Bueno, continuando con el tema creo que es muy importante abordar un aspecto que no todas las personas son capaces de superar a la hora de ser infieles.
Es fácil de resumir, antes o después de ser infiel, de cometer el acto, se debe dejar de lado la CULPA.
Es normal que sintamos culpa cuando estamos cometiendo un acto que puede considerarse malo o negativo, sobre todo cuando pensamos que vamos a afectar a alguien más o más importante cuando sentimos que existe la posibilidad de ser descubiertos. Pero básicamente si queremos ser infieles tenemos que dejar de lado la culpa, ya que este sentimiento tan poderoso pero al mismo tiempo tan molesto lo único que va a provocar es que en efecto nos descubran.
La culpa limita la conducta, la culpa hace que aparezca la represión y al final, combinando esto solo obtenemos el abstenernos de llevar a cabo aquella acción que tanto queremos hacer. Si sentimos culpa, con el simple hecho de pensar en ser infieles, comenzaremos a sentir miedo, lo que nos llevara a mejor pensarlo dos veces, aunque haya mucho deseo de por medio, y simplemente mejor abstenernos de dejarnos llevar por el impulso.
Si sentimos culpa, después de ser infieles, entonces vamos a cambiar radicalmente nuestra conducta con nuestra pareja y por ese mismo motivo haremos obvio que intentamos reparar alguna falta. Esto provocara sospechas en la pareja y seguramente comenzaran las preguntas. Y, por la misma culpa, caeremos en contradicciones y terminaremos confesando la verdad y provocando serios problemas en la pareja.
Veamoslo de esta manera, las investigaciones son para generar conocimiento, el conocimiento no necesariamente es agradable pero siempre es bueno poseerlo. Por lo mismo podemos pensar que la investigación y el conocimiento no deberían causar culpa. Por ende la infidelidad no debe causar culpa, al final de cuentas es una investigación de nuestros propios deseos y de nuestra propia satisfacción. Poniéndolo así, la infidelidad es una investigación sobre nosotros mismos.
Es fácil de resumir, antes o después de ser infiel, de cometer el acto, se debe dejar de lado la CULPA.
Es normal que sintamos culpa cuando estamos cometiendo un acto que puede considerarse malo o negativo, sobre todo cuando pensamos que vamos a afectar a alguien más o más importante cuando sentimos que existe la posibilidad de ser descubiertos. Pero básicamente si queremos ser infieles tenemos que dejar de lado la culpa, ya que este sentimiento tan poderoso pero al mismo tiempo tan molesto lo único que va a provocar es que en efecto nos descubran.
La culpa limita la conducta, la culpa hace que aparezca la represión y al final, combinando esto solo obtenemos el abstenernos de llevar a cabo aquella acción que tanto queremos hacer. Si sentimos culpa, con el simple hecho de pensar en ser infieles, comenzaremos a sentir miedo, lo que nos llevara a mejor pensarlo dos veces, aunque haya mucho deseo de por medio, y simplemente mejor abstenernos de dejarnos llevar por el impulso.
Si sentimos culpa, después de ser infieles, entonces vamos a cambiar radicalmente nuestra conducta con nuestra pareja y por ese mismo motivo haremos obvio que intentamos reparar alguna falta. Esto provocara sospechas en la pareja y seguramente comenzaran las preguntas. Y, por la misma culpa, caeremos en contradicciones y terminaremos confesando la verdad y provocando serios problemas en la pareja.
Veamoslo de esta manera, las investigaciones son para generar conocimiento, el conocimiento no necesariamente es agradable pero siempre es bueno poseerlo. Por lo mismo podemos pensar que la investigación y el conocimiento no deberían causar culpa. Por ende la infidelidad no debe causar culpa, al final de cuentas es una investigación de nuestros propios deseos y de nuestra propia satisfacción. Poniéndolo así, la infidelidad es una investigación sobre nosotros mismos.