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Test Drive:Chevrolet Sonic sedan

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En el primer trimestre del año Chevrolet dio otro paso fundamental en la renovación de su gama de productos. Casi en simultáneo con el resto del mundo, trajo a la Argentina su nuevo modelo mediano Sonic. Un auto con diseño moderno y original, con un nivel de equipamiento interesante y un buen confort de marcha.

Paul Orth, Director Comercial de General Motors de Argentina, fue claro a la hora de mencionar lo que busca transmitir con este auto: “El Chevrolet Sonic transmite una sensación de solidez, estabilidad y refinamiento que sugieren movimiento aún cuando el vehículo está detenido”.



Hace unos meses te presentamos una prueba exclusiva de su versión hatchback. Un modelo con aires más deportivos, destinado a un público juvenil que quiere vivir otras sensaciones con un auto, adquiriéndolo luego de una decisión mucho más emocional que racional. Ahora, nuevamente por gentileza de Chevrolet Argentina, tomamos contacto con la versión sedán cuatro puertas. Una propuesta claramente familiar, pensada para un usuario de mayor edad, quizá con una familia constituida, que necesita mayor espacio interior.



A continuación te contamos los detalles más salientes de esta versión pero además lo comparamos con la versión hatchback, con la cual comparte todo hasta prácticamente ¾ del auto.



Diseño exterior:

Los sedanes presentes en el mercado argentino, en general, suelen mostrar estéticas conservadoras sin arriesgar demasiado con los gustos de sus clientes. Chevrolet con el Sonic, en cambio, viene a romper con ese paradigma, a través de un modelo que muestra líneas agresivas y modernas. En el sector frontal conserva la misma fisonomía que su hermano menor, con un frente donde sobresalen los faros de doble proyector, con el estilo de algunos autos alemanes, y la parrilla con marcos cromados partida en dos.



El frente del Hatch y el Sedan no poseen diferencias

Las dimensiones de ambas siluetas son muy similares y solo difieren en la longitud. El sedan tiene 4.399 mm. de largo, 360 mm. más que el hatchback, pero el mismo ancho (1.735 mm), alto (1.517 mm.) y distancia entre ejes (2.525 mm.) Otro aspecto que tiene variaciones es la capacidad del baúl, quizá la diferencial más sustancial: 455 litros (202 litros más que el de 5 puertas).



En los laterales se mantiene la misma línea ascendente que en el hatch, que finaliza en los guardabarros rodeando los pasarruedas. Pero la mayor longitud del sedán lo hace más distinguido y estilizado. Las manijas que en el cinco puertas están ocultas para simular una coupé, en el cuatro puertas aparecen bien visibles con inserciones cromadas.





La parte trasera exhibe el cambio más importante con ópticas de gran tamaño que invaden parte del guardabarros y recortan la tapa de baúl. A su vez, el sitio donde se aloja la patente tiene el formato de un trapecio convencional con una barra cromada en la parte superior, mientras que en la otra silueta se trata de un trapecio invertido.



Vale la pena recordar que la versión probada, LTZ, se diferencia por incluir algunos detalles que le otorgan elegancia como los cromados en manijas de puertas, faros delanteros y traseros y en las molduras en las bases de las ventanillas. El Sonic se vende en una interesante gama de colores: Urban Gray, Misty Lake, Switchblade Silver, Carbon Flash Metallic, Boracay Blue, White y Flame Red.



Diseño interior:

Una vez que nos sentamos dentro del habitáculo percibimos una buena calidad general de materiales, aunque con abundancia de plásticos, y apropiadas terminaciones. La plancha de tablero combina diferentes texturas y tonalidades de grises. Conserva características idénticas que la versión LTZ hatch, como el volante multifunción y las butacas forrados en cuero, con algunas partes perforadas para lograr buena ventilación y con una adecuada sujeción lateral.





Las puertas delanteras y traseras tienen buena apertura, lo que facilita el ingreso y egreso del vehículo. A su vez, la luneta avanza sobre la cabeza de los acompañantes traseros y los que ocupen esos asientos, si son de una talla grande, pueden sentir allí que hay una dificultad que no se presenta en el hatch.





Se valora la inclusión de numerosos portaobjetos ubicados en el interior de las puertas delanteras, los posavasos entre butacas, y los alojamientos en la consola central. Le falta un apoyabrazos trasero con gaveta para guardar elementos en caso de que allí no viaje nadie.





Como mencionábamos anteriormente, en el sedán, el baúl gana en capacidad y se convierte en uno de los más espaciosos del segmento. Es que, además de las mayores dimensiones, la cubierta temporal con medida 115/70 16 le permite ganar 9 centímetros en profundidad del baúl. Igualmente para la realidad de Argentina hubiéramos preferido una cubierta homogénea. Los asientos traseros son abatibles en proporciones 60/40 permitiendo de esta manera aumentar la capacidad de carga.





Instrumental:

El tablero nos había parecido apropiado dentro del contexto moderno y juvenil del hatchback. En cambio, en el sedán, es más discutido porque no se condice con el resto del vehículo. Hasta podría decirse que desentona. Se trata de un solo cuadrante circular, con un tacómetro analógico y un panel LCD donde aparecen datos útiles como nivel de combustible, promedio de velocidad, kilómetros recorridos, autonomía, trip parcial, entre otros.



El instrumental brinda una lectura sencilla y resalta su aguja roja que acompaña al velocímetro digital en ice blue.



Equipamiento:

Es importante reconocer que el Sonic trae una amplia lista de elementos de confort de serie. Solo basta con repasar el listado común entre las versiones: aire acondicionado, computadora de abordo, control de velocidad crucero, cierre de puertas con comando a distancia, espejos exteriores con regulación eléctrica y volante multifunción.

Un punto saliente es su equipo de audio que incluye Bluetooth, conexión auxiliar, puerto USB y seis parlantes, con buena calidad de sonido y funcionamiento sencillo. Como si esto fuera poco, la versión LTZ adiciona el techo solar eléctrico, los tapizados y el volante en cuero y los sensores de estacionamiento trasero. Este último elemento resulta muy útil porque la visibilidad trasera se ve reducida por la inclinación de la luneta y la altura del baúl.



El Chevrolet Sonic también ofrece distintas opciones de personalización, con accesorios estéticos, elementos tecnológicos y de confort, para complementar el diseño moderno del vehículo. Son accesorios homologados que garantizan la calidad. Hay spoilers, barras portaequipajes, organizador de baúl, protectores de zócalos y paragolpes, apliques cromados, deflectores de ventanas, pedaleras deportivas, entre otros, para equipar a todas las versiones.



Equipamiento de Seguridad:

El Chevrolet Sonic fue desarrollado sobre la estructura BFI (Body Frame Integrated), fabricada en una sola unidad y conformada en un 65% por aceros de alta resistencia que le dan mayor rigidez torsional. Esta característica sumada a las zonas de deformación programada, brindan una estructura que puede soportar hasta 4,2 veces su peso en impactos delanteros. Tanto la zona delantera como la trasera disponen de almas de acero, que son capaces de deformarse y absorber la energía de un choque para evitar que el habitáculo sufra las consecuencias de ese impacto. Por otra parte, las puertas fueron reforzadas con barras dobles de protección ante impactos laterales.

El nivel LTZ privilegia los aspectos tanto de seguridad activa como pasiva incorporando seis airbags (frontales, laterales delanteros y de cortina), que se complementan con los cinturones de seguridad inerciales de tres puntos. También suma los anclajes ISOFIX para sillas de seguridad infantil, con los cuales los chicos viajan mucho más seguros. Pero sorprende que no disponga de un apoyacabezas central en el asiento trasero.



Los frenos delanteros son a discos y los traseros a tambor. Sin embargo, ofrecen una respuesta aceptable en las pruebas de frenado, sin mostrar inclinaciones ni distancias exageradas. Todo está complementado por el Sistema Antibloqueo de Frenos que trabaja en conjunto con la Distribución Electrónica de Frenado, que hacen que el Sonic sea un auto estable y firme, incluso ante maniobras bruscas de frenado.

El aviso de falta de colocación del cinturón de seguridad y el cierre automático en rodaje pueden parecer detalles menores, pero sin embargo hacen su aporte a la prevención de choques y sus consecuentes daños.



Motor y transmisión:

Su motor naftero de 1.6 litros y 16 válvulas, con inyección electrónica de combustible, eroga una potencia de de 115 CV a 6.000 rpm. Además, su distribución variable VVT repercute directamente en la potencia y en el consumo. El propulsor muestra agilidad para transitar en ciudad pero a altos regímenes, a velocidades superiores a los 120 km/h, se vuelve algo ruidoso. Está asociado a una caja manual de cinco velocidades que produce pasajes de marcha suaves y precisos, con recorridos cortos.



En búsqueda de parámetros del motor lo sometimos a diferentes test con nuestro propio instrumental. En cuanto a la aceleración, fue de 0 a 100 km/h en 11,13 segundos. Posteriormente lo medimos en distancias: de 0 a 20 metros precisó 2,84 segundos; de 0 a 100 metros, 7,42 segundos; de 0 a 200 metros, 11,33 segundos; de 0 a 300 metros, 14,60 segundos, y de 0 a 400 metros, 17,55 segundos.

Posteriormente evaluamos al Sonic en diferentes circunstancias para medir su consumo. En la ciudad realizó 10,4 kilómetros por litro, lo que le proporciona una autonomía de 478 kilómetros. Cuando pasamos a la ruta, circulando a 100 km/h con un régimen de vueltas de 3.100 rpm, completó 15,9 kilómetros por litro, otorgándole una autonomía de 731 kilómetros. A 120 km/h y 3.700 rpm, el límite máximo en muchas rutas y autopistas del país, pudo hacer 12,6 kilómetros por litro, con una autonomía de 580 kilómetros.



Comportamiento:

Su conjunto de suspensiones (delantera tipo McPherson y trasera con barra de torsión) mullido le da grandes condiciones para obtener un buen confort de marcha en ciudad. Además, su gran despeje al suelo le permiten afrontar con soltura las imperfecciones típicas de nuestras calles: baches, lomos de burro, asfaltos en mal estado. Sin embargo, a la hora de circular por rutas o autopistas, las sensaciones en el habitáculo ya no son las mismas. A pesar de eso, nunca compromete la estabilidad, responde bien en curvas pronunciadas, incluso ante la presencia de fuertes vientos laterales. De todos modos, no le vendría mal incorporar un Control de Estabilidad para poder sortear situaciones imprevistas.



Su dirección hidráulica tiene un endurecimiento progresivo. Es decir que se hace más dura a medida que se incrementa la velocidad. Esto le proporciona confort de manejo y control al volante.



Precio y garantía:

El costo del Sonic cuatro puertas, con equipamiento LTZ, asciende a los $ 117.540. Al provenir de Corea se ve penalizado con el impuesto que incide directamente en su precio final.

La marca ofrece una garantía de dos años sin límite de kilometraje para este producto y services oficiales para el Sonic desde los 10.000 a los 100 kilómetros, cuyos valores son los siguientes: 10.000 y 20.000 kilómetros ($1.360), 30.000 kilómetros ($1.970), 40.000 y 50.000 kilómetros ($1.420), 60.000 kilómetros ($2.000), 70.000 y 80.000 kilómetros ($1.440), 90.000 kilómetros ($2.030) y 100.000 kilómetros ($2.450).



Conclusiones:

• Chevrolet logró plasmar en el diseño del Sonic, un auto moderno, deportivo y personal. Sus líneas modernas lo ponen a la altura de las nuevas tendencias y de sus competidores del segmento que se han renovado recientemente. • La versión sedán tiene una interesante capacidad de carga en su baúl, una diferencia importante respecto del hatchback. • El trabajo del motor y su relación con la caja logran consumos de combustible moderados. • Alcanzar una buena postura de conducción resulta una tarea sencilla. En eso también influyen las butacas delanteras de buenas sujeciones. • Su equipamiento de confort lo ubica en una posición de privilegio dentro del segmento. • El habitáculo no logra aislar algunos ruidos del motor cuando se circula a velocidades superiores. • La habitabilidad está entre sus virtudes, aunque los de mayor talla pueden verse perjudicados por la caída pronunciada del techo. • El tablero del Sonic sigue generando polémicas. Quizá se ajusta mucho más al estilo de un hatch que al de un sedan. • El Sonic LTZ (tope de gama) tiene un completo equipamiento de airbags. Sin embargo, ni siquiera esa versión tope de gama incluye el tercer apoyacabezas trasero central y el Control de Estabilidad.




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