Antes de denunciar o insultar les pido que por favor lean y miren el contenido del post. Bajo ningún punto de vista justifico la dictadura militar, por favor antes de insultar y maltratar lean.
Creo que corresponde dejar los comentarios abiertos, seria contradictorio cerrar los comentarios en un post que busca reivindicar la vida en democracia y la participación política.
Uno puede pensar distinto o no compartir ciertas ideas, pero eso no es motivo para agredir. De la discusión y la puesta en común de ideas contrapuestas se construye la democracia inclusiva y participativa. Asi que por favor sean criteriosos y respetuosos con los comentarios.
Un día como hoy (24 de marzo), pero de 1976, se inauguraba uno de los periodos más tristes, lamentables y repudiables de la historia argentina. Isabel Perón (que asumió la presidencia por ser la compañera de formula del presidente recientemente fallecido, Juan Domingo Perón), era desplazada forzosamente del gobierno y llevada detenida hacia Neuquén. Una nefasta junta militar tomo el poder.
Es cierto que la situación por aquel entonces era verdaderamente crítica y que el gobierno de Isabelita carecía de poder real, además de sufrir una serie de conspiraciones intestinas que hicieron todo lo posible para que pase lo que paso. Nada, absolutamente nada sirve de justificativo para lo que iba a venir. Comenzaría así, el periodo mas triste, lamentable y repudiable de toda la historia argentina.
La Junta Militar integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti, sumado a un contubernio formado por varios militares más e incluso civiles, asaltarían el poder por la fuerza.
La Junta Militar designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compusieran el futuro gobierno. Comenzó el autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional".
De más esta aclarar el accionar nefasto de la Junta. Los planes económicos llevados adelante por Martínez de Hoz no hicieron más que fomentar lo que El decía, venia a combatir. Así es como la inflación creció exponencialmente. La especulación financiera se volvió cotidiana y las inversiones extranjeras expoliaron las riquezas de la Nación.
Así fue como durante ese período, la deuda empresaria y las deudas externas públicas y privadas crecieron desmesuradamente. La deuda privada pronto se estatizó, incapacitando aún más la capacidad de regulación estatal.
Esas fatalidades económicas no vendrían solas. Rápidamente la sangre inundaría las calles.
La nefasta Junta Militar impuso así el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un planificado proyecto, dirigido a destruir toda forma de participación política democrática y popular. El régimen puso en marcha una maquinaria de represión implacable sobre cualquier fuerza que reivindique la participación ciudadana. Agrupaciones políticas, sociales y sindicales, con el pretexto de imponer un supuesto “orden”, fueron victimas del terror empleado por el Estado.
Lamentablemente se inauguró el proceso autoritario más sangriento y nefasto que registra la historia de nuestro país. Varios eligieron escapar, encontraron en el “exilio”, el único medio para preservar sus vidas. Pero no todos pudieron. Miles de estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y varios más fueron secuestrados, asesinados y "desaparecidos".
Pero aun faltaba mas, en un miserable intento por mantenerse en el poder, la Junta emprendería una supuesta gesta heroica que, gracias a la falta de planificación y lo apremiante de la situación, no hizo más que empujar a varios chicos a la muerte. Y aun faltaba mas, muchos de los que volvieron, fueron victimas del desprecio y el reproche de sus superiores. Aquellos que los mandaron y que no los supieron conducir, los esconderían y abandonarían, haciendo mucho más dolorosa la herida que ellos mismo habían abierto.
Como ya dijeron, hay un frase que nos pertenece a todos, “NUNCA MAS”. No es una expresión vacía. Es el sentimiento y deseo de todos los argentinos. Ya forma parte de la idiosincrasia nacional. Según mi humilde opinión, los argentinos podemos decir que aprendimos la lección.
Bajo ningún punto de vista se permitirá en el futuro un gobierno de facto que atropelle los derechos sociales, políticos y económicos del pueblo de la Nación.
Aprendimos que la democracia es una herramienta que se utiliza para “alimentar, curar y educar”. Ahora solo falta que la aprendamos a utilizar. En otras palabras y para hacerlo más sencillo: sabemos que es la democracia, solo falta que aprendamos a usarla.
Más allá de la nobleza y la entereza, la cuestión presenta otra cara.
Verdaderamente da miedo y es preocupante la utilización política que se hace de los “derechos humanos”.
Las organizaciones que son las encargadas de llevar adelante esa bandera, deberían mantenerse al margen del fogoneo político cotidiano. Porque su nobleza se enaltece cumpliendo su función: cuidar el conjunto de derechos absolutamente universales supremos y vitales que corresponden a todos los argentinos. No solo a una parte de los mismos.
Los derechos humanos no deben ser usados demagógicamente en campañas electorales. Nadie tiene el derecho de apropiarse de algo que nos pertenece a todos por igual.
Un terrible síntoma de la utilización política y maquiavélica de los derechos humanos hace que, aun en democracia se encuentre en cualquiera que piensa distinto un cómplice de la dictadura. Así una lucha digna, que enmarca lo más noble de la política nacional, se convierte en una mera mercancía que se vende al mejor postor con el único de fin de “santificar” ciertas acciones o ciertas personas.
Para terminar me gustaría que sepamos preservar entre todos una historia que le corresponde a un pueblo entero y no solo a un selecto grupo. Entendamos que aquellos “jóvenes idealistas” que se santifican cotidianamente en nombre de una democracia que decían defender, cometieron crímenes, atentando contra otros gobiernos elegidos por la voluntad popular.
Aprendamos de nuestros errores, para no volver a repetirlos. ¡¡¡NUNCA MAS!!!
Creo que corresponde dejar los comentarios abiertos, seria contradictorio cerrar los comentarios en un post que busca reivindicar la vida en democracia y la participación política.
Uno puede pensar distinto o no compartir ciertas ideas, pero eso no es motivo para agredir. De la discusión y la puesta en común de ideas contrapuestas se construye la democracia inclusiva y participativa. Asi que por favor sean criteriosos y respetuosos con los comentarios.
¡¡¡NUNCA MAS!!!
Un día como hoy (24 de marzo), pero de 1976, se inauguraba uno de los periodos más tristes, lamentables y repudiables de la historia argentina. Isabel Perón (que asumió la presidencia por ser la compañera de formula del presidente recientemente fallecido, Juan Domingo Perón), era desplazada forzosamente del gobierno y llevada detenida hacia Neuquén. Una nefasta junta militar tomo el poder.
Es cierto que la situación por aquel entonces era verdaderamente crítica y que el gobierno de Isabelita carecía de poder real, además de sufrir una serie de conspiraciones intestinas que hicieron todo lo posible para que pase lo que paso. Nada, absolutamente nada sirve de justificativo para lo que iba a venir. Comenzaría así, el periodo mas triste, lamentable y repudiable de toda la historia argentina.
La Junta Militar integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti, sumado a un contubernio formado por varios militares más e incluso civiles, asaltarían el poder por la fuerza.
La Junta Militar designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compusieran el futuro gobierno. Comenzó el autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional".
De más esta aclarar el accionar nefasto de la Junta. Los planes económicos llevados adelante por Martínez de Hoz no hicieron más que fomentar lo que El decía, venia a combatir. Así es como la inflación creció exponencialmente. La especulación financiera se volvió cotidiana y las inversiones extranjeras expoliaron las riquezas de la Nación.
Así fue como durante ese período, la deuda empresaria y las deudas externas públicas y privadas crecieron desmesuradamente. La deuda privada pronto se estatizó, incapacitando aún más la capacidad de regulación estatal.
Esas fatalidades económicas no vendrían solas. Rápidamente la sangre inundaría las calles.
La nefasta Junta Militar impuso así el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un planificado proyecto, dirigido a destruir toda forma de participación política democrática y popular. El régimen puso en marcha una maquinaria de represión implacable sobre cualquier fuerza que reivindique la participación ciudadana. Agrupaciones políticas, sociales y sindicales, con el pretexto de imponer un supuesto “orden”, fueron victimas del terror empleado por el Estado.
Lamentablemente se inauguró el proceso autoritario más sangriento y nefasto que registra la historia de nuestro país. Varios eligieron escapar, encontraron en el “exilio”, el único medio para preservar sus vidas. Pero no todos pudieron. Miles de estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y varios más fueron secuestrados, asesinados y "desaparecidos".
Pero aun faltaba mas, en un miserable intento por mantenerse en el poder, la Junta emprendería una supuesta gesta heroica que, gracias a la falta de planificación y lo apremiante de la situación, no hizo más que empujar a varios chicos a la muerte. Y aun faltaba mas, muchos de los que volvieron, fueron victimas del desprecio y el reproche de sus superiores. Aquellos que los mandaron y que no los supieron conducir, los esconderían y abandonarían, haciendo mucho más dolorosa la herida que ellos mismo habían abierto.
Como ya dijeron, hay un frase que nos pertenece a todos, “NUNCA MAS”. No es una expresión vacía. Es el sentimiento y deseo de todos los argentinos. Ya forma parte de la idiosincrasia nacional. Según mi humilde opinión, los argentinos podemos decir que aprendimos la lección.
Bajo ningún punto de vista se permitirá en el futuro un gobierno de facto que atropelle los derechos sociales, políticos y económicos del pueblo de la Nación.
Aprendimos que la democracia es una herramienta que se utiliza para “alimentar, curar y educar”. Ahora solo falta que la aprendamos a utilizar. En otras palabras y para hacerlo más sencillo: sabemos que es la democracia, solo falta que aprendamos a usarla.
Más allá de la nobleza y la entereza, la cuestión presenta otra cara.
Verdaderamente da miedo y es preocupante la utilización política que se hace de los “derechos humanos”.
Las organizaciones que son las encargadas de llevar adelante esa bandera, deberían mantenerse al margen del fogoneo político cotidiano. Porque su nobleza se enaltece cumpliendo su función: cuidar el conjunto de derechos absolutamente universales supremos y vitales que corresponden a todos los argentinos. No solo a una parte de los mismos.
Los derechos humanos no deben ser usados demagógicamente en campañas electorales. Nadie tiene el derecho de apropiarse de algo que nos pertenece a todos por igual.
Un terrible síntoma de la utilización política y maquiavélica de los derechos humanos hace que, aun en democracia se encuentre en cualquiera que piensa distinto un cómplice de la dictadura. Así una lucha digna, que enmarca lo más noble de la política nacional, se convierte en una mera mercancía que se vende al mejor postor con el único de fin de “santificar” ciertas acciones o ciertas personas.
Para terminar me gustaría que sepamos preservar entre todos una historia que le corresponde a un pueblo entero y no solo a un selecto grupo. Entendamos que aquellos “jóvenes idealistas” que se santifican cotidianamente en nombre de una democracia que decían defender, cometieron crímenes, atentando contra otros gobiernos elegidos por la voluntad popular.
Aprendamos de nuestros errores, para no volver a repetirlos. ¡¡¡NUNCA MAS!!!