El otro día en el radio escuchaba a un grupo de locutores que hablaban sobre lo difícil que resulta entender a las mujeres hoy en día. Uno de ellos comentaba que las mujeres le desconciertan porque “son abuelitas por dentro y jovencitas por fuera".Con ello quería decir que muchas dan pinta de emancipadas pero en realidad siguen pensando como sus abuelas; no lo decía en tono despectivo ni ofensivo, simplemente se refería a que hay muchos valores y cuestiones sociales que hoy en día se están reconfigurando. Incluso, agregaba una radioescucha, las propias mujeres están preguntándose de qué manera abrazar o renunciar a opciones como la maternidad, el matrimonio, la vida laboral, etcétera.
Me quedé picada con lo que escuché y durante dos semanas estuve haciéndole preguntas a diversas mujeres (de entre dieciséis y cincuenta años) acerca de dichos temas. Era un juego de respuestas rápidas; yo decía la palabra y ellas decían una frase. Este es un resumen de las respuestas:
TRABAJO
Nos gusta trabajar, ganar nuestro propio dinero y administrarlo. Con lo cual, no esperamos establecer relaciones de pareja con hombres que sólo sean proveedores (muchas veces ausentes en la crianza de los hijos), sino con personas solidarias, individuos capaces de entender la realización familiar, profesional, económica y conyugal en igualdad de circunstancias.
SEXO
Gozamos abiertamente de nuestra sexualidad; como cualquier otro derecho, la ejercemos de manera responsable y congruente con nuestra edad y condición moral. Agrego: la calidad siempre estará por encima de la cantidad.
HIJOS
Consideramos que tener hijos no es una obligación ni un aspecto determinante de nuestra identidad. La maternidad es, ante todo, una decisión que tiene que ver con la trascendencia, no con “cumplir” biológica o socialmente. Así, ser madres es algo que se puede negociar, mas no imponer o prohibir.
CUERPO
Un lugar sagrado, un refugio. Nuestra patria es nuestro cuerpo. Es ahí donde libramos todas las batallas existenciales.
¿SEXO DÉBIL?
No tememos al trabajo rudo; estamos aprendiendo a cambiar llantas y focos fundidos, pero reconocemos que no nos dan los músculos para andar cargando refrigeradores de una esquina a otra de la cocina. Sabemos pedir ayuda, la recibimos de buena gana y la agradecemos gustosas.
FEMINIDAD
Reconocemos la coquetería como una manifestación de bienestar y no como una esclavitud. La feminidad no es una marca, un color o un vestido, es la manifestación tangible de nuestro ser interno, una expresión tan particular como nuestra huella digital.
IDEAL DE BELLEZA
La mayoría de las figuras femeninas que aparecen en la televisión son sólo productos imaginarios que han sido creados para anestesiar la angustia o potenciar la frustración, tanto de hombres como de mujeres, en pos del consumismo. Las mujeres emancipadas de carne y hueso no correspondemos con dichos estereotipos. Física, espiritual y mentalmente, somos seres complejos e imperfectos, con búsquedas tan diversas que no caben en un guión de publicidad.
DIVERSIDAD
Aceptamos la diversidad y la apoyamos, simplemente porque es un principio espiritual, una cuestión de salud mental, social y hasta ecológica-
Creo que una palabra para resumir todas estas respuestas es redescubrimiento. A veces, por el ritmo de vida y las exigencias del sistema en el que nos movemos, dejamos de mirarnos realmente unos a otros. Cuando miramos a una persona, quizás sólo nos fijamos en lo que nuestro prejuicio nos dice de ella. Las diferencias entre la apariencia y la sustancia de una mujer, son reflejo de una complejidad que invita a ser redescubierta con ojos nuevos, sin represión ni menosprecio. Me parece que una buena forma de empezar a redescubrirnos como mujeres y hombres es detenernos a mirar y conocer a las personas no con la finalidad de dominarlas sino de comprenderlas, valorarlas y aceptarlas.
Me quedé picada con lo que escuché y durante dos semanas estuve haciéndole preguntas a diversas mujeres (de entre dieciséis y cincuenta años) acerca de dichos temas. Era un juego de respuestas rápidas; yo decía la palabra y ellas decían una frase. Este es un resumen de las respuestas:
TRABAJO
Nos gusta trabajar, ganar nuestro propio dinero y administrarlo. Con lo cual, no esperamos establecer relaciones de pareja con hombres que sólo sean proveedores (muchas veces ausentes en la crianza de los hijos), sino con personas solidarias, individuos capaces de entender la realización familiar, profesional, económica y conyugal en igualdad de circunstancias.
SEXO
Gozamos abiertamente de nuestra sexualidad; como cualquier otro derecho, la ejercemos de manera responsable y congruente con nuestra edad y condición moral. Agrego: la calidad siempre estará por encima de la cantidad.
HIJOS
Consideramos que tener hijos no es una obligación ni un aspecto determinante de nuestra identidad. La maternidad es, ante todo, una decisión que tiene que ver con la trascendencia, no con “cumplir” biológica o socialmente. Así, ser madres es algo que se puede negociar, mas no imponer o prohibir.
CUERPO
Un lugar sagrado, un refugio. Nuestra patria es nuestro cuerpo. Es ahí donde libramos todas las batallas existenciales.
¿SEXO DÉBIL?
No tememos al trabajo rudo; estamos aprendiendo a cambiar llantas y focos fundidos, pero reconocemos que no nos dan los músculos para andar cargando refrigeradores de una esquina a otra de la cocina. Sabemos pedir ayuda, la recibimos de buena gana y la agradecemos gustosas.
FEMINIDAD
Reconocemos la coquetería como una manifestación de bienestar y no como una esclavitud. La feminidad no es una marca, un color o un vestido, es la manifestación tangible de nuestro ser interno, una expresión tan particular como nuestra huella digital.
IDEAL DE BELLEZA
La mayoría de las figuras femeninas que aparecen en la televisión son sólo productos imaginarios que han sido creados para anestesiar la angustia o potenciar la frustración, tanto de hombres como de mujeres, en pos del consumismo. Las mujeres emancipadas de carne y hueso no correspondemos con dichos estereotipos. Física, espiritual y mentalmente, somos seres complejos e imperfectos, con búsquedas tan diversas que no caben en un guión de publicidad.
DIVERSIDAD
Aceptamos la diversidad y la apoyamos, simplemente porque es un principio espiritual, una cuestión de salud mental, social y hasta ecológica-
Creo que una palabra para resumir todas estas respuestas es redescubrimiento. A veces, por el ritmo de vida y las exigencias del sistema en el que nos movemos, dejamos de mirarnos realmente unos a otros. Cuando miramos a una persona, quizás sólo nos fijamos en lo que nuestro prejuicio nos dice de ella. Las diferencias entre la apariencia y la sustancia de una mujer, son reflejo de una complejidad que invita a ser redescubierta con ojos nuevos, sin represión ni menosprecio. Me parece que una buena forma de empezar a redescubrirnos como mujeres y hombres es detenernos a mirar y conocer a las personas no con la finalidad de dominarlas sino de comprenderlas, valorarlas y aceptarlas.