aqui las imagenes hechas con Paint XD, La ilusion de la resta seria asi: que interpretado seria asi Probablemente en este punto, estas sufriendo diarrea mental Y la ilusion de la division seria asi: Si no sabian, me deben +5. + YAPA
Steve Jobs dijo en su día: "Quien quiere sexo, se compra un teléfono Android". Y razón lleva. Aunque sinceramente no lo veo tan malo. Esa frase la podría, incluso, interpretar como un cumplido. Quiero decir, Android es libre y los usuarios son los que deciden qué contenido quieren y pueden ver. La frase del señor Jobs nos hizo pensar, y por eso, hemos creado esta infografía con toda la información sobre aplicaciones porno para Android. Porno, contenido para adultos, contenido explícito. Llamadlo como queráis. El Android Market (Google Play) prohíbe cualquier tipo de material sexualmente explícito, así mismo, señala claramente las directrices que siguen en su mercado. Sin embargo, todo apunta a que los desarrolladores hacen oídos sordos y encuentran la forma de vender sus aplicaciones porno para Android a través de otras rutas. Tanto es así, que existen muchísimas aplicaciones para adultos en Google Play, a pesar de las muchas prohibiciones. Incluso, existe un Android Market propio para este tipo de aplicaciones. Encontrar este tipo de información no ha sido fácil, pero AndroidPIT lo ha conseguido y he aquí esta bonita infografía. Antes nos gustaría mencionar que muchas cifras están basadas en estimaciones, por lo que creemos que el número podría ser mayor. Ahora sí, les dejo con la infografía, espero que la disfruten, y por favor, diganme, ¿qué les parece?
Aquí estoy, encerrado en el baño. Por suerte, el interruptor está puesto por dentro, así que lo controlo yo. El cerrojo está echado, y he empotrado el mueble en el que guardamos los objetos de higiene contra la puerta. No le quito ojo al pestillo, ni al interruptor. Bueno, es fácil, este baño es muy pequeño, apenas tendrá un par de metros cuadrados. Tampoco pierdo de vista el espejo. En él me veo, por ahora, solamente yo. Desde el váter en el que estoy sentado, en el rincón del cuarto, intento verlo todo a la vez. Suena un golpe contra la puerta, y pego un salto, pero no grito. Sólo compruebo el pestillo, luego el mueble y después el espejo. No tengo a mano nada con que defenderme. Sólo un pestillo y un mueble impiden que la puerta se abra, y no quiero que se abra. Podría cantar una nana para tranquilizarme, pero no quiero que me escuchen. A lo mejor si no digo nada, no pasa nada. A lo mejor si cierro los ojos… No, mejor no los cierro, ¿y si los cierro y cuando los abra no hay luz? ¿Y si cuando los abro hay algo en el espejo? ¿Y si cuando los abro veo unos ojos que no son los míos? Suena otro golpe. De puño, de zarpa, por accidente, grabado en una grabadora, en mi cabeza, al otro lado de la puerta, desde afuera, desde adentro. Ahí afuera las luces están apagadas, no se puede ver nada. Y no se oye nada. ¿Hay alguien? ¿Hay algo? Me lo imagino como un inmenso espacio negro. Sí, el cuarto del baño ha caído en un océano sin luz, y está flotando en la nada. Y ahora recuerdo esa historia, la historia de terror más corta del mundo: “Estaba el último hombre de la Tierra en una habitación y llamaron a la puerta”. La mía la aporrean. Ahora que lo pienso, si no hay nada afuera ¿por qué aún tengo luz? ¿Y si estoy muerto? O esto es una pesadilla y estoy seguro en mi cama. ¿Y si es la pesadilla de otra persona? ¿Soy real? El tercer golpe. Después una tanda de tres golpes seguidos. Llaman al móvil. Lo cojo; número desconocido. Acepto la llamada y lo acerco a mi oído. Susurro muy bajo, preguntando quién llama. Nadie contesta, pero puedo oír de fondo algo chirriando. Cuelgo, no debería haber contestado. Dejo el móvil. Después se me ocurre coger el móvil de nuevo, para llamar a alguien. No está. Lo dejé ahí pero ya no está. ¿Fue real la llamada? ¿Tengo un móvil? Si lo tuve, si estaba ahí, si ahí lo dejé y no lo volví a cambiar de sitio, ¿en dónde está? ¿Quién lo ha cogido si aquí estoy yo solo? ¿Mi reflejo? Debería romper el espejo. Aunque si hay algo afuera, oiría el ruido. ¿Y si me han llamado desde afuera para saber qué hago aquí adentro? Ya no llaman más. Quizás ya no pasa nada. O a lo mejor sí pasa y sólo debo de salir para comprobarlo. Pero no quiero ver nada de afuera. Miro al espejo de nuevo. Mi reflejo se pasa un dedo por el cuello. este es mi primer post asi que sean sinceros por favor me quedo bien
En la Deep Web uno puede presenciar torturas en vivo, hay vídeos de asesinatos reales, de violaciones, es fácil hallar abominaciones como la pornografía infantil y se pueden contratar sicarios o comprar órganos humanos. Incluso cuentan que hay secretos de algunos gobiernos; pero… ¿qué pasa cuando uno llega al último nivel?, ¿peligra algo más que nuestra seguridad informática?… Esta historia es completamente real: no hay fantasmas, demonios, monstruos o sucesos paranormales de cualquier tipo. Solo hay gente real, personas de carne y hueso como yo y tú: quizá en parte por eso sea tan difícil de aceptar… Internet es un submundo de naturaleza virtual e informativa, casi tan grande como el mundo “real”. En internet la gente se relaciona, juega, trabaja, se entretiene, estudia, se informa, opina, compra, vende, y hace muchas otras cosas que también se hacen en el mundo tangible, a veces, inclusive, creando sucesos significativos en eso que sesgadamente llamamos “realidad”… Sin embargo, al igual que todo espacio amplio y complejo, internet tiene sus callejones oscuros, sus pasadizos prohibidos… Y no, no me refiero a esos sitios poco conocidos que algunos emplean para masturbarse o ver aquellas fotos, vídeos, etcétera que las censuras permiten o que subsisten por cierto tiempo a espaldas de las mismas: me refiero a la Deep Web, o “Web Profunda” en español. Ésta es la cara oculta del internet, el enorme resto del iceberg del cual apenas conocemos la punta que emerge sobre las aguas. La mayoría de personas la desconocen, pero la Deep Web representa alrededor del 90% de la información existente en el ciberespacio. Desde que supe que la Deep Web existía, quise conocerla y sumergirme en sus turbias aguas. Tenía mis temores, pero la curiosidad era mucho mayor y, tras reflexionar un tiempo, decidí curiosear al menos un poquito… Lo que les contaré es mi experiencia en lo más profundo de la Deep Web, pero antes debo explicarles cómo se divide la Web (incluyendo la web normal) y qué caracteriza cada nivel anterior al de mi experiencia, y cómo es el nivel en que me sucedió lo que pronto sabrán. Nivel 0: Es el más superficial, el que incluso muchos niños manejan relativamente bien. Aquí están Google, Yahoo, Youtube, Facebook, y las páginas que dominan el ciberespacio y que todos conocemos. Nivel 1: Aquí hay webs menos conocidas pero de fácil acceso, páginas a las que se puede entrar con solo poner el link en la barra de direcciones, pero que suelen ser foros, sitios pornográficos, o webs independientes sobre temas que no interesan a la mayoría, como el viaje astral o el existencialismo filosófico… Nivel 2: Este nivel contiene webs aún menos conocidas que las del nivel anterior, e incluye a buscadores independientes como emule y ares. Aquí, por ejemplo a través de los buscadores independientes, se pueden conseguir materiales normalmente censurados, cosas bastante mórbidas, sangrientas o pervertidas. Hasta aquí es lo comprendido por la superficie del ciber-mundo: más abajo, ya empezamos a entrar en la Deep Web. Nivel 3: Aquí comienza lo prohibido en la “web oficial”: páginas cuyos caracteres son dejados caer aleatoriamente, páginas que no pueden visualizarse en los buscadores, y que no puedes ver ni aunque copies el link completo y lo pegues en la barra de direcciones. En este nivel hay cosas extrañas, perturbadoras o simplemente inútiles: webs abandonadas por más de 13 años, materiales que por copyright no se encuentran en la web oficial o se encontraron (megaupload, por ejemplo) pero ya no están, pornografía infantil, mercados de armas, drogas, instrucciones de cómo hacer bombas y otras cosas que se prestan para lo ilegal, y vídeos y fotos de asesinatos, torturas y violaciones, mucho más fuertes que los que se pueden encontrar en niveles anteriores, pues ciertamente pueden hallarse, pero no llegan al extremo de los materiales de ese tipo que aparecen en este nivel. Yo visité algunos foros en este nivel, y en ellos la gente solía hablar de temas perturbadores, a veces en broma y a veces de verdad… Lo escalofriante, es que en este tipo de espacios, la realidad y la ficción se mezclan de una forma desconcertante; y así, por ejemplo, a veces no puedes saber si alguien está narrando una violación que de verdad cometió, o si simplemente es un enfermo que inventa algo que quisiera vivir… Nivel 4: El nivel anterior ya era peligroso, pero un detector de intrusos y un buen proxy bastaban; en cambio, aquí empiezan a abundar los hackers, principalmente porque entrar aquí precisa ciertas habilidades informáticas. Y no hay que tomarse a la ligera a estos hackers, porque no son los típicos adolescentes que disfrutan infectando computadoras o haciendo caer páginas de poca importancia como los blogs personales: son sujetos capaces de robar cuentas bancarias, de conseguir datos personales con habilidad de verdadero espía, malversar fondos, etcétera… Ya se dijo que en el nivel anterior hay material gore muy fuerte, pero aquí hay snuff en vivo, además de trata de blancas, artículos históricos robados, sicarios, y hasta comercio de órganos humanos… En este nivel está la BitCoin, una moneda virtual super difícil de conseguir, y con la cual se pagan las cosas de lo que, por decirlo de algún modo, es la “versión negra de Mercadolibre”. Buscando en los artículos disponibles, me llamó mucho la atención una lámpara de escritorio que valía 5000 BitCoins, databa de los años 40, era de la Alemania Nazi, y estaba hecha con huesos humanos y piel de judío… Ahora bien, lo más interesante, al menos objetivamente hablando, no son los mórbidos o extravagantes artículos que se pueden comprar, sino el fruto del trabajo de los hackers, pues en este nivel, dentro de páginas encriptadas (para que no se las pueda ver sin autorización, pues ellos cobran por la información), están los secretos más sucios de los diversos gobiernos del mundo: leyes que se aprobarán en secreto, expedientes filtrados sobre experimentos humanos que se hicieron hace no mucho, se están llevando a cabo o se llevarán a cabo… Aunque no lo crean, yo conseguí ver algo de eso, y puedo decirles que los yanquis son mucho más delincuentes e inhumanos que lo que fueron los nazis, al menos con respecto a los experimentos con humanos; pues, si los nazis intentaron cambiar el color de los ojos dejando ciegos a muchos judíos, es mejor que deje a su imaginación (podría poner en peligro mi vida) lo que hacen los mensajeros de la democracia, la libertad y los derechos humanos…Y es que, créanme: Guantánamo les parecería una guardería de primera si supieran de lo que hablo… En este punto de mi exposición, supongo que los lectores estarán muriendo de ganas de ver correr sangre en vivo, de conocer mugrosos secretos de estado, o de ver qué cosas enfermizas pueden comprar. ¿Quieren peyote?, ¿quieren puñales de la SS de Hitler o una varita de bruja medieval?… Lo lamento, pero no les daré ni un solo link, prefiero que sean ustedes los que busquen y pongan en peligro su seguridad informática, su sanidad psicológica y, quizá, su integridad física, y esto último lo digo por experiencia… Nivel 5: Si en el nivel anterior había cosas comprometedoras para los gobiernos, en este nivel están los secretos militares y los más escabrosos e inhumanos proyectos de estado. Aquí sabrán cuál es ese misil que los rusos andan escondiendo, qué armas cibernéticas ocultan los israelitas, quiénes tienen las más letales armas biológicas, cosas así… Incluso, en ciertos foros leí sobre una supuesta entidad que realmente gobernaba el mundo, y que hacía enfrentarse a los países según una agenda supranacional. Podrán pensar que los illuminati o quienes sea están metidos aquí. Yo la verdad no creo en la hipotética entidad supranacional, y preferí no escarbar mucho en este nivel. Nivel 6: Dicen que sólo los mejores hackers logran llegar hasta este nivel, pero yo agregaría que “sólo los mejores de entre los temerarios”, ya que el riesgo es fatal: aquí el precio por el ingreso puede ser la propia vida. ¿Qué hay en este nivel que tantos quieren entrar? Aquí está la Database, una sección en que toda la información de la web deja de ser código binario, y donde existe una clave enorme (de 1,5km de tipeo numérico) que es la clave de la totalidad del ciberespacio: quien la descifre, quien la consiga, podría conseguir la información que sea (con tal que esté en el ciberespacio) y cambiar cualquier dato, desde el título de un blog hasta los fondos de páginas web famosas. Desde luego, nadie lo ha hecho, y yo no iba a intentarlo, simplemente quería ver si tal cosa era verdad o mera leyenda. Ingresar me costó mucho, demasiado; pero, cuando por fin lo conseguí, comprendí por qué nadie hasta la fecha había descifrado el código de la Database, si acaso tal cosa existía. No miento, apenas ingresé al nivel, mi pc se reinició sola sin que me saliera nada raro en la pantalla o sin que se hubiese ido la energía eléctrica. Cuando por fin se completó el proceso de reinicio, vi que mi disco duro había sido borrado… En todo el escritorio, había solo un archivo del blog de notas, puesto justo en el centro de la pantalla, como para que lo notase. Lo abrí, su mensaje era breve, contundente y en cierta forma amenazante: “No lo vuelvas a hacer” Sí, me llevé tal susto que no entré a la Deep Web en varios días. En ese tiempo, reinstalé algunas cosas gracias a una copia de seguridad que tenía de mis datos. Creía que eso era todo lo peor, que perder todos los datos era el mayor de los castigos que podía sufrir: grave error… Supe que me equivoqué cuando, llevado por mi incontrolable curiosidad, inicié sesión en “Tor” y entré al primer foro de la Deep Web que encontré. Claro que todavía no estaba ni en el quinto nivel, pero mi pc se reinició sola y los datos se borraron de nuevo, aunque ahora no había ningún mensaje en el escritorio. ¿Simplemente me estaban vedando para siempre el ingreso a la Deep Web desde mi computadora? Veinte minutos después del nuevo reinició y formateo, supe que no era así… Tocaron el timbre, pregunté quién era desde el teléfono de portero y nadie contestó. Entonces bajé hasta la puerta principal del edificio, pero no había nadie, solo me esperaba un sobre, justo debajo de la puerta. No tenía remitente, destinatario, o cosa alguna escrita, aunque intuía que era para mí. Subí de nuevo hasta mi apartamento, entré a mi habitación y, recién allí, abrí el sobre una vez que estuve sentado sobre mi alfombra roja: “Dante, esto no es un juego. No lo vuelvas a hacer, no nos obligues a ir por ti….” Al leerlo, me comenzaron a temblar las manos y las lágrimas resbalaron por mis mejillas. Quienesquiera que fuesen, sabían quién era, dónde vivía, qué hacía y cuándo. Para rematar, junto al mensaje estaba una foto mía, tomada con mi propia webcam. Ahora sí creía que no era un juego, que irían por mí si volvía a intentarlo. Incluso, estaba tan aterrado que en esa semana pedí en el trabajo que me trasladaran a otra ciudad. Adicionalmente, vendí mi computadora, tras sacarle el disco duro y reducirlo a cenizas. Nunca más volví a entrar a la Deep Web, y creo que jamás volveré a intentarlo, sin importar en qué parte del mundo esté. El destino había sido cruel conmigo, pero eso no quita que haya tenido suerte. Esta es mi historia, ya la conocen: decidan ahora si todavía quieren entrar a la Deep Web y, si su respuesta es que sí, entonces llénense de proxys y sistemas que los protegan de los hackers, cubran sus webcams con algo o desconéctenlas, y por si acaso, sólo por si acaso, vayan dejando el apego que tienen por sus vidas…
Varias historias de personas mayores, jóvenes supervivientes de la posguerra, que contaban historias sobre base militares alemanas durante la guerra civil española. Bien pues esta historia comienza cuando Juan, un joven muchacho de 20 años, esperaba a su mejor amigo Antonio, habían quedado para pasar la noche en el bar como de costumbre. Llegaban ya las 23:30 de la noche y Antonio no aparecía, entonces fue cuando decidió llamarlo...en ese preciso instante apareció por la esquina de la calle, parecía un poco alterado como pocas veces había visto, y al disponerse Juan a saludarlo este le corto la palabra diciendo: Juan tengo que enseñarte una cosa, si no, no me vas a creer... Oye, tranquilo dime lo que te pasa dijo juan ya un poco alterado. No, no tienes que verlo sígueme. Salieron del pueblo por una vieja carretera (que siempre se conoció pero nunca pararon a pensar de que sirvió) andando por la oscuridad. Ya perdidas las rojizas luces del pueblo, llegaron a lo que parecía el antiguo cortijo del que siempre se había hablado por su frecuente cambio de dueños. Ya en habían llegado a la misma puerta del cortijo cuando Juan le volvió a preguntar porque lo había traído allí. Antonio no dijo nada y le tiro de la chaqueta como indicando que le siguiera. Entraron en el cortijo, y parecía que la ultima familia lo había dejado todo tal cual, las sillas, las mesas...todo el mobiliario estaba intacto. Antonio siguió andando sin mediar palabra por un largo pasillo que terminaba en una gran puerta metálica. Entraron forzando un candado que tenia. Entraron en la habitación y en ella no había nada excepto una trampilla en el centro, hay fue cuando Antonio le dijo a Juan todo el misterio que se traía entre manos: Esto era lo que quería enseñarte Juan, yo lo abrí pero no quise entrar, de hay salia como un olor a podrido... Juan lo miro extrañado y dándose la vuelta como para largarse de allí dijo: Mmm, creo que lo mejor sera que nos vayamos...¡oyee! ¡donde vas!... Mientras Juan le hablaba Antonio ya estaba bajando las escaleras metálicas que conducía a una oscuridad que parecía no tener fin. Juan se dispuso a seguirle. Bajaron durante unos 8 o 10 minutos hasta que Antonio toco suelo firme, espero a que bajara su amigo, encendió una linterna y se dispusieron a explorar el lugar. Mientras caminaban por el monótono camino de piedra,al final, vieron lo que parecía ser los bordes de una puertas iluminados por una luz que venia del interior. Aceleraron el paso hasta que se plantaron en frente de esta. Era una gran puerta metálica y en medio de esta había una cruz gamada, y justo debajo una especie de calavera. Empujaron la puerta y entraron...fue una visión espantosa. Aquella sala parecía una especie de laboratorio, en las paredes había capsulas, algunas estaban rotas y otra albergaban en dentro unas criaturas indescriptibles envueltas en un liquido verde, en el centro de la sala había instrumental medico mohoso pese al tiempo que llevarían allí. Los dos amigos estaban trastornados, pues aquella horrenda visión le impacto, hasta el momento en que escucharon como algo aporreaba la puerta del otro extremo del laboratorio. Antonio se hizo con un machete que había en lo alto de la mesa, y este le hizo una seña a Juan para largarse de allí. Retrocedieron hasta llegar a la puerta por donde entraron y fue en ese preciso instante cuando la puerta del otro extremo se partió en pedazos y una criatura que los doblaba en tamaño seguida de otras un poco mas pequeñas salían por la puerta. Sin volver la mirada los jóvenes salieron disparados de allí a todo lo que podían. Detrás de ellos podían escuchar los gritos y los pasos de esa criaturas, que parecían estar alcanzándolos. Corrieron hasta llegar a la escalera subieron a toda prisa, debajo se escuchaba como se apelotonaban las criaturas. Juan le metía prisa a Antonio para que se diera prisa, hasta que llegaron a la trampilla. Salieron y la cerraron le pusieron varios muebles encima, y salieron a la puerta...allí había un coche aparcado, se acercaron para pedir ayudar, pero no había nadie. Al volverse unos tipos vestidos de negro se le acercaron y los inmovilizaron y se los llevaron en un coche. Al cabo de unos días Juan despertó y se encontraba en un hospital y estuvo allí hasta que se recuperó. Cuando salió lo primero que hizo, fue visitar a su amigo Antonio para hablar de lo ocurrido pero se llevo una gran sorpresa al comprobar de que su amigo no se acordaba de nada. Se lo recordó una y otra vez hasta que decidió llevarlo de nuevo al cortijo para refrescarle la memoria, entraron siguieron por el pasillo y abrió la puerta...otra sorpresa se llevo cuando pudo observar que la trampilla ya no estaba... Oye Juan volvamos al pueblo no tengo gana de estupideces Dijo Antonio bostezando y saliendo de allí. Pero Juan siguió allí buscando inútilmente la trampilla, cuando le vino a la memoria aquellas dos personas vestidas de negro, quien serian y por que sabían que estaban allí, serian agentes del gobierno que querían ocultar aquello de la vista de los civiles...seria aquello realmente lo que contaban los mayores sobre aquellas bases militares... Antonio siguió su vida normalmente, pero Juan acabo sus últimos días en un manicomio donde contaba aquella aterradora historia sobre aquella misteriosa trampilla que nadie creyó. Y así acaba esta historia...verdad ficción, lo que fuera aquello nunca mas se escuchó a nadie mas hablando de aquel aterrador suceso...
LA HISTORIA ES MENTIRA, ES UN GUION QUE SE ME OCURRIO UN DIA DE LLUVIA POR ESO EL ROL FEMENINO... Primero, quiero pedirle disculpas a todos los que están leyendo esto. De verdad lo lamento. Estoy viniendo a ustedes en un momento de necesidad. Por favor ayúdenme. Lo único que pido de ustedes es que lean la historia completa, eso es lo único que necesito. Mi nombre es Andrea, soy una madre soltera. No les digo esto con el propósito de recibir una medalla o de que me feliciten como muchas otras del círculo social al que pertenezco. Ellas sólo quieren palmaditas en la espalda y que les den reconocimiento; sólo quiero algo de tu tiempo. Veo a la maternidad como un fastidio. Es algo necesario, sí, pero es algo fastidioso también. Mi hijo se llama Jesse. Tiene once años. Jesse comenzó el quinto grado como cualquier otro niño. Él era un chico muy alegre, lleno de vida y con mucha energía. Todo eso cambió cuando conoció a Stan este martes. Stan era un estudiante que había acabado de ingresar al colegio. Se sentaba al lado de Jesse. Cuando fui a recoger a Jesse de la escuela él no paraba de decirme que Stan era su nuevo mejor amigo. No parecía actuar como él mismo. Estaba muy pálido y sudoroso. Le tomé la temperatura, pero no tenía fiebre. Le pregunté cómo le había ido en el colegio, pero lo único que decía era que Stan era su mejor amigo. “Stan es mi nuevo mejor amigo” Decía Jesse. “Lo sé, quisiera conocerlo alguna vez” Le respondía yo. “Mamá, Stan es genial. Debería presentártelo alguna vez. Es mi mejor amigo. El mejor amigo de todo el mundo entero.” Tuvimos esa misma conversación unas cien veces ese mismo día. Cuando acosté a Jesse en su cama, él me miro con lágrimas en los ojos. Puso su mano enfrente de su cara y me señaló con el dedo para que me acercara un poco. Volteé mi cabeza y él me dijo algo en la oreja que me dio un pequeño escalofrío. En ese momento no sabía porque me dio un escalofrío, pero lo hizo. “Tú me crees. ¿Verdad?” Me susurró. Me levanté de la cama para poder verlo de frente. “¿Qué si te creo qué, cariño?” “Stan,” Respondió. “Stan es mi mejor amigo.” Asentí con la cabeza y le volví a tomar la temperatura. No parecía tener fiebre, de nuevo. Me fui a mi cama, pero en realidad no pude dormir bien esa noche. El miércoles, cuando iba en camino de llevar a Jesse al colegio, se le veía muy extraño, me dijo que no quería ir a la escuela hoy. “¿Te sientes mal?” Le pregunté. “No” me contestó. Se estaba mordiendo el labio inferior de manera muy extraña. Nunca lo había visto tan nervioso. “No. Tengo que ir a clases.” Abrió la puerta del auto y se fue directo a la entrada de la escuela. Sin decirme te quiero. Ni siquiera un adiós. Nada. Caminó hacia la entrada del colegio con la cabeza baja. Presioné los frenos y di media vuelta para dirigirme al trabajo. Un niño estaba parado enfrente de mi carro. Dos segundos más y lo hubiera arrollado. El chico era pálido, con un cabello de color amarillo casi blanco y ojos de azul claro. Dio unos golpes en la parte delantera del auto como si fuera una puerta dos veces, me saludó, y subió las escaleras camino a la escuela. Cuando recogí a Jesse de la escuela ese día, se le veía más animado. Estaba solamente un poco más pálido de lo normal, pero de resto se le veía alegre. Me dijo todo lo que había hecho en la escuela. Me habló sobre dinosaurios, música, matemáticas, y luego me dijo sobre lo que hizo en el receso. “Y después de matemáticas tuvimos receso. Mamá, no creerás lo que hice hoy en el receso” “Dime” Le dije, sonriéndome a mí misma mientras conducía. Estaba pensando en las cosas que jugaba yo con mis compañeros cuando tenía su edad. Algo clásico, algo normal. “Me uní a una iglesia” Estaba un poco confundida. “¿Te uniste a una iglesia?... ¿En el receso?” Jesse asintió. “La iglesia de Stan.” Creí que era alguna cosa que se habían inventado los chicos para entretenerse. “¿Qué es la iglesia de Stan?” Le pregunté. “Es la iglesia de Stan, Mamá.” Jesse se rio como si hubiera hecho una pregunta obvia. “¿Y qué es lo que hacen ahí? Ya sabes, como miembros de esa iglesia” Le pregunté. “Muchas cosas. Hoy solamente hicimos la iniciación y escuchamos a Stan. Estaba hablando en palabras raras y divertidas, luego todos nos sentíamos cansados y nos acostamos un rato.” Estacioné el auto junto a la casa. “¿Eso fue todo?” Le pregunté. Eso sonaba raro, pero los chicos no parecían estar haciendo nada malo. “Stan nos dio volantes también” Jesse sacó un pedazo de papel arrugado de su bolsillo. Tenía tres palabras escritas en marcador negro. Iglesia de Stan. Al día siguiente, cuando fui a recoger a Jesse de la escuela, estaba convencida de que algo de verdad malo le estaba pasando a mi hijo. Estaba muy asustado y nervioso. “¿Qué te ocurre, cariño?” Pregunté, tocando su frente para sentir su temperatura. No tenía fiebre. “Jugamos al juego de las almas hoy” Dijo. Su cabeza estaba de lado. No se quedaba quieto en su asiento. Miraba a todos lados en el camino a casa. “¿El juego de las almas?” Le pregunté. Él sólo asintió con la cabeza, mirando a todos lados como si buscara algo. Una enorme cantidad de sudor corría por su cara. “¿Qué es el juego de las almas?” Pregunté. “Le dije que no quería hacerlo, pero él me dijo que dejaría de ser mi amigo si no jugaba con él.” “¿Cuándo fue eso? ¿Dónde estaban los profesores?” “Todo ocurrió en la iglesia,” contestó. Luego dijo casi susurrando, “Los adultos no pueden entrar a la iglesia.” “¿La iglesia de Stan?” Jesse asintió, con una lágrima deslizándose por su mejilla. “¿Qué es el juego de las almas, Jesse? Soy tu madre. Si tienes algún problema sólo dímelo.” “No puedo decirte, mamá. No puedo. Las reglas son malas. Son muy malas” “¿Y si le pregunto a Stan?” Pregunté “¿Él me dirá las reglas?” “¡NO!” Gritó Jesse, dándome un verdadero susto. “NO LE PREGUNTES A STAN LAS REGLAS. POR FAVOR, NO LO HAGAS, MAMÁ. POR FAVOR.” Estacioné el auto, asustada y confundida. “Promételo, mamá promételopromételopromételopromételopromételopromételoporfavor.” Jesse estaba balbuceando, estaba muy asustado. Lo agarré y comencé a sacudirlo, tratando de calmarlo. Se quedó dormido en mis brazos, así que lo llevé a su cama y lo acosté para dormirlo. Sólo necesita dormir. Me decía a mí misma. Lo único que necesita es dormir. Lo dejé en su cama y cené sola. Fui a verlo a su cuarto alrededor de las nueve antes de acostarme. Parecía estar profundamente dormido. Me desperté inmediatamente al oírlo gritando 18 minutos pasadas las 12 de la noche. Corrí hacia su cuarto, pero no estaba en su cama. Encendí la luz y Jesse salió del closet en el que se escondía, corriendo, como si algo lo persiguiera. Se abrazó a mi pierna, seguía llorando. Traté de calmarlo e intenté preguntarle qué pasaba. Nada de esto tenía sentido. Seguía gritando sobre el juego de las almas. Intenté volverlo a acostar pero no hacía caso. Finalmente, decidí llevarlo a la cama conmigo. Jesse se durmió inmediatamente. Yo me quedé acostada en mi lado de la cama mirándolo, acariciando su cabello, cuando de repente sus ojos se abrieron y me miró fijamente. “Le contaré las reglas del juego mañana después de clases, señora.” Me dijo. Luego volvió a cerrar los ojos. ¿Qué le estaba pasando a mi hijo? En la oscuridad, no podía hacer nada más que mirar el techo, moverme de lado a lado y mirar el baño. No pude dormir esa noche. ¿Sabes cuando estás apunto de dormirte pero a veces algo te despierta? A veces imaginas que te tropiezas y caes, y te obliga a despertarte. Eso me pasó por toda la noche, sólo que lo que me despertaba era una silueta que aparecía en la puerta del baño cada vez que se me cerraban los ojos. Pero cada vez que miraba atentamente no lograba ver nada. Cada vez que cerraba los ojos, la figura aparecía de nuevo, obligándome a despertar, sólo que cada vez aparecía más cerca de mí. Esto siguió pasando toda la noche, hasta que se hizo la hora de llevar a Jesse al colegio. Esta mañana Jesse se veía muy distante, como adormecido. Yo estaba igual, pero más exhausta. Pensé en preguntarle a Jesse sobre lo que ocurrió ayer. Pero temía que volviera a pasar lo mismo de ayer. Lo lleve de camino a la escuela. Él no decía nada, parecía un robot; sin vida ni emociones. Tiempo después de haberlo dejado en la escuela recibí una llamada, para que regresara a recogerlo. Había vomitado en clase. Cuando fui a recogerlo. Se le veía igual. Le pregunté varias cosas, pero sólo me rugía como respuesta. Iba a llevarlo al doctor después de que se cambiara de ropa. No dijo nada hasta que llegamos al estacionamiento. “¿Puede Stan venir hoy a casa?” me preguntó. “No te sientes bien, cariño. ¿De verdad quieres que venga hoy?” Le pregunté. Ya quería conocer a este chico, pero no parecía que Jesse quisiera tenerlo en casa. “Sí” Me respondió. “Okay, ¿Tienes el número de sus padres?” “Él ya le preguntó a sus padres, ellos dijeron que podía venir.” “Pues todavía tenemos que esperar a que salga de clases. Y aún así quiero hablar con sus padres.” “Okay.” Jesse bajó del auto y caminamos a la entrada de la casa. “¿Tienes su número?” Le pregunté, cerrando la puerta. “No” Me contestó. Le preguntaba cómo se suponía que hablaría con sus padres si no tengo su número y si no sé donde viven, pero alguien tocó la puerta. Yo estaba parada justo al lado de ella. Abrí la puerta, y parado en frente de ella estaba el chico pálido de ojos azules que casi atropello el otro día. Una chica muy parecida a él estaba a su lado. “¿Sí?” Les pregunté. “Hola Driz, ¿Está Jesse en casa?” Dijo el chico. No sé como sabía ese apodo. No me llamaban así desde la universidad, cuando mis amigas me lo habían puesto en una noche de ebriedad, era corto para Drizzy. “No” Le respondí. “Está bien” Dijo la niña que lo acompañaba. “Mi nombre es Devin, y creo que ya conoces a mi hermano Stan.” Stan sonrió y comenzó a hablar. “Las reglas del juego son muy simples. Regla uno: No pasar frente a espejos por la noche. Regla dos: No dejar ninguna puerta abierta cuando te vayas a acostar esta noche. Pregúntale a Jesse sobre la regla tres, y recuerda esto, un rechinido significa que estás haciendo algo mal, un crujido significa que estás a punto de perder. Cuando las luces se apaguen de repente, con suerte no verás la silueta oscura observándote en una esquina de la habitación. Con suerte no sentirás su respiración en tu cuello mientras caes al suelo. Y si escuchas un golpeteo. Bueno, con suerte nunca escucharás un golpeteo.” Stan se dio media vuelta y se fue con su hermana. Me les quedé viendo mientras se iban y agité mi cabeza. No iba a ser parte de su estúpido juego. Caminé a la cocina y me encontré con Jesse sentado en una silla a un lado de la mesa, llorando. “¿Qué ocurre, cariño?” Le pregunté. “Escuché un golpeteo” Me dijo entre sollozos. Mi boca estaba seca. “¿Cuándo termina el juego?” Le pregunté. “Nunca,” Me susurró. “El juego nunca termina” Mi corazón estaba latiendo muy rápidamente. “Cuál es la regla número tres, Jesse?” Su cara perdió toda expresión y trató de reunir aliento para decirme la última regla “Regla tres. Una vez que sepas todas las reglas, ya eres un jugador.” Mi corazón se detenía. “¿Qué ocurre cuando pierdes?” “Cuando sea de noche, los oirás llegar. Les gusta hacerte saber que están cerca.” “¿Quiénes?” “Stan y Devin” Dijo Jesse. “Vendrán de cualquier espejo o puerta abierta y te arrastrarán con ellos.” “¿Cómo ganas?” “Ganas si le cuentas a más personas las reglas del juego que la persona que te las contó a ti.” Como dije al principio, lo lamento. Pero gracias por ayudarme. Lo digo sinceramente. Ahora puedo disfrutar mi libertad de nuevo. Espero que disfruten su noche. Y saluden a Stan y Devin de mi parte.
¿Espectros, ilusiones, demonios u otra cosa? Son sombras, generalmente con silueta humana (usualmente masculina), y la oscuridad de la que están hechas es tan densa y negra, que incluso en una habitación completamente oscura sería posible percibir una de estas sombras, capaces de enturbiar el ambiente, de bajar la temperatura inexplicablemente, de hacer que se nos ponga la carne de gallina y, según se dice, de alimentarse de nuestros miedos, rencores y demás emociones negativas. A veces también aparecen como extrañas columnas o inusuales formaciones de humo negro, desplazándose como si tuvieran vida propia y, muy frecuentemente, desapareciendo cuando intentamos verlas de frente, pues lo común es que aparezcan en "el rabillo del ojo", en la periferia de nuestro campo visual. La llamada "gente de las sombras" se ha popularizado mucho en el folclore moderno y en el ámbito de lo paranormal, donde los reportes sobre estos seres han aumentado mucho en las últimas décadas, quizá en parte a la sugestión debida a la difusión, a través en gran medida del internet, de la creencia en ellos, acompañada de leyendas como la famosísima de Slenderman; o quizá, desde una perspectiva creyente de las teorías ocultistas, al hecho de que estos entes, al alimentarse del miedo, han aumentado sus manifestaciones puesto que, al haber más personas creyendo en ellos, hay más personas temiéndoles... Como ya se dijo anteriormente, estas sombras suelen tener siluetas humanas, y las hay, aunque no son tan frecuentes, en forma femenina e infantil. Nunca se les distingue facciones, ojos o parte alguna, aunque la popularización del fenómeno ha dado lugar al rumor de que algunas tienen ojos rojos, y también se han oído casos de sombras con sombreros u otras prendas de vestir... En todo caso, la opinión mayoritaria de los parapsicólogos es que no se trata de fantasmas, en el sentido de seres incorpóreos dotados de conciencia y voluntad y correspondientes a lo que alguna vez fue una persona viva. Características sombras: Las sombras, además de lo ya dicho, son semi-translúcidas por lo general, aunque existen algunas tan densas que la luz no las atraviesa; y es que, como puede deducirse, no constituyen la mera ausencia de luz que figura en la Física. En cuanto a su tamaño, éste generalmente está entre los 1,90 y los 2,30 metros de estatura, aunque una clara excepción la constituyen las sombras de niños. Por último, se sabe que las sombras habitan en casas donde vive gente llena de maldad y/o emociones negativas: hogares con maltrato familiar, residencias de asesinos y otros delincuentes, o casas de gente fuertemente deprimida. Esto se debe a que las sombras se alimentan de energía negativa, de modo que será posible hallarlas en sitios donde se practicó brujería o se efectuaron rituales satánicos, así como también en cementerios, cámaras de tortura, cárceles, manicomios, etcétera. Alucinaciones una teoría científica La teoría más extendida es que las sombras serían alucinaciones, pudiendo éstas ser provocadas por el uso de determinadas sustancias, por condiciones psicológicas y/o fisiológicas, o por interacción con estímulos externos, siendo particularmente nombrados los casos en que ocurre una estimulación de la unión tempo-parietal izquierda, la cual causa la ilusión de una especie de persona-sombra. En cuanto a las sombras percibidas con la visión periférica, se ha sugerido que la causa podría ser la pareidolia, una condición del cerebro en virtud de la cual éste interpreta las variaciones de luz y sombra como formas familiares, tales como las siluetas humanas... Esto explicaría por qué las sombras suelen verse más comúnmente en lugares con poca iluminación o cierto grado de complejidad óptica a nivel de los patrones de iluminación. Más interesante aún y capaz de cubrir casos en que las sombras son vistas de frente, está la hipótesis de que ciertos sitios poseen condiciones electromagnéticas especiales y/o infrasonidos, siendo que ambas cosas podrían ser capaces de inducir alucinaciones. Esta hipótesis parecería haber sido probada con experimentos, aunque no alcanzaría a cubrir la totalidad de los reportes sobre gente de las sombras. Aquí cabe agregar que, en la misma línea de la susodicha explicación científica, existe una explicación paracientífica que habla de que ciertas personas poseen un electromagnetismo muy singular (comúnmente asociado a fenómenos psíquicos), mediante el cual inducirían alucinaciones en los cerebros de otras personas.
PULSERAS En Estados Unidos, cada vez que te internan en un hospital, colocan en tu muñeca, una pulsera blanca con tu nombre, para poder identificarte. Sin embargo, existen otras pulseras de colores diferentes, que simbolizan otras cosas. Por ejemplo, las pulseras negras son colocadas en las muñecas de las personas que acaban de fallecer. Mi tía me platicaba de un cirujano que trabajaba en el turno de la noche en una escuela-hospital. El acababa de terminar una operación e iba en camino hacia el sótano. Entro en el elevador, y había otra persona con él. Casualmente se puso a platicar con la mujer sobre tonterías, mientras el elevador descendía. Cuando la puerta del elevador se abrió, vio que otra mujer estaba a punto de entrar, y entonces el doctor, de manera precipitada apretó el botón para cerrar la puerta, y presiono rápidamente el botón hasta el piso más alto. Sorprendida, la mujer regaño al doctor por su descortesía al no permitir subir a la otra mujer al elevador. El Doctor dijo: “ Esa es la mujer que acabo de operar. Murió durante la operación… No viste la banda negra que estaba utilizando?” La mujer sonrió, levanto su brazo y dijo: “Una banda como esta?” ¿¡¡Quien llamo!!? Estas en tu casa, besandote con tu novia y, de repente, suena tu telefono. Apresurado, contestas y oyes una voz que te dice: -"¡¡¡QUE DIABLOS LE ESTAS HACIENDO A MI HIJA!!!"- Y se corta abruptamente. Tu novia te pregunta: -"¿Quien era, amor?"- a lo que tu respondes: -"creo que era tu padre, sonaba bastante enojado..."-. Mientras estas ultimas palabras escapan de tu boca, el rostro de tu novia palidece, casi como si hubiese visto un fantasma. Preocupado le preguntas: -Amor ¿Que tienes? ¿Que te pasa?- A lo que ella contesta, casi rompiendo en llanto: -N-no puede ser... Mi padre murio en un accidente electrico hace dos semanas...-. Entonces ¿¡¡Quien Llamo!!? TOMADAS DE LAS MANOS Carola y yo siempre fuimos las mejores amigas. Ayer ella me invitó a su casa, a jugar y a que me quedara a dormir. La verdad, no supe bien si aceptar su invitación, porque aunque tengo ya ocho años, jamás me animé a quedarme en la casa de nadie. No te preocupes, me dijo ella, todo estará bien. Acepté y fui con ella luego de la escuela. Jugamos hasta el anochecer, cenamos, y su madre nos dejó ver ua película antes de ir a dormir. uando llegó la hora de acostarse, me di cuenta de un problema. La habitación de Carola tiene las dos camas (la de ella y la de su hermana mayor que se fue de viaje) separadas por el espacio que ocupa la mesita de luz. Pero arriba de la misma, no hay una lámpara que encender durante la noche. Traté de ser fuerte y no decir nada para no quedar como una bebé, pero cuando nos acostamos y la mamá de Carola apagó la luz, no pude evitar sentir miedo. Qué pasa? me preguntó mi amiga. Nunca te dije, pero tengo mucho miedo a la oscuridad, contesté. No tiene nada de malo, es algo muy común. Tengo una idea: saca la mano que tienes de mi lado y toma la mía. Así no tendremos miedo. Me pareció un buen plan, y cumplí lo que me dijo. Cuando por fin sentí su mano aferrada a la mía, mi miedo desapareció, y pude dormir. Esta mañana, desperté acurrucada contra la almohada, y agradecí que Carola me diera valor para quedarme. Noté que ella también estaba despierta, y le dije gracias. No fue nada, sólo tuve que hacer ésto... e intentó darme la mano. Pero cuando yo también quise tomársela, descubrimos que por más que nos esforzáramos, jamás alcanzaríamos una la mano de la otra desde la cama.