El discurso de Chávez
A Chávez lo que más le importa es la democracia. El primer mensaje de un discurso corto pero conciso y fundamental por lo histórico del momento, fue hacer eje en la oposición y en el hecho de la democracia. Les reconoce el haber jugado dentro de los marcos del juego democrático, casi que entre los felicita y les agradece. Esto es lo importante y lo novedoso. Las derechas de nuestro continente están –muy a regañadientes y todavía jugando sucio- empezando a adaptarse a la democracia. En Venezuela las elecciones fueron limpias, nadie se atrevió a negarlo y no hubo un solo acontecimiento violento en el transcurso de la jornada. Chávez lo denominó “una perfecta batalla democrática”, jugando con términos que podrían parecer contradictorios entre sí en un primer momento pero que en rigor, obedecen a la idea de juego limpio. Si bien Chávez es el primero que entiende que para transformar a fondo un país es inevitable el conflicto, entiende también que hace falta ahora llegar a un punto más aproximado a la paz. Y entonces los exhortó a dialogar, a debatir y a convivir. Tal vez sea el inicio de una nueva atmósfera en Venezuela pues es la primera vez que la oposición reconoce la derrota. Así empezó el discurso y así lo terminó, con un segundo reconocimiento a los opositores que no se sumaron a las movidas desestabilizadoras en un grito cansado de tanto luchar con palos en la rueda pero esperanzado a la vez: “¡Así se juega en la democracia!”.
Al inicio del discurso se mostró muy preocupado porque todos pudieran escuchar y pidió ayuda a los técnicos para que lo garanticen. Es que Chávez sabe bien lo que vale cada voto, cada consciencia venezolana. Por eso cada vez que explica el actual proceso bolivariano de transformación pone en juego la historia completa del país: “Somos los hijos de Bolívar”, “Después de 500 años de lucha logramos la independencia”, “Esta Venezuela de hoy es la mejor que hemos tenido en 200 años desde el punto de vista social, moral, cultural y político”. Se preocupa porque la consciencia colectiva del pueblo se profundice cada vez más porque sabe que esta la única garantía de continuidad. Un pueblo consciente de su propia existencia y de sus verdaderos intereses no se equivoca. Habló de “votos bolivarianos, votos conscientes” que votaron por “la independencia y por la grandeza de Venezuela”. Y apostó a que Venezuela seguirá transitando por el socialismo. El pueblo de Venezuela tiene la posibilidad, sin restricciones de falso republicanismo, de extender un proceso político exitoso y beneficioso para las mayorías, de volver a elegir a su presidente -en quien confían- cuantas veces quieran de manera soberana.
El triunfo de Chávez es clave para el proceso de integración de la región y clave para nuestro país. De cualquier modo no dejó de sorprender y emocionar el lugar preponderante en el que Chávez puso al pueblo Argentino en su discurso: “¡Cristina, esta victoria es también para la patria Argentina!”. Ojalá nosotros sigamos transitando por el mismo camino de independencia económica, de justicia social y de soberanía política, y ojalá que el pueblo argentino pueda elegir, como el venezolano, a quien quiera de Presidente.
A Chávez lo que más le importa es la democracia. El primer mensaje de un discurso corto pero conciso y fundamental por lo histórico del momento, fue hacer eje en la oposición y en el hecho de la democracia. Les reconoce el haber jugado dentro de los marcos del juego democrático, casi que entre los felicita y les agradece. Esto es lo importante y lo novedoso. Las derechas de nuestro continente están –muy a regañadientes y todavía jugando sucio- empezando a adaptarse a la democracia. En Venezuela las elecciones fueron limpias, nadie se atrevió a negarlo y no hubo un solo acontecimiento violento en el transcurso de la jornada. Chávez lo denominó “una perfecta batalla democrática”, jugando con términos que podrían parecer contradictorios entre sí en un primer momento pero que en rigor, obedecen a la idea de juego limpio. Si bien Chávez es el primero que entiende que para transformar a fondo un país es inevitable el conflicto, entiende también que hace falta ahora llegar a un punto más aproximado a la paz. Y entonces los exhortó a dialogar, a debatir y a convivir. Tal vez sea el inicio de una nueva atmósfera en Venezuela pues es la primera vez que la oposición reconoce la derrota. Así empezó el discurso y así lo terminó, con un segundo reconocimiento a los opositores que no se sumaron a las movidas desestabilizadoras en un grito cansado de tanto luchar con palos en la rueda pero esperanzado a la vez: “¡Así se juega en la democracia!”.
Al inicio del discurso se mostró muy preocupado porque todos pudieran escuchar y pidió ayuda a los técnicos para que lo garanticen. Es que Chávez sabe bien lo que vale cada voto, cada consciencia venezolana. Por eso cada vez que explica el actual proceso bolivariano de transformación pone en juego la historia completa del país: “Somos los hijos de Bolívar”, “Después de 500 años de lucha logramos la independencia”, “Esta Venezuela de hoy es la mejor que hemos tenido en 200 años desde el punto de vista social, moral, cultural y político”. Se preocupa porque la consciencia colectiva del pueblo se profundice cada vez más porque sabe que esta la única garantía de continuidad. Un pueblo consciente de su propia existencia y de sus verdaderos intereses no se equivoca. Habló de “votos bolivarianos, votos conscientes” que votaron por “la independencia y por la grandeza de Venezuela”. Y apostó a que Venezuela seguirá transitando por el socialismo. El pueblo de Venezuela tiene la posibilidad, sin restricciones de falso republicanismo, de extender un proceso político exitoso y beneficioso para las mayorías, de volver a elegir a su presidente -en quien confían- cuantas veces quieran de manera soberana.
El triunfo de Chávez es clave para el proceso de integración de la región y clave para nuestro país. De cualquier modo no dejó de sorprender y emocionar el lugar preponderante en el que Chávez puso al pueblo Argentino en su discurso: “¡Cristina, esta victoria es también para la patria Argentina!”. Ojalá nosotros sigamos transitando por el mismo camino de independencia económica, de justicia social y de soberanía política, y ojalá que el pueblo argentino pueda elegir, como el venezolano, a quien quiera de Presidente.