Japón está en medio de ejecutar un plan gigantesco para hacer de los robots parte integrante de la vida diaria.
Para compensar la escasez de jóvenes trabajadores que estén dispuestos a hacer tareas poco importantes, la Asociación Japonesa de Robots, el gobierno y varias instituciones tecnológicas han presentado un anteproyecto formal para crear una sociedad en que los robots vivan codo a codo con los humanos para el año 2010.
Antes que nada, un poco de historia: en enero, ingenieros en robótica soltaron a un robot humanoide de cinco pies de altura conocido como Robovie en un famoso centro comercial en Osaka. La misión de Robovie era la de ayudar a los compradores perdidos a encontrar sus destinos. Usando dieciséis cámaras, seis localizadores de rango láser, y nueve lectores RFID (del inglés: Radio Frequency Identification, Identificación de Frecuencia por Radio), Robovie juzgó el comportamiento de todos los clientes, veinte por vez, se le acercó a aquellos que parecían desorientados y les indicó la dirección correcta. Y por si eso no fuera poco, mientras los clientes le agradecían y se alejaban, también les recomendó nerviosamente una lista de restaurantes cercanos en caso de que tuvieran hambre.
En la actualidad vemos robots humanoides en Japón conduciendo ceremonias religiosas, preparando sushi, plantando arroz, contestando teléfonos en oficinas corporativas, tomando el lugar de compañeros de baile y alimentando a ancianos cuyas habilidades motoras empiezan a desmejorar. Los robots animales también se han mostrado como un gran avance —desde el Tamagochi digital hasta Paro la peluda foca terapéutica, el pueblo japonés es experto en saciar su necesidad de compañía o asistencia a través de amigos mecánicos de bajo o poco mantenimiento. Apodos como Reino Robótico o Nación Robótica, que se han usado para describir a Japón desde la década de los ochenta, son más relevantes ahora que nunca— con una fuerza laboral decreciente, una disminución del índice de nacimientos y una población envejecida, la demanda de ayuda robótica en hospitales, hogares de cuidados, oficinas y otros espacios comerciales llega hasta el cielo. Los investigadores en Japón tienen confianza de que, en unos pocos años, los humanos y los robots coexistirán felizmente en una sociedad hombre-máquina completamente integrada.
¿Entonces cómo es exactamente que estos ambiciosos ingenieros en robótica planean hacer esto? ¿Y es verdad que va a suceder como ellos dicen que será? Takayuki Furuta, director del Centro de Tecnología y Futuro de la Robótica en Chiba, nos cuenta que ya están manos a la obra. Declara que una primera meta de colaboración es la de establecer estándares internacionales para el software y hardware de los robots humanoides -en una manera similar a la que los técnicos entusiastas determinaron la información detallada y los programas básicos que comprenderían una computadora estándar hace muchos años atrás. La Fase 1 (planeación) y la Fase 2 (hardware) están completas para finales de marzo del 2008; la Fase 3 (software) comenzará este mes. "Vamos a ser el primer país en el mundo con un ministerio oficial de robótica", declara.
En los Estados Unidos, explica, hay un fuerte énfasis en desarrollar software, como inteligencia artificial y programas para herramientas y armas militares. Pero Japón no tiene ejército, por lo que la investigación de robótica se dirige a aplicaciones de la vida diaria. Y como Japón es un país densamente poblado con muy pocos lugares cómodos para vivir, el desarrollo de hardware compacto para humanoides utilitarios se hace infinitamente más importante.
Quizá la razón más importante por la que Japón se convertirá perfectamente en el primer país en el mundo con un ministerio oficial de robótica es porque los japoneses no le tienen miedo a los robots. Desde la década de los cincuenta, la idea de robots como amigos se ha instalado en la psique nacional a través de personajes animados como Astro Boy. "En Estados Unidos, no se tiene una imagen muy positiva de los robots humanoides," dice. "¡Miren Terminator! En Japón, los robots son nuestros amigos. Es parte de nuestro trasfondo cultural".
Una encuesta llevada a cabo el año pasado demostró que un 40% de las mujeres japonesas entre la edad de veinte y treinta años hablan con sus computadoras, mientras que un 10% les pone nombre. Uno podría pensar sin temor a equivocarse que los japoneses tienen una afición por darle vida a objetos inanimados. Pero más importante, no se considera ni extraño ni raro para nada. Hace varios años, se esperaba que las mujeres solteras que vivían solas compartieran sus hogares con un Furby. Más recientemente, las familias que no podían poseer perros buscaban compañía de sus Aibos. Cuando se lo ve de este modo, es casi natural que el siguiente paso sea la integración completa de los robots en la vida diaria en una escala masiva.
La iniciativa no se termina en el 2010, pero es el año de referencia para el que planean tener robots haciendo trabajo como porteros, en seguridad, cuidados de niños, de coordinación y sillas de ruedas inteligentes a escala nacional. Los deberes robóticos se expandirán a todo lo demás -conducir autos, preparar la cena, producir programas de televisión y unir a humanos en matrimonio- para el año 2020.
Traducido por fraika
Para compensar la escasez de jóvenes trabajadores que estén dispuestos a hacer tareas poco importantes, la Asociación Japonesa de Robots, el gobierno y varias instituciones tecnológicas han presentado un anteproyecto formal para crear una sociedad en que los robots vivan codo a codo con los humanos para el año 2010.
Antes que nada, un poco de historia: en enero, ingenieros en robótica soltaron a un robot humanoide de cinco pies de altura conocido como Robovie en un famoso centro comercial en Osaka. La misión de Robovie era la de ayudar a los compradores perdidos a encontrar sus destinos. Usando dieciséis cámaras, seis localizadores de rango láser, y nueve lectores RFID (del inglés: Radio Frequency Identification, Identificación de Frecuencia por Radio), Robovie juzgó el comportamiento de todos los clientes, veinte por vez, se le acercó a aquellos que parecían desorientados y les indicó la dirección correcta. Y por si eso no fuera poco, mientras los clientes le agradecían y se alejaban, también les recomendó nerviosamente una lista de restaurantes cercanos en caso de que tuvieran hambre.
En la actualidad vemos robots humanoides en Japón conduciendo ceremonias religiosas, preparando sushi, plantando arroz, contestando teléfonos en oficinas corporativas, tomando el lugar de compañeros de baile y alimentando a ancianos cuyas habilidades motoras empiezan a desmejorar. Los robots animales también se han mostrado como un gran avance —desde el Tamagochi digital hasta Paro la peluda foca terapéutica, el pueblo japonés es experto en saciar su necesidad de compañía o asistencia a través de amigos mecánicos de bajo o poco mantenimiento. Apodos como Reino Robótico o Nación Robótica, que se han usado para describir a Japón desde la década de los ochenta, son más relevantes ahora que nunca— con una fuerza laboral decreciente, una disminución del índice de nacimientos y una población envejecida, la demanda de ayuda robótica en hospitales, hogares de cuidados, oficinas y otros espacios comerciales llega hasta el cielo. Los investigadores en Japón tienen confianza de que, en unos pocos años, los humanos y los robots coexistirán felizmente en una sociedad hombre-máquina completamente integrada.
¿Entonces cómo es exactamente que estos ambiciosos ingenieros en robótica planean hacer esto? ¿Y es verdad que va a suceder como ellos dicen que será? Takayuki Furuta, director del Centro de Tecnología y Futuro de la Robótica en Chiba, nos cuenta que ya están manos a la obra. Declara que una primera meta de colaboración es la de establecer estándares internacionales para el software y hardware de los robots humanoides -en una manera similar a la que los técnicos entusiastas determinaron la información detallada y los programas básicos que comprenderían una computadora estándar hace muchos años atrás. La Fase 1 (planeación) y la Fase 2 (hardware) están completas para finales de marzo del 2008; la Fase 3 (software) comenzará este mes. "Vamos a ser el primer país en el mundo con un ministerio oficial de robótica", declara.
En los Estados Unidos, explica, hay un fuerte énfasis en desarrollar software, como inteligencia artificial y programas para herramientas y armas militares. Pero Japón no tiene ejército, por lo que la investigación de robótica se dirige a aplicaciones de la vida diaria. Y como Japón es un país densamente poblado con muy pocos lugares cómodos para vivir, el desarrollo de hardware compacto para humanoides utilitarios se hace infinitamente más importante.
Quizá la razón más importante por la que Japón se convertirá perfectamente en el primer país en el mundo con un ministerio oficial de robótica es porque los japoneses no le tienen miedo a los robots. Desde la década de los cincuenta, la idea de robots como amigos se ha instalado en la psique nacional a través de personajes animados como Astro Boy. "En Estados Unidos, no se tiene una imagen muy positiva de los robots humanoides," dice. "¡Miren Terminator! En Japón, los robots son nuestros amigos. Es parte de nuestro trasfondo cultural".
Una encuesta llevada a cabo el año pasado demostró que un 40% de las mujeres japonesas entre la edad de veinte y treinta años hablan con sus computadoras, mientras que un 10% les pone nombre. Uno podría pensar sin temor a equivocarse que los japoneses tienen una afición por darle vida a objetos inanimados. Pero más importante, no se considera ni extraño ni raro para nada. Hace varios años, se esperaba que las mujeres solteras que vivían solas compartieran sus hogares con un Furby. Más recientemente, las familias que no podían poseer perros buscaban compañía de sus Aibos. Cuando se lo ve de este modo, es casi natural que el siguiente paso sea la integración completa de los robots en la vida diaria en una escala masiva.
La iniciativa no se termina en el 2010, pero es el año de referencia para el que planean tener robots haciendo trabajo como porteros, en seguridad, cuidados de niños, de coordinación y sillas de ruedas inteligentes a escala nacional. Los deberes robóticos se expandirán a todo lo demás -conducir autos, preparar la cena, producir programas de televisión y unir a humanos en matrimonio- para el año 2020.
Traducido por fraika