Muy buenas! Hoy vengo a dejarles un cuento de mi autoría, quisiera saber qué piensan, qué tengo que mejorar, etc. Se lo mostré a un par de personas y me dijeron que siga haciéndolos. Quiero saber qué piensan ustedes.
Era un día normal en la casa de Guillermina. La madre, sin otra cosa que hacer, hablaba con las amigas y Guillermina estaba en las redes sociales, chateando, como todos los días, pero esta vez no era como las otras, era una ocasión especial. Había conocido a un nuevo chico, parecía que le gustaba.
Emmanuel entró sin avisar cargando una bandeja con dos vasos de jugo. Guillermina le lanzó una mirada desafiante, de esas que insinúan ‘no-me-molestes’, pero Emmanuel no se percató y dejó el jugo sobre la mesa mientras que Guillermina seguía chateando muy entusiasmada. Emmanuel comenzó a hablar sobre temas escolares, aunque no consiguió ni siquiera una pizca de la atención de Guillermina. Ya, molesto de esa situación, espió el celular de Guille para ver con quién chateaba, quién sería ese misterioso chico/a. Solo alcanzó a ver una foto de un chico gracias a que Guillermina escondió el celular y le gritó:
_¡No me molestes, estoy hablando con un nuevo chico!
_¿Y dónde lo has conocido? -refunfuñó Emmanuel-
_No lo conozco, pero mañana voy a encontrarme con él a orillas del río -replicó Guillermina-
_Ten cuidado, eres de una familia adinerada -dijo mientras le apoyó su brazo en la espalda de Guillermina y luego se marchó-.
Al día siguiente, Guillermina concurrió a orillas del río donde Amir la había citado, obviamente fue “sola”.
Amir ya se encontraba allí. Guillermina lo reconoció al instante y se acercó a él, se dieron un tímido beso en el cachete y sin que tenga tiempo a reaccionar, paró un auto frente a ellos, se abrió la puerta trasera de un auto. Amir empujó a Guillermina al auto, se subió con ella, y ya dentro Guillermina era tomada por un sujeto con una máscara, el cuál le aplicó cloroformo logrando así que se duerma.
El chofer del auto notó que alguien los espiaba de lejos, era Emmanuel, los había seguido. Emmanuel se acercó al lugar del hecho después de que el auto se haya marchado y empezó a buscar pruebas por todos lados, pero no encontró absolutamente nada.
Ahora se ve a Guillermina adormecida y amarrada en una silla, sin posibilidad de escapar por sus propios medios. Amir a un costado, sentado en otra silla pero libre, y parado enfrente de ellos, un sujeto con una máscara extraña. Amir miraba a Guillermina con lástima, ella estaba muy nerviosa para pensar algo y la voz no le salía, estaba aterrada.
El sujeto con la máscara tomó un arma de una silla a lo que la situación se puso tensa ya que el sujeto quería a toda costa mucho dinero.
_Cuando acabe contigo -señaló a Guillermina- acabaré contigo como hice con tus padres -dijo señalando hacia Amir-.
Esa era la razón por la cuál Amir estaba cautivo en las garras del sujeto, era un psicópata que había asesinado a los padres de Amir y planeaba hacerlo con él también para cuando el secuestro termine.
El sujeto de la máscara tomó una cinta y amordazó a Guillermina, acto seguido urgó en los bolsillos de Guillermina hasta encontrar su celular, con el cuál marcó el número de su madre.
La llamada fue atendida y se escuchó de fondo el ruido de una puerta cerrándose de un portazo, era Emmanuel que quería avisarle a la madre lo sucedido, le explicó todo con lujo de detalles y luego la madre se colocó el teléfono en la oreja.
_Ya sabe lo que tengo, quiero el CD. -dijo el sujeto con voz ronca, luego colgó-
_¡¿Pero, dónde lo dejo?! -contestó la madre, aterrada-
_En el lugar del hecho -le dijo seriamente-
Luego se escuchó una voz de fondo que dijo: “Llamemos a la policía”, era Emmanuel.
_Oh, lo olvidaba, tenemos todos los teléfonos interceptados, volará todo en cuanto marques un número -dijo el sujeto y luego soltó una carcajada-.
El sujeto sonrió y luego dejó a Amir junto a Guillermina dentro de la habitación, encerrados.
Amir se aproximó a Guillermina, y mientras le hacía gestos para que no grite, le quitó la mordaza.
_¿Qué quieren de mí? -dijo Guillermina, con tono desafiante-
_No te preocupes, en cuanto tengamos el CD que contiene las deducciones de tu padre, no tendremos problema en soltarte. -le explicó Amir amablemente-
Sólo le quedó suspirar a Guillermina e intentar tranquilizarse.
Mientras tanto, Alejandra no sabía si estar furiosa o estar llorando, por lo que decidió ambas.
Emmanuel intentó consolarla aunque no lo logró, hablaba, hablaba y hablaba pero el llanto era permanente.
_Cuéntame bien como fue todo. -dijo la madre ya un poco más calmada-
_Bueno. Guillermina estaba chateando con un desconocido ayer por la tarde, estaba muy entusiasmada y lucía radiante. Me dijo que iba a encontrarse con un desconocido a orillas del río y yo le aconsejé que tenga cuidado. Hoy, la ví salir de aquí y la seguí. Llegué al río antes que ella, vi al chico colocándose un intercomunicador, me pareció algo raro, algo MUY raro. Guillermina llegó y no estuvo ni tres segundos que la subieron a un auto y la raptaron. Luego no ví más, pero creo que el sujeto que iba de conductor se alertó de mi presencia. Fuí al lugar exacto y no había ninguna prueba de lo ocurrido, luego vine aquí y estabas hablando con el secuestrador.
_Creo que le daré el CD.. -dijo la madre con un tono dudoso-
_¿Qué CD? -preguntó Emmanuel-
_El CD de mi marido que en paz descanse.. el CD que contiene la información.. y esa información podría causar un desastre en este país. -explicó la madre-
_Muy bien, él dijo que pongamos el CD en el lugar del hecho, mañana por la mañana misma lo hacemos.
La madre sonrió algo aliviada y abrazó a Emmanuel.
Al día siguiente, Emmanuel, que había dormido en la casa de Alejandra, se despertó, preparó un buen desayuno y se lo sirvió a la madre para intentar una actitud positiva de parte de Alejandra.
Emmanuel guió a la madre hacia orillas del río, bajaron del auto y en ese preciso momento sonó el teléfono de la madre, lo contestó.
_¡Muy buenos días! Te estoy viendo desde la otra orilla -dijo Pedro, con tono sarcástico-
_¿Qué hago ahora? -preguntó Alejandra-
_Saca el CD de tu bolso y ponlo cuidadosamente en el suelo. -dijo Pedro con voz desafiante-
La madre seleccionó sin darse cuenta un CD equivocado, entre los dos que había, pero no se dió cuenta. Dejó el CD equivocado en el suelo y suplicó:
_Por favor, suelta a mi hija, hazlo por favor -dijo sollozando-
Al mismo tiempo que esto ocurría, Pedro había tenido un pequeño error en su casa.. no cerró la puerta del dormitorio.
Amir se despertó en la silla junto a la de Guillermina la cuál estaba dormida y como ya era su rutina innecesaria, avanzó hacia la puerta del dormitorio, giró la manija.. pero esta vez la puerta se abrió de par en par y no se escuchaba ningún ruido en la casa. Rápidamente, Amir atinó a tomar su navaja de bolsillo, luego cortó la soga de Guillermina. Ella se quedó estática sin saber qué hacer, pero él la tomó del brazo y la llevó hacia la puerta de entrada. Amir tomó las llaves de la mesada y abrió la puerta de entrada, salió a la calle pero no sin antes asegurarse de que Pedro estaba bien lejos. Guillermina abrazó a Amir, y le dijo:
_¡Muchas gracias! ¡Nunca más volveré a confiar en un desconocido!
_Me parece muy bien. No pasará mucho tiempo hasta que tengas nuevas noticias mías.
Pedro llegó a la casa, entró pero no se alertó de nada, Amir había preparado todo para que luciera normal. Dejó todo abierto.
Se dirigió hacia el cuarto y al entrar, vió lo que menos esperaba: Guillermina no estaba y Amir estaba parado junto a la ventana, con gestos nerviosos. Amir desplegó su mano desde atrás de su espalda y mostró su arma a Pedro. Amir le lanzó el arma aunque Pedro no esperaba un arma descargada, se agachó para tomar el arma y en ese momento un policía llegó desde atrás, lo empujó al suelo, tomó sus esposas y lo esposó. Amir, muy agradecido del acto del policía, le dijo:
_¿Cómo supo que estaba aquí?
_Han llamado los vecinos de enfrente diciendo que había gritos aquí y que una chica salió corriendo desesperada. -explicó el policía, y luego se llevó a Pedro-
Amir no tuvo que hacer otra cosa que sonreír e irse.
Guillermina llegó a su casa, golpeó la puerta desesperada a lo que esta se abrió, estaban enfrente de ella el preciado Emmanuel y su querida madre. Se abrazaron durante un par de minutos, y antes de que cerraran la puerta, Amir pasó por enfrente caminando, con una sonrisa motivadora, saludó con la mano y se fue.
Taken
Era un día normal en la casa de Guillermina. La madre, sin otra cosa que hacer, hablaba con las amigas y Guillermina estaba en las redes sociales, chateando, como todos los días, pero esta vez no era como las otras, era una ocasión especial. Había conocido a un nuevo chico, parecía que le gustaba.
Emmanuel entró sin avisar cargando una bandeja con dos vasos de jugo. Guillermina le lanzó una mirada desafiante, de esas que insinúan ‘no-me-molestes’, pero Emmanuel no se percató y dejó el jugo sobre la mesa mientras que Guillermina seguía chateando muy entusiasmada. Emmanuel comenzó a hablar sobre temas escolares, aunque no consiguió ni siquiera una pizca de la atención de Guillermina. Ya, molesto de esa situación, espió el celular de Guille para ver con quién chateaba, quién sería ese misterioso chico/a. Solo alcanzó a ver una foto de un chico gracias a que Guillermina escondió el celular y le gritó:
_¡No me molestes, estoy hablando con un nuevo chico!
_¿Y dónde lo has conocido? -refunfuñó Emmanuel-
_No lo conozco, pero mañana voy a encontrarme con él a orillas del río -replicó Guillermina-
_Ten cuidado, eres de una familia adinerada -dijo mientras le apoyó su brazo en la espalda de Guillermina y luego se marchó-.
Al día siguiente, Guillermina concurrió a orillas del río donde Amir la había citado, obviamente fue “sola”.
Amir ya se encontraba allí. Guillermina lo reconoció al instante y se acercó a él, se dieron un tímido beso en el cachete y sin que tenga tiempo a reaccionar, paró un auto frente a ellos, se abrió la puerta trasera de un auto. Amir empujó a Guillermina al auto, se subió con ella, y ya dentro Guillermina era tomada por un sujeto con una máscara, el cuál le aplicó cloroformo logrando así que se duerma.
El chofer del auto notó que alguien los espiaba de lejos, era Emmanuel, los había seguido. Emmanuel se acercó al lugar del hecho después de que el auto se haya marchado y empezó a buscar pruebas por todos lados, pero no encontró absolutamente nada.
Ahora se ve a Guillermina adormecida y amarrada en una silla, sin posibilidad de escapar por sus propios medios. Amir a un costado, sentado en otra silla pero libre, y parado enfrente de ellos, un sujeto con una máscara extraña. Amir miraba a Guillermina con lástima, ella estaba muy nerviosa para pensar algo y la voz no le salía, estaba aterrada.
El sujeto con la máscara tomó un arma de una silla a lo que la situación se puso tensa ya que el sujeto quería a toda costa mucho dinero.
_Cuando acabe contigo -señaló a Guillermina- acabaré contigo como hice con tus padres -dijo señalando hacia Amir-.
Esa era la razón por la cuál Amir estaba cautivo en las garras del sujeto, era un psicópata que había asesinado a los padres de Amir y planeaba hacerlo con él también para cuando el secuestro termine.
El sujeto de la máscara tomó una cinta y amordazó a Guillermina, acto seguido urgó en los bolsillos de Guillermina hasta encontrar su celular, con el cuál marcó el número de su madre.
La llamada fue atendida y se escuchó de fondo el ruido de una puerta cerrándose de un portazo, era Emmanuel que quería avisarle a la madre lo sucedido, le explicó todo con lujo de detalles y luego la madre se colocó el teléfono en la oreja.
_Ya sabe lo que tengo, quiero el CD. -dijo el sujeto con voz ronca, luego colgó-
_¡¿Pero, dónde lo dejo?! -contestó la madre, aterrada-
_En el lugar del hecho -le dijo seriamente-
Luego se escuchó una voz de fondo que dijo: “Llamemos a la policía”, era Emmanuel.
_Oh, lo olvidaba, tenemos todos los teléfonos interceptados, volará todo en cuanto marques un número -dijo el sujeto y luego soltó una carcajada-.
El sujeto sonrió y luego dejó a Amir junto a Guillermina dentro de la habitación, encerrados.
Amir se aproximó a Guillermina, y mientras le hacía gestos para que no grite, le quitó la mordaza.
_¿Qué quieren de mí? -dijo Guillermina, con tono desafiante-
_No te preocupes, en cuanto tengamos el CD que contiene las deducciones de tu padre, no tendremos problema en soltarte. -le explicó Amir amablemente-
Sólo le quedó suspirar a Guillermina e intentar tranquilizarse.
Mientras tanto, Alejandra no sabía si estar furiosa o estar llorando, por lo que decidió ambas.
Emmanuel intentó consolarla aunque no lo logró, hablaba, hablaba y hablaba pero el llanto era permanente.
_Cuéntame bien como fue todo. -dijo la madre ya un poco más calmada-
_Bueno. Guillermina estaba chateando con un desconocido ayer por la tarde, estaba muy entusiasmada y lucía radiante. Me dijo que iba a encontrarse con un desconocido a orillas del río y yo le aconsejé que tenga cuidado. Hoy, la ví salir de aquí y la seguí. Llegué al río antes que ella, vi al chico colocándose un intercomunicador, me pareció algo raro, algo MUY raro. Guillermina llegó y no estuvo ni tres segundos que la subieron a un auto y la raptaron. Luego no ví más, pero creo que el sujeto que iba de conductor se alertó de mi presencia. Fuí al lugar exacto y no había ninguna prueba de lo ocurrido, luego vine aquí y estabas hablando con el secuestrador.
_Creo que le daré el CD.. -dijo la madre con un tono dudoso-
_¿Qué CD? -preguntó Emmanuel-
_El CD de mi marido que en paz descanse.. el CD que contiene la información.. y esa información podría causar un desastre en este país. -explicó la madre-
_Muy bien, él dijo que pongamos el CD en el lugar del hecho, mañana por la mañana misma lo hacemos.
La madre sonrió algo aliviada y abrazó a Emmanuel.
Al día siguiente, Emmanuel, que había dormido en la casa de Alejandra, se despertó, preparó un buen desayuno y se lo sirvió a la madre para intentar una actitud positiva de parte de Alejandra.
Emmanuel guió a la madre hacia orillas del río, bajaron del auto y en ese preciso momento sonó el teléfono de la madre, lo contestó.
_¡Muy buenos días! Te estoy viendo desde la otra orilla -dijo Pedro, con tono sarcástico-
_¿Qué hago ahora? -preguntó Alejandra-
_Saca el CD de tu bolso y ponlo cuidadosamente en el suelo. -dijo Pedro con voz desafiante-
La madre seleccionó sin darse cuenta un CD equivocado, entre los dos que había, pero no se dió cuenta. Dejó el CD equivocado en el suelo y suplicó:
_Por favor, suelta a mi hija, hazlo por favor -dijo sollozando-
Al mismo tiempo que esto ocurría, Pedro había tenido un pequeño error en su casa.. no cerró la puerta del dormitorio.
Amir se despertó en la silla junto a la de Guillermina la cuál estaba dormida y como ya era su rutina innecesaria, avanzó hacia la puerta del dormitorio, giró la manija.. pero esta vez la puerta se abrió de par en par y no se escuchaba ningún ruido en la casa. Rápidamente, Amir atinó a tomar su navaja de bolsillo, luego cortó la soga de Guillermina. Ella se quedó estática sin saber qué hacer, pero él la tomó del brazo y la llevó hacia la puerta de entrada. Amir tomó las llaves de la mesada y abrió la puerta de entrada, salió a la calle pero no sin antes asegurarse de que Pedro estaba bien lejos. Guillermina abrazó a Amir, y le dijo:
_¡Muchas gracias! ¡Nunca más volveré a confiar en un desconocido!
_Me parece muy bien. No pasará mucho tiempo hasta que tengas nuevas noticias mías.
Pedro llegó a la casa, entró pero no se alertó de nada, Amir había preparado todo para que luciera normal. Dejó todo abierto.
Se dirigió hacia el cuarto y al entrar, vió lo que menos esperaba: Guillermina no estaba y Amir estaba parado junto a la ventana, con gestos nerviosos. Amir desplegó su mano desde atrás de su espalda y mostró su arma a Pedro. Amir le lanzó el arma aunque Pedro no esperaba un arma descargada, se agachó para tomar el arma y en ese momento un policía llegó desde atrás, lo empujó al suelo, tomó sus esposas y lo esposó. Amir, muy agradecido del acto del policía, le dijo:
_¿Cómo supo que estaba aquí?
_Han llamado los vecinos de enfrente diciendo que había gritos aquí y que una chica salió corriendo desesperada. -explicó el policía, y luego se llevó a Pedro-
Amir no tuvo que hacer otra cosa que sonreír e irse.
Guillermina llegó a su casa, golpeó la puerta desesperada a lo que esta se abrió, estaban enfrente de ella el preciado Emmanuel y su querida madre. Se abrazaron durante un par de minutos, y antes de que cerraran la puerta, Amir pasó por enfrente caminando, con una sonrisa motivadora, saludó con la mano y se fue.