Si te instalas en un único punto de vista no te será posible disminuir el sufrimiento de todos los días y alcanzar la felicidad será muy difícil
Cuando naces y eres un bebé recibes muchos estímulos que no dependen de ti, pero conforme creces impones un orden al mundo y desarrollas una teoría de cómo debe ser la vida. Este es un proceso normal que no tiene nada de malo, mientras estés dispuesta a cambiar esta teoría conforme sea necesario.
Debes estar consciente que nada es permanente, y que si las circunstancias en tu vida cambian no debes aferrarte a tu antiguo esquema sino moldearlo para ser feliz... ¿pero cómo hacerlo?
Ver sólo lo que quieres ver
¿Has tenido problemas de comunicación con los demás porque te dicen que siempre entiendes lo que quieres entender? Existe un proceso psicológico llamado "atención selectiva" que provoca que nuestro cerebro acepte únicamente lo que va de acuerdo con nuestros intereses y expectativas.
Por ejemplo, si tú eres una mujer muy religiosa y ves a un chico dark caminando por la calle con aretes y collares de crucifijos, te alegrarás por ver que la juventud incluye sus creencias en la moda (sí, por más ridículo que parezca así funciona la atención selectiva).
Si fomentas este proceso en tu cerebro, cada vez serás más rígida sin darte cuenta: desarrollarás expectativas irrealizables que te provocarán ansiedad, depresión y frustración.
Una especie de locura
Según Jenny Moix, profesora de Psicología Básica, Evoluytiva y de la Educación en la Universidad Autónoma de Barcelona (España), la gente que tiene patologías psicológicas se caracteriza por su rigidez mental pero los supuestamente "normales" somos mucho más rígidos de lo que pensamos. Es mucho más fácil ver la rigidez en los demás que en nosotros mismos.
Todo lo que crees influye en tu estado de ánimo. Cuando se prueba un medicamento, un treinta por ciento de personas mejora por el "efecto placebo" y mucha gente cree que uno más caro le beneficiará más que uno más barato. Hay patologías de la mente, como las úlceras de estómago o las infecciones, relacionadas con una bajada brusca de las defensas por estrés o depresión.
Para alejarte de esta "locura" que es la rigidez mental debes abrir tu mente y aceptar que las cosas no son únicamente de un modo. No se trata de no tener expectativas, pero sí de estar preparada para que éstas no (siempre) se cumplan.
Cómo abrir tu mente
Cuando intentamos "movernos", cambia nuestra mirada, nos hacemos flexibles y avanzamos. Para las personas rígidas en extremo no hay solución porque, al pedirles flexibilidad, se sienten atacadas y reaccionan como si les dijeras que su vida entera no tiene sentido.
La diferencia que hay entre una persona feliz y una infeliz se basa en la forma en que "administran" su sufrimiento. La gente feliz sabe hacerlo, y la infeliz siente que el sufrimiento lo supera y les impide ser felices.
Si te enfrentas al sufrimiento, lo miras cara a cara y lo aceptas, éste se diluye. No necesitas resignarte, simplemente reconocer que estás sufriendo. El sufrimiento aumenta si lo evitas, y disminuye cuando lo asumes, porque entonces puedes hacer algo al respecto. Abrirse al sufrimiento es la mejor forma de eliminar la rigidez mental.
¿Qué expectativas no se han cumplido en tu vida y te han frustrado mucho? Cuéntanos tus técnicas para no aferrarte a cierto esquema de vida.
Cuando naces y eres un bebé recibes muchos estímulos que no dependen de ti, pero conforme creces impones un orden al mundo y desarrollas una teoría de cómo debe ser la vida. Este es un proceso normal que no tiene nada de malo, mientras estés dispuesta a cambiar esta teoría conforme sea necesario.
Debes estar consciente que nada es permanente, y que si las circunstancias en tu vida cambian no debes aferrarte a tu antiguo esquema sino moldearlo para ser feliz... ¿pero cómo hacerlo?
Ver sólo lo que quieres ver
¿Has tenido problemas de comunicación con los demás porque te dicen que siempre entiendes lo que quieres entender? Existe un proceso psicológico llamado "atención selectiva" que provoca que nuestro cerebro acepte únicamente lo que va de acuerdo con nuestros intereses y expectativas.
Por ejemplo, si tú eres una mujer muy religiosa y ves a un chico dark caminando por la calle con aretes y collares de crucifijos, te alegrarás por ver que la juventud incluye sus creencias en la moda (sí, por más ridículo que parezca así funciona la atención selectiva).
Si fomentas este proceso en tu cerebro, cada vez serás más rígida sin darte cuenta: desarrollarás expectativas irrealizables que te provocarán ansiedad, depresión y frustración.
Una especie de locura
Según Jenny Moix, profesora de Psicología Básica, Evoluytiva y de la Educación en la Universidad Autónoma de Barcelona (España), la gente que tiene patologías psicológicas se caracteriza por su rigidez mental pero los supuestamente "normales" somos mucho más rígidos de lo que pensamos. Es mucho más fácil ver la rigidez en los demás que en nosotros mismos.
Todo lo que crees influye en tu estado de ánimo. Cuando se prueba un medicamento, un treinta por ciento de personas mejora por el "efecto placebo" y mucha gente cree que uno más caro le beneficiará más que uno más barato. Hay patologías de la mente, como las úlceras de estómago o las infecciones, relacionadas con una bajada brusca de las defensas por estrés o depresión.
Para alejarte de esta "locura" que es la rigidez mental debes abrir tu mente y aceptar que las cosas no son únicamente de un modo. No se trata de no tener expectativas, pero sí de estar preparada para que éstas no (siempre) se cumplan.
Cómo abrir tu mente
Cuando intentamos "movernos", cambia nuestra mirada, nos hacemos flexibles y avanzamos. Para las personas rígidas en extremo no hay solución porque, al pedirles flexibilidad, se sienten atacadas y reaccionan como si les dijeras que su vida entera no tiene sentido.
La diferencia que hay entre una persona feliz y una infeliz se basa en la forma en que "administran" su sufrimiento. La gente feliz sabe hacerlo, y la infeliz siente que el sufrimiento lo supera y les impide ser felices.
Si te enfrentas al sufrimiento, lo miras cara a cara y lo aceptas, éste se diluye. No necesitas resignarte, simplemente reconocer que estás sufriendo. El sufrimiento aumenta si lo evitas, y disminuye cuando lo asumes, porque entonces puedes hacer algo al respecto. Abrirse al sufrimiento es la mejor forma de eliminar la rigidez mental.
¿Qué expectativas no se han cumplido en tu vida y te han frustrado mucho? Cuéntanos tus técnicas para no aferrarte a cierto esquema de vida.