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¿Cómo operar los mandos del vehículo?

Autos Motos9/10/2012






Para manejar un automóvil actuamos sobre los distintos mandos en función de la necesidad de cada situación ambiental. Cuando apretamos el pedal del embrague para pasar un cambio, al levantar el pie derecho para soltar el acelerador o cuando giramos el volante, con nuestros brazos y manos para encarar una curva, estamos realizando lo que se conoce como “acción motora”.

Pero ahora, aplicamos el término motricidad (acción del sistema nervioso central que determina la contracción muscular) no para referirnos a la mecánica del automóvil, sino para definir la capacidad de las distintas partes de nuestro cuerpo, que mediante actos voluntarios e involuntarios, coordinados y sincronizados atiende a los requerimientos técnicos para actuar sobre los mandos del vehículo y poder conducirlo.

El acto motor puede enseñarse y perfeccionarse, cumpliendo varias etapas para llegar a efectuar movimientos de pies y manos que representen una respuesta táctica adaptada (que ha sido aprendida previamente) para cada situación ambiental.

Podemos citar, a modo de ejemplo, la multiplicidad de movimientos que debemos hacer para frenar ante un semáforo, reducir la velocidad soltando el acelerador y doblar en una esquina o el pasaje de cambios, etc.

La calidad de esos movimientos dependerá de la capacidad de control que tenemos de nuestros miembros y esto está ligado a la sensibilidad o representación sensitiva y motora que a nivel cortical (zona de la corteza cerebral) disponemos de las partes distales de los miembros, superiores e inferiores.



Un control imperfecto o inadecuado de nuestros miembros puede originar errores técnicos, brusquedad en el manejo, ineficiencia y el consecuente control impreciso del vehículo. Todo esto finalmente se traduce en mayores costos de mantenimiento, menor duración del vehículo pero fundamentalmente en un manejo inseguro.

Podemos citar para este caso, el acto motor inconveniente de apretar sistemáticamente el pedal de embrague antes de frenar, acción bastante frecuente en muchos conductores y que por lo general obedece a un aprendizaje deficiente.

Es importante para el buen conductor, un cierto nivel de control consciente y de representación de los segmentos distales de los miembros inferiores y superiores que se logra con el adecuado aprendizaje teórico – práctico y por medio de la ejercitación activa sobre el vehículo.

El conocimiento teórico de la mecánica de operación y de los mandos representa uno de los primeros y más importantes contactos con el vehículo. Luego al conducir, aparecen en el medio fuentes inagotables de estímulos que percibimos a través de los distintos mecanismos sensoriales y que luego aprendemos en función de nuestra experiencia como conductores.

En síntesis, para el manejo la experiencia sensible (vivir la situación) es el origen del conocimiento, pero hay algo más importante aún y difícil de comprender: el proceso del aprendizaje nunca termina.

Al simplificar la estructura del movimiento en tres subsistemas “percepción – elaboración táctica – acto motor” hoy continuamos estudiando el sistema de percepción de estímulos que son los que nos brindan importante información sobre el medio para decidir qué hacer, para ello veremos otro importante analizador, conocido con el nombre de “propioceptivo”.

Cuando nos aferramos al volante, frenamos en emergencia o pasamos mal los cambios, es este el analizador que le permite al conductor comprender los niveles de aceleración y deceleración del vehículo, la sensación de rolido o de vuelco (regulación postural) y de todos los movimientos voluntarios y reflejos. Todos ellos están vinculados como sistema y la información que se recibe de receptores se encuentran en los músculos, las articulaciones y en el mecanismo vestibular (representado por la parte no auditiva del oído).

Para comprender mejor el significado de la diversidad de información que llegará al analizador propioceptivo cuando manejamos, no trataremos su funcionamiento como sistema debido a su elevada complejidad, sin embargo estudiaremos dos de las unidades que lo componen y sobre los cuales podremos trabajar y ejercitar:

1. Analizador Cinestésico

Cinestesia (del griego kine, mover y áisthesis, sensación), significa sensación o percepción del movimiento. Son las sensaciones nacidas de la lógica sensorial, que se trasmiten continuamente desde todos los puntos del cuerpo al centro nervioso de las aferencias sensorias. De los dos tipos de sensibilidad que abarca, nos ocupa la "propioceptiva" o postural, cuyo asiento periférico está situado en las articulaciones y los músculos (fuentes de sensaciones) y cuya función consiste en regular el equilibrio y las sinergias (las acciones voluntarias coordinadas) necesarias para llevar a cabo cualquier movimiento del cuerpo. El conductor está en condiciones de reconocer sus movimientos y las posiciones de las articulaciones de un modo muy preciso. La capacidad de discriminar pequeños cambios de posición es mayor a nivel de las grandes articulaciones (cadera y hombro) respecto de las más distales ubicadas en las falanges de las manos y de los pies.



Por analizador cinestécico, entendemos entonces al sistema que dispone la estructura capaz de recibir toda la información de los receptores articulares para informarnos a través del sistema nervioso central sobre cuestiones referidas a la posición, velocidad y dirección de nuestros movimientos.

2. Analizador vestibular

El receptor vestibular permite desarrollar funciones particulares sobre:

Las aceleraciones y deceleraciones lineales y angulares
La orientación estática de la cabeza con respecto a la dirección de la fuerza de gravedad

Por lo tanto en la práctica, es el principal órgano del equilibrio y cumple un importante rol en la valoración subjetiva del movimiento y de la orientación en el espacio. A través de los reflejos vestíbulo – oculares tiende a estabilizar los ojos durante el movimiento de la cabeza para reducir el traslado de la imagen de un objeto sobre la retina.



La percepción de un esquema corpóreo tridimensional (indispensable para calcular un sobre paso) depende del conjunto integrado de informaciones visuales, vestibulares, cinestésicas y algunas veces auditivas, para coordinar la intervención de grupos musculares (acción motora) y en un nivel superior, cuando responde a una elaboración táctica.

El analizador propioceptivo, es el sistema que explica la necesidad de un aprendizaje progresivo de los mecanismos sensoriales en lo que se refiere a la capacidad para manejar potencia, velocidad y tamaño del vehículo (aprendizaje en condición facilitada, de lo poco a lo mucho y de lo simple a lo complejo). A modo de ejemplo, podremos advertir que todos los corredores de fórmula 1 se iniciaron en el karting y luego fueron pasando por distintas categorías que de manera escalonada les permitió aprender a manejar mayores potencias y velocidades cada vez más elevadas. Del mismo modo un conductor se inicia con automóviles para luego poder pasar a camiones o buses como chofer profesional.

Continuaremos en próximas ediciones estudiando los sistemas funcionales de los que depende el movimiento, con el objetivo de reconocer límites personales y poder abordar luego temas referidos al proceso aprendizaje – enseñanza y el entrenamiento para perfeccionar el manejo considerado como actividad inteligente.
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