Hace un tiempo atrás tuve que asistir a la corte para presentar un caso que había investigado, y me lleve una gran sorpresa. Me lleve una gran sorpresa porque sentado en el banco del juez estaba este abogado que yo conocía. Yo no le conocía como juez, yo le conocía cuando el era solamente un abogado. Este hombre que ahora tenia la posición de juez me había representado a mi como abogado en unos casos civiles, pero ahora él era el juez que juzgaría este caso criminal. Aunque yo lo reconocí y él me reconoció a mi, este hombre no me dio algún tipo de tratamiento especial. Yo les diría que quizás él fue más duro conmigo cuando llego el momento de presentar mi caso que cualquier otro juez lo hubiera sido. Pienso que la razón por esto es porque él sabia que yo era un buen investigador y él no me dejaría presentar ningún tipo de trabajo que no estuviera completo. ¿Se puede imaginar alguien a donde les estoy conduciendo?
Contrario a lo que muchos piensen, existe solo un Dios y un Salvador. Esto es algo que las predicas cristianas nos dejan saber bien claro. Ahora, quiero que nos detengamos aquí por un segundo, y examinemos esta palabra "mediador" bien de cerca. Esta palabra origina de la palabra Griega "mesites" y su definición es: “uno que interviene entre dos para o ordenar o restablecer la paz y amistad, o para formar un pacto, o para ratificar un pacto.” Yo pienso que esta definición describe el papel de un abogado con bastante detalle. No sé cuantos aquí han tenido que emplear los servicios de un abogado, pero les puedo decir que un buen abogado no es nada barato. Pero, las predicas cristianas nos hacen saber que nosotros hemos recibido el mejor abogado del universo, y fue completamente gratis.
Las predicas cristianas basadas en la sana doctrina nos dejan saber que Jesucristo está sirviendo como abogado ahora mismo entre Dios y el hombre. Pero, aquí es donde el problema comienza para una mayor parte de la personas. La razón por la que digo esto es porque muchos cristianos no se han dado cuenta que ahora es el tiempo de tener un abogado. Pensemos en esto unos segundos para ver si tiene sentido lo que les estoy diciendo. Una persona que necesita el servicio de un abogado, no califica como muy inteligente si espera hasta el día del juicio para contratarlo. Esto se calificaría como una tontería porque estaríamos poniendo en peligro el caso completo. En otras palabras, no estaríamos dándole el tiempo necesario al abogado para preparar una buena defensa o para que pueda debidamente presentar un buen argumento. Lo mismo se aplica a nosotros, porque ahora es el tiempo para que nuestro abogado argumente nuestro caso. Las predicas cristianas nos hacen saber que cuando aceptamos a Jesús, cuando Él entro en nuestra vida, Él asumió nuestro caso, Él asumió nuestra defensa. Él se tomo encima todos nuestros pecados y fue ante el Padre para que pudiéramos obtener vida eterna. Pero el caso no ha sido completamente cerrado, y la razón es porque todavía vivimos en este mundo.
Las predicas cristianas nos hacen ver que el caso no quedara cerrado hasta el día de juicio (Apocalipsis 20:11-13). Toda persona será llevada del estado de la muerte, ambos creyentes como no creyentes, y serán llevados ante el trono de Dios para ser juzgados. Las predicas cristianas nos enseñan claramente que no existen excepciones. Todos seremos juzgados por Cristo. Mientras estamos vivos se nos ha ofrecido una suspensión, Cristo puede ser obtenido para que nos represente; las predicas cristianas nos dejan saber claramente que Él está dispuesto a representarnos sin importarle lo que hemos hecho (Colosenses 2:12-14). Pero después de nuestra muerte, Jesucristo no podrá mediar entre nosotros y Dios, Él será quien nos juzgara. ¿Ven lo que les digo? Es al igual que ese día cuando entre en la corte y vi a mi abogado sentado en el banco del juez. Si en ese momento yo hubiese querido retenerle, si hubiese tenido la necesidad de que él argumentara un caso por mi, él no hubiese podido hacerlo porque ahora a él le tocaba juzgar.
Así que no esperes hasta el fin para retener el servicio del mejor abogado en el universo, sino presta atención a las predicas cristianas, y recíbelo hoy.
© Jose R. Hernandez, 1999. All rights reserved.
Contrario a lo que muchos piensen, existe solo un Dios y un Salvador. Esto es algo que las predicas cristianas nos dejan saber bien claro. Ahora, quiero que nos detengamos aquí por un segundo, y examinemos esta palabra "mediador" bien de cerca. Esta palabra origina de la palabra Griega "mesites" y su definición es: “uno que interviene entre dos para o ordenar o restablecer la paz y amistad, o para formar un pacto, o para ratificar un pacto.” Yo pienso que esta definición describe el papel de un abogado con bastante detalle. No sé cuantos aquí han tenido que emplear los servicios de un abogado, pero les puedo decir que un buen abogado no es nada barato. Pero, las predicas cristianas nos hacen saber que nosotros hemos recibido el mejor abogado del universo, y fue completamente gratis.
Las predicas cristianas basadas en la sana doctrina nos dejan saber que Jesucristo está sirviendo como abogado ahora mismo entre Dios y el hombre. Pero, aquí es donde el problema comienza para una mayor parte de la personas. La razón por la que digo esto es porque muchos cristianos no se han dado cuenta que ahora es el tiempo de tener un abogado. Pensemos en esto unos segundos para ver si tiene sentido lo que les estoy diciendo. Una persona que necesita el servicio de un abogado, no califica como muy inteligente si espera hasta el día del juicio para contratarlo. Esto se calificaría como una tontería porque estaríamos poniendo en peligro el caso completo. En otras palabras, no estaríamos dándole el tiempo necesario al abogado para preparar una buena defensa o para que pueda debidamente presentar un buen argumento. Lo mismo se aplica a nosotros, porque ahora es el tiempo para que nuestro abogado argumente nuestro caso. Las predicas cristianas nos hacen saber que cuando aceptamos a Jesús, cuando Él entro en nuestra vida, Él asumió nuestro caso, Él asumió nuestra defensa. Él se tomo encima todos nuestros pecados y fue ante el Padre para que pudiéramos obtener vida eterna. Pero el caso no ha sido completamente cerrado, y la razón es porque todavía vivimos en este mundo.
Las predicas cristianas nos hacen ver que el caso no quedara cerrado hasta el día de juicio (Apocalipsis 20:11-13). Toda persona será llevada del estado de la muerte, ambos creyentes como no creyentes, y serán llevados ante el trono de Dios para ser juzgados. Las predicas cristianas nos enseñan claramente que no existen excepciones. Todos seremos juzgados por Cristo. Mientras estamos vivos se nos ha ofrecido una suspensión, Cristo puede ser obtenido para que nos represente; las predicas cristianas nos dejan saber claramente que Él está dispuesto a representarnos sin importarle lo que hemos hecho (Colosenses 2:12-14). Pero después de nuestra muerte, Jesucristo no podrá mediar entre nosotros y Dios, Él será quien nos juzgara. ¿Ven lo que les digo? Es al igual que ese día cuando entre en la corte y vi a mi abogado sentado en el banco del juez. Si en ese momento yo hubiese querido retenerle, si hubiese tenido la necesidad de que él argumentara un caso por mi, él no hubiese podido hacerlo porque ahora a él le tocaba juzgar.
Así que no esperes hasta el fin para retener el servicio del mejor abogado en el universo, sino presta atención a las predicas cristianas, y recíbelo hoy.
© Jose R. Hernandez, 1999. All rights reserved.