Incómodo para todas las partes involucradas.
no es para ser tomado seriamente, es un modo gracioso de verlo nada mas.
1. Pedirle a un turista que te saque una foto
Suele ocurrir cuando menos se desea, al igual que cuando se visita un punto de referencia reconocido por los inconformistas o cuando estás muy borracho. Darías cualquier cosa por que los transeúntes no te vieran, pero cuando son sólo vos y tu novio no tenés otra opción. Alguien que no conoces, un turista con mal aliento y una riñonera caída, va a ser parte de este momento. Sólo tenés que aceptarlo. Al decir "queso" para un tipo al azar, es lo peor, debilitante, no se puede dejar de compadecer al pobre diablo del otro lado de la cámara. Las probabilidades son altas; no quiere estar sacando tu foto y ahora se siente manipulado por las construcciones de la decencia social. Él sabe que el destino de la foto está en sus manos, sin embargo, sabe que no va a salir bien. Nadie sabe cómo sonreír a un extraño, por lo tanto nadie gana.
2. Encontrarse con ‘amigos virtuales’
Es un fenómeno de los últimos diez años, un problema del siglo 21, algo que los adolescentes de antaño no podrían entender: la gente "se conoce" sin conocerse. Con el auge de los medios sociales este aspecto alcanzó su apogeo, los círculos de pares se han extendido de lo físico a lo metafísico, dejando a muchos a merced de encontrarse inevitablemente con esta situación totalmente incómoda. Es como encontrarse con una semi-estrella cuyo Twitter seguís religiosamente. Vos sos consciente de tus respectivas rutinas diarias, los intereses compartidos son altos, vivís en la misma ciudad, tal vez van o fueron a escuelas rivales, pero nunca se cruzaron sus caminos en el supermercado o el kiosco de la vuelta. Entonces, cuando vas apurado a buscar un café porque la resaca te mata, te la encontrás. Por primera vez, ustedes coexisten. Recordás que a veces esta persona va a ese Starbucks. Antes de tener tiempo para siquiera pensar en hablar de Charlotte Caniggia y de su operación de tetas, se aparta. Él retwitea tu último twit dos minutos después.
3. Encontrarse con una ex
Intentás por todos los medios evitar los clichés que se escuchan en las películas indies. Si se ven bien o no, vos no les decís. La camisa que está usando probablemente guarda una pizca de recuerdos, pero se intenta con poderío no decirlo. Si te rompieron el corazón, tratás de no hablar de eso. La conversación es aburrida, con nerviosismo y poco profunda. Se preguntan cómo está la familia de cada uno. Vos decís algo estúpido y desearías haberte depiladas las cejas. Pasan los segundos y los minutos y la conversación termina antes de que le pueda decir que estás re feliz (lo odias) y que nunca habías estado mejor (realmente lo odias). Todo esto, sin embargo, si siquiera se hablan el uno al otro.
4. Pagar la cuenta
Las variaciones de esta circunstancia son infinitas, los diferentes factores siempre alteran lo que es apropiado y lo que no. Por ejemplo, ¿Estás con un hombre o una mujer? ¿Estás saliendo con un amigo o con tu novio? Si es que es tu amigo, ¿Cuánto tiempo pasó desde que son amigos? Si es tu novio, ¿Es su cumpleaños? ¿Por casualidad sos una prostituta? ¿Le debés plata? En caso afirmativo, ¿Tenés que pagar vos la cuenta de la comida o se paga a medias? ¿Si le pagás la cuenta, se podría tomar como que le estás devolviendo la plata? ¿Te tomaste un vino? ¿Traés plata? Si estás con un hombre, pero sos una mujer, pero no están saliendo, pero ofrece pagar, ¿Significa que le gustás? Si es así, ¿Por qué hay otra persona a la que le está mandando mensajes de texto? Y así sucesivamente hasta que el camarero intente tompearte.
5. Al ver a alguien que conocés en el coche de al lado
Para hacerlo simple, girá donde puedas en el próximo semáforo verde.
no es para ser tomado seriamente, es un modo gracioso de verlo nada mas.
1. Pedirle a un turista que te saque una foto
Suele ocurrir cuando menos se desea, al igual que cuando se visita un punto de referencia reconocido por los inconformistas o cuando estás muy borracho. Darías cualquier cosa por que los transeúntes no te vieran, pero cuando son sólo vos y tu novio no tenés otra opción. Alguien que no conoces, un turista con mal aliento y una riñonera caída, va a ser parte de este momento. Sólo tenés que aceptarlo. Al decir "queso" para un tipo al azar, es lo peor, debilitante, no se puede dejar de compadecer al pobre diablo del otro lado de la cámara. Las probabilidades son altas; no quiere estar sacando tu foto y ahora se siente manipulado por las construcciones de la decencia social. Él sabe que el destino de la foto está en sus manos, sin embargo, sabe que no va a salir bien. Nadie sabe cómo sonreír a un extraño, por lo tanto nadie gana.
2. Encontrarse con ‘amigos virtuales’
Es un fenómeno de los últimos diez años, un problema del siglo 21, algo que los adolescentes de antaño no podrían entender: la gente "se conoce" sin conocerse. Con el auge de los medios sociales este aspecto alcanzó su apogeo, los círculos de pares se han extendido de lo físico a lo metafísico, dejando a muchos a merced de encontrarse inevitablemente con esta situación totalmente incómoda. Es como encontrarse con una semi-estrella cuyo Twitter seguís religiosamente. Vos sos consciente de tus respectivas rutinas diarias, los intereses compartidos son altos, vivís en la misma ciudad, tal vez van o fueron a escuelas rivales, pero nunca se cruzaron sus caminos en el supermercado o el kiosco de la vuelta. Entonces, cuando vas apurado a buscar un café porque la resaca te mata, te la encontrás. Por primera vez, ustedes coexisten. Recordás que a veces esta persona va a ese Starbucks. Antes de tener tiempo para siquiera pensar en hablar de Charlotte Caniggia y de su operación de tetas, se aparta. Él retwitea tu último twit dos minutos después.
3. Encontrarse con una ex
Intentás por todos los medios evitar los clichés que se escuchan en las películas indies. Si se ven bien o no, vos no les decís. La camisa que está usando probablemente guarda una pizca de recuerdos, pero se intenta con poderío no decirlo. Si te rompieron el corazón, tratás de no hablar de eso. La conversación es aburrida, con nerviosismo y poco profunda. Se preguntan cómo está la familia de cada uno. Vos decís algo estúpido y desearías haberte depiladas las cejas. Pasan los segundos y los minutos y la conversación termina antes de que le pueda decir que estás re feliz (lo odias) y que nunca habías estado mejor (realmente lo odias). Todo esto, sin embargo, si siquiera se hablan el uno al otro.
4. Pagar la cuenta
Las variaciones de esta circunstancia son infinitas, los diferentes factores siempre alteran lo que es apropiado y lo que no. Por ejemplo, ¿Estás con un hombre o una mujer? ¿Estás saliendo con un amigo o con tu novio? Si es que es tu amigo, ¿Cuánto tiempo pasó desde que son amigos? Si es tu novio, ¿Es su cumpleaños? ¿Por casualidad sos una prostituta? ¿Le debés plata? En caso afirmativo, ¿Tenés que pagar vos la cuenta de la comida o se paga a medias? ¿Si le pagás la cuenta, se podría tomar como que le estás devolviendo la plata? ¿Te tomaste un vino? ¿Traés plata? Si estás con un hombre, pero sos una mujer, pero no están saliendo, pero ofrece pagar, ¿Significa que le gustás? Si es así, ¿Por qué hay otra persona a la que le está mandando mensajes de texto? Y así sucesivamente hasta que el camarero intente tompearte.
5. Al ver a alguien que conocés en el coche de al lado
Para hacerlo simple, girá donde puedas en el próximo semáforo verde.