Todo Internet reacciona contra un blogger que publicó un manifiesto contra la práctica de "cucharear".
En las noches heladas o lluviosas, ¿existe alguna sensación más linda que dormir abrazados a esa persona amada? La posición que adoptamos a la hora de dormir acompañados, dice mucho del tipo de relación que comparten esas dos personas. Dormir abrazados revela compromiso, amor y cariño sincero entre ambas partes.
Ese cariño se traduce (y cuando la temperatura se presta para ello) en largas sesiones durmiendo en "cucharita".
Si lo hiciste no solo sos romántic@, también sus una despreciable criatura sexista. No lo decimos nosotros, lo dice Bryan Lowder, un bloguero que publico recientemente una proclama contra la práctica del cuchareo.
En el texto publicado en la revista Slate, Lowder suelta todo su arsenal y nos pide (casi al punto de exigirlo) que dejemos de dormir en cucharita: "Cuanto más reflexiono sobre el spooning, más he llegado a verlo como una idea terrible, cargada de una tensión tanto física como ideológica. ¿Mi petición? Suspender el cuchareo indefinidamente."
Pero ¿Por qué?
Lowder da primero un par de razones físicas: habla de pijamas húmedos por la transpiración, y de lo complicado que resulta decidir donde ubicar los brazos y las piernas. Razones que sumadas, provocan que la posición en cuestión resulte incómoda, y que nadie pueda soportarla más de 10 minutos. Si le sumamos el horrible acto de tener que luchar contra la marea de pelos (en el caso que uno de los dos tenga el cabello largo), los argumentos que da Bryan pueden en parte puede ser algo cierto. ¡Pero vamos! Si fuese un tema de incomodidad, nadie dormiría de esa manera. Las desventajas son menores en contraste con los beneficios, y son pequeños sacrificios que muchos estamos dispuestos a hacer.
El argumento principal de Lowder contra el 'Sponing' no es físico, sino ideológico.
El problema está en el significado.
En inglés hacer la cucharita se denomina "spooning", en la práctica cada persona cumple un rol: "big spooner" (cuchara grande) es el que abraza por detrás y "small spoon" (cuhara pequeña) el que va por delante y recibe el abrazo. Por eso Lowder afirma que abrazar a tu pareja desde atrás hasta quedarse dormido es una práctica que perpetua la discriminación contra la mujer y reproduce los roles de género: "Las cucharas grandes son masculinas y van a cuidar de ti; las cucharas pequeñas son criaturas frágiles, pasivas que necesitan ser mantenidas y protegidas. Y eso, por supuesto, es una disposición fundamentalmente sexista".
¡¿Qué los gays qué?!
Lo interesante es analizar como llega a la conclusión sobre el sexismo: mirando a los gays y utilizándolos como ejemplo. Al parecer, el sexismo, dormir en cucharita y la homosexualidad están conectados ¿Cómo no te diste cuenta antes? Suerte que Bryan llegó para iluminarnos a todos y liberarnos de esas concepciones propias de la edad de las cavernas.
Pero bueno, retomemos. Los homosexuales de habla inglesa utilizan los términos "big spoon" y "small spoon", comó una forma de señalar la preferencia por el rol activo o pasivo durante el sexo. Esto lleva a Lowder a equiparar a la cuchara grande con el papel del hombre y la cuchara pequeña con la mujer. O sea, es su propio análisis el que lleva a identificar a la mujer con la debilidad. El camino que toma para llegar a eso es bastante extraño, y su pensamiento está cargado del mismo sexismo que él pretende combatir. Además, equiparar la preferencia sexual activa/pasiva con los roles femenino/masculino dentro de la pareja es algo de por sí, bastante cuestionable. Este tipo de pensamientos muchas veces se traduce en una de las preguntas más estúpidas y desubicadas que se le puede hacer a una pareja homosexual: "¿quién de los dos hace de mujer y quién hace de hombre?".
Lowder se aventura a dar una "solución" y evitar caer en esa "estrategia perversa por la cual legitimamos cada noche las relaciones injustas de privilegio entre lo 'grande' y lo 'pequeño' que plagan nuestra sociedad a todos los niveles ".
Él propone que dejemos de abrazar a nuestra pareja por detrás, y que en lugar de ello nos sentemos uno al lado del otro: "El abrazo vertical —ya sea pasando un brazo por detrás del cuello de tu pareja, reclinando tu cabeza sobre su hombro, o simplemente sentándose cómodamente uno junto al otro— eliminan gran parte del riesgo de incomodidad física y toda la violencia semiótica que transmite hacer la cucharita".
La respuesta de la gente, como seguro te imaginarás, fue en tono de burla y cuando no, de enojo. Algunos de los lectores de la revista le propusieron nuevos temas para sus futuras columnas. Como por ejemplo el problema que en las parejas, los hombres tiendan a ser algunos centímetros más altos que las mujeres. Una diferencia sexista, que coloca al hombre en una posición de superioridad al mirar a la mujer "de arriba hacia abajo".
Mientras tanto, el Twitter explotó con mensajes de "aliento" (léase odio) contra Lowder y su teoría. Aunque la reacción más extendida fue la risa.
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