Cómo darte cuenta de si la relación que estás empezando es un simple amor de verano
MIÉRCOLES, 26 DE ENERO DE 2011 12:27
Imagen bien pedorra pero no encontramos otra.
El verano, ya se sabe, no sólo calienta a la NaranPol que tenés arriba de la mesa. También, por el mismo efecto, en la época estival es cuando más tiende la gente a iniciar nuevas relaciones, romances que muchas veces duran menos que un pedo en un canasto.
Por eso, Angaú Noticias consultó a distintos especialistas para elaborar una guía que te permite saber si tu nuevo amor es fuerte, comprometido y recíproco, o una simple calentura donde hay menos compromiso que en una asamblea de Recrear.
Estate atento/a a las siguientes señales:
* Cuando le hablás de conocer a tus padres, algo pasa: Él te dice que no es que quiera eludir compromisos, pero que le parecería lindo sorprenderlos, y aparecerles ya con los chicos y todo al cumplir 25 años de casados. Al toque, te pide un pete. Cuidado, podría no estar tomándote tan en serio como vos a él.
* No contás mucho con él en situaciones difíciles: Te llama para salir, y entonces le contás tu tremenda novedad: "Me fui al médico y me tienen que hacer un séxtuple by pass pasado mañana". Él te contesta: "Ah, bueno, te llamo el lunes entonces. O llamames vos, así no quemo el crédito, y vemos qué hacemos".
* El amor después del amor: Es muy locuaz y cariñoso con vos, hasta que permitís que te dé una tremenda empomada. Después, como si rigiera aquello de "pájaro que comió, voló", se pone distante y monosilábico. Cuando se va, le mandás un sms que dice "Sos lo más importante que me pasó en toda la vida, te adoro, quiero mi vida entera a tu lado, no puedo imaginar otra existencia que no esté ligada cada instante a la tuya", y él te contesta: "Ok".
* No te valora con sus amigos: No sólo que ante ellos te presenta como "una amiga" o "una mina que conocí hace poco", sino que en una cena, mientras ayudás a acomodar cosas en la cocina, se te acerca uno de ellos y te mete un manotazo en el traste. Cuando lo puteás, el vago te dice: "¡Eeeeh, tarada, pará, si el Cacho me dijo que podía!".
* Las amenazas y sus efectos: Cuando ves cómo viene la mano, lo intimás: "Si en un mes no cambiás, no me ves más en la vida". El queda destrozado, hasta que te llama y te dice: "¿No es mucho un mes?".
* Tus regalos no son valorados: Como prueba de cuánto lo amás, le regalás el velo del vestido de novia de tu bisabuela, que ella le dio a tu abuela al casarse, que tu abuela le dio a tu madre al ponerse de novia y que tu vieja te dio a vos en la comunión. Un día, llegás a la casa de él y ves que lo está usando para lavar la moto.
* La primera vez: Ruborizada, le contás a tus amigas cómo fue el primer encuentro sexual con él, pero sin dar detalle alguno. Un día te encontrás con que él, en cambio, en su blog cuenta en qué posiciones te dio matraca, cómo gritabas al acabar y hasta sube dos videos en los que se te ve en plena wandanarización.
* El dinero: Al principio, a todo invitaba a él. Después, lograste que acepte ir a medias. Ultimamente ya la que paga el telo sos vos, él te saca solamente a comer choripanes en parrillas de los suburbios y no da señales de devolverte las dos lucas que te pidió para comprarse una compu nueva. Cuando tímidamente preguntás cuándo te empezaría a pagar porque necesitás la guita para comprarle un marcapasos a tu viejo, tira a la mierda el choripán y te grita: "¡Qué materialista que sos, la puta que lo parió!".
* No tienen el mismo concepto de profundidad: Como prueba de cuán vinculada a él te sentís, le contás tus secretos más terribles, tus miedos más feroces, tus sueños más espléndidos. Él, después, te cuenta que una vez dio vuelta el medidor de la luz.
* No tienen el mismo concepto de entrega: Vos le decís que necesitás, como señal del compromiso de él, que te escriba un poema, que te cante una canción, que te lleve a su casa a conocer a su familia y que tallen sus nombres en el lapacho que está frente a su habitación. Él te pide la cola.
Y tú, oh, amigo lector, ¿qué otras características sumarías?
MIÉRCOLES, 26 DE ENERO DE 2011 12:27
Imagen bien pedorra pero no encontramos otra.
El verano, ya se sabe, no sólo calienta a la NaranPol que tenés arriba de la mesa. También, por el mismo efecto, en la época estival es cuando más tiende la gente a iniciar nuevas relaciones, romances que muchas veces duran menos que un pedo en un canasto.
Por eso, Angaú Noticias consultó a distintos especialistas para elaborar una guía que te permite saber si tu nuevo amor es fuerte, comprometido y recíproco, o una simple calentura donde hay menos compromiso que en una asamblea de Recrear.
Estate atento/a a las siguientes señales:
* Cuando le hablás de conocer a tus padres, algo pasa: Él te dice que no es que quiera eludir compromisos, pero que le parecería lindo sorprenderlos, y aparecerles ya con los chicos y todo al cumplir 25 años de casados. Al toque, te pide un pete. Cuidado, podría no estar tomándote tan en serio como vos a él.
* No contás mucho con él en situaciones difíciles: Te llama para salir, y entonces le contás tu tremenda novedad: "Me fui al médico y me tienen que hacer un séxtuple by pass pasado mañana". Él te contesta: "Ah, bueno, te llamo el lunes entonces. O llamames vos, así no quemo el crédito, y vemos qué hacemos".
* El amor después del amor: Es muy locuaz y cariñoso con vos, hasta que permitís que te dé una tremenda empomada. Después, como si rigiera aquello de "pájaro que comió, voló", se pone distante y monosilábico. Cuando se va, le mandás un sms que dice "Sos lo más importante que me pasó en toda la vida, te adoro, quiero mi vida entera a tu lado, no puedo imaginar otra existencia que no esté ligada cada instante a la tuya", y él te contesta: "Ok".
* No te valora con sus amigos: No sólo que ante ellos te presenta como "una amiga" o "una mina que conocí hace poco", sino que en una cena, mientras ayudás a acomodar cosas en la cocina, se te acerca uno de ellos y te mete un manotazo en el traste. Cuando lo puteás, el vago te dice: "¡Eeeeh, tarada, pará, si el Cacho me dijo que podía!".
* Las amenazas y sus efectos: Cuando ves cómo viene la mano, lo intimás: "Si en un mes no cambiás, no me ves más en la vida". El queda destrozado, hasta que te llama y te dice: "¿No es mucho un mes?".
* Tus regalos no son valorados: Como prueba de cuánto lo amás, le regalás el velo del vestido de novia de tu bisabuela, que ella le dio a tu abuela al casarse, que tu abuela le dio a tu madre al ponerse de novia y que tu vieja te dio a vos en la comunión. Un día, llegás a la casa de él y ves que lo está usando para lavar la moto.
* La primera vez: Ruborizada, le contás a tus amigas cómo fue el primer encuentro sexual con él, pero sin dar detalle alguno. Un día te encontrás con que él, en cambio, en su blog cuenta en qué posiciones te dio matraca, cómo gritabas al acabar y hasta sube dos videos en los que se te ve en plena wandanarización.
* El dinero: Al principio, a todo invitaba a él. Después, lograste que acepte ir a medias. Ultimamente ya la que paga el telo sos vos, él te saca solamente a comer choripanes en parrillas de los suburbios y no da señales de devolverte las dos lucas que te pidió para comprarse una compu nueva. Cuando tímidamente preguntás cuándo te empezaría a pagar porque necesitás la guita para comprarle un marcapasos a tu viejo, tira a la mierda el choripán y te grita: "¡Qué materialista que sos, la puta que lo parió!".
* No tienen el mismo concepto de profundidad: Como prueba de cuán vinculada a él te sentís, le contás tus secretos más terribles, tus miedos más feroces, tus sueños más espléndidos. Él, después, te cuenta que una vez dio vuelta el medidor de la luz.
* No tienen el mismo concepto de entrega: Vos le decís que necesitás, como señal del compromiso de él, que te escriba un poema, que te cante una canción, que te lleve a su casa a conocer a su familia y que tallen sus nombres en el lapacho que está frente a su habitación. Él te pide la cola.
Y tú, oh, amigo lector, ¿qué otras características sumarías?