Aquí Va Mi Segundo MEGA POST acerca de los experimentos con tu cuerpo. SI no viste la primera parte aqui te dejo :
http://www.taringa.net/posts/hazlo-tu-mismo/14441415/Experimentos-Con-Tu-Cuerpo_-_MegaPost_.html
Tiempo De Reacción:
Una forma de medir cuál es tu tiempo de reacción es recurriendo a una regla y a la ayuda de otra persona.
Ésta debe sujetar la regla por su extremo superior, mientras tú colocas tus dedos en torno al otro extremo, prestos para atraparla en el momento en que tu compañero la suelte.
La altura a la que captures la regla te permitirá saber cuantos centímetros has necesitado para reaccionar.
Ahora, y sin hacer trampa, sólo tienes que comparar tus resultados con los de la tabla adjunta, para valorar lo buena que es tu capacidad de reacción.
¿Reaccionas a tiempo?
Distancia Tiempo de reacción
9 cm 135 milésimas de segundo Excelente
11 cm 150 milésimas de segundo Muy Bueno
14 cm 170 milésimas de segundo Bueno
16 cm 180 milésimas de segundo Bastante bueno
20 cm 200 milésimas de segundo Regular
24 cm 220 milésimas de segundo Debajo de la media
30 cm 250 milésimas de segundo Pobre
La Lengua
http://www.quo.es/var/quo/storage/images/tecnologia/trucos/experimentos_con_tu_cuerpo_la_lengua/379810-25-esl-ES/experimentos_con_tu_cuerpo_la_lengua_articulo_landscape.jpg
¿Eres capaz de enrollar la lengua como nuestra modelo? Si no puedes, no te ´mates´, porque por mucho que lo intentes no lo vas a conseguir.
No se trata de una cuestión de flexibilidad muscular, sino de un aspecto genético.
La capacidad de enrollar la lengua depende de un carácter dominante que posee el 70% de la población. Y no deja de resultar sorprendente que sea una cuestión genética cuando la lengua está dotada de una extraordinaria movilidad.
Un aspecto importante para comer, y fundamental para hablar. Aunque eso no evita que el 30% de la población ‘recesiva’ tenga que soportar las burlas de los ‘dominantes’ por su inutilidad.
Pensar Lleva Su Tiempo..
Intenta recoger un objeto que te lance otra persona.
Si estáis muy juntos, tal vez no seas capaz de reaccionar a tiempo, por lo que tendrás que retroceder unos pasos, hasta disponer de una distancia adecuada para tu capacidad de reacción. Pero, ¿cómo afecta a tu ‘distancia de reacción’ el tener que tomar una decisión?
Descúbrelo con este experimento: en él, tu compañero dispone de dos objetos, de los cuales tú sólo quieres coger uno.
Cuando te lance uno de los objetos, tu cerebro invertirá un tiempo en discernir si es el que le interesa antes agarrarlo.
Comprobarás que tomar una decisión afecta a tu ‘distancia de reacción’, que tendrás que ampliar.
Cuanto más compleja sea la toma de la decisión —coger la pelota azul, pero sólo si la tira con la mano izquierda, por ejemplo—, más tiempo necesita tu cerebro y más tardas en reaccionar.
Demostrado: pensar lleva su tiempo. Lo que justifica que, aunque el cerebro no crece, no se mueve y supone sólo una cincuentava parte del peso total del cuerpo, consume el 25% del oxígeno y el 20% de la glucosa que demanda nuestro organismo.
Las Manos
Cierra los ojos. No necesitas mirarte para conocer la posición de tu cabeza, cuello o extremidades.
Para ello, el cuerpo humano ya dispone de millones de sensores microscópicos en los músculos y en las articulaciones, llamados ‘propioceptores’, que suministran al cerebro información suficiente en cada momento para hacerse una composición de lugar y disponer de un mapa ‘interno’ del cuerpo.
No obstante, hay veces en las que esta propiocepción no es suficiente; sobre todo, cuando se trata de realizar actividades que requieran una gran precisión. Y en eso, las manos son nuestras auténticas especialistas. Por eso, para tener una buena referencia de su posición exacta, los ojos miran regularmente las manos.
Ahora cruza las manos como se expone en las fotografías e intenta mover un dedo. ¿Lo has conseguido o ha sido otro el que ha ‘saltado’?
Tus manos están en una posición ‘extraña’, y al cerebro no le casan las informaciones que recibe de la vista y de los propioceptores, lo que provoca un ‘cortocircuito’. El resultado: al intentar mover un dedo el que salta es otro..
El Calcetín Loco }
¿Llevas puestos calcetines? Pues no los mires y trata de tocar el borde de uno de ellos con la punta de los dedos ¿Has acertado o simplemente te has aproximado?
El fenómeno que explica tu falta de puntería se conoce como ‘habituación’, o capacidad de los senti
dos para adaptarse a la presencia de un estímulo continuo y constante, y no prestarle atención.
La habituación también afecta al gusto y al olfato. Los receptores de la nariz se acostumbran rápidamente a un olor y dejan de apreciarlo apenas un minuto después, lo que supone un peligro si se produce un escape de gas.
LA PIEL
Frota un área de la palma de la mano con alcohol y a continuación deposita en esa región unas gotitas de agua —puedes emplear una pajita para hacerlo—. ¿Observas lo que les pasa a las gotas?
En lugar de mantener su forma habitual se han extendido plácidamente por la piel y comienzan a penetrar en ella. Si no lo ves claro, puedes depositar unas cuantas gotas en la otra mano y observar la diferencia.
Las glándulas sebáceas presentes en la piel producen una sustancia oleosa que le confiere una capa impermeable. Al frotar con alcohol la has eliminado. Esta capa sebácea no sólo actúa como repelente del agua.
Su función protectora va más allá al actuar como barrera frente a los gérmenes, gracias a que en su composición incluye sustancias germicidas, que son los agentes desinfectantes del exterior del cuerpo.
Y es que, aunque no los veamos, la cantidad de organismos vivos que pululan por la piel de una persona es similar al número de habitantes del planeta. Entre ellos destacan las bacterias, responsables de descomponer el sudor y dotarlo de su olor característico.
Sin su participación, el sudor prácticamente no olería a nada.
La Vista y El Tacto
Enrolla una hoja, colócala delante del ojo y pon la palma de la mano a su lado.
Si con los dos ojos abiertos desplazas la mano pegada al tubo lentamente, llegará un momento en que parezca agujereada.
El cerebro forma la visión combinando las imágenes captadas por cada uno de los ojos.
En la mayoría de los casos las imágenes son muy parecidas, y combinarlas no da problemas.
Pero en esta ocasión, lo que ven ambos ojos por separado difiere, y el cerebro, al procesar ambas imágenes como está acostumbrado, lo único que consigue es perforar la mano.
Resistencia de los huesos
Basta con un papel enrollado y un libro para comprobar cómo la particular estructura de los huesos les confiere una enorme resistencia y les permite soportar sin problemas el peso del resto del cuerpo.
Si pones el canutillo tumbado sobre la mesa con el libro encima, obtendrás… una hoja aplastada.
Cuando Galileo Galilei demostró que, si se construyen un tubo hueco y un tubo sólido con el mismo peso y del mismo material, el tubo hueco es más fuerte, estaba poniendo voz a un conocimiento que el hombre llevaba dentro desde siempre, en sus huesos.
Un principio que desde su formulación ha sido ampliamente empleado por los ingenieros. Y es que el cuerpo humano es una obra de ingeniería.
La fortaleza de los huesos se debe principalmente a su estructura interna, construida a partir de miles de unidades tubulares compactadas en torno al perímetro del hueso: los sistemas haversianos.
Estos sistemas se disponen en la dirección en la que el hueso soporta mayores tensiones, y le confieren su asombrosa combinación de resistencia y ligereza: gramo a gramo, el hueso es más fuerte que la madera, el hormigón o el acero.
La Sangre
William Harvey demostró que la sangre circulaba en un circuito cerrado e impulsada por el corazón.
También constató que las válvulas presentes en las venas impiden el retroceso de la sangre.
Y lo hizo con un sencillo experimento que se puede recrear fácilmente: en primer lugar es necesario conseguir que se marquen las venas de una mano, para lo que se puede recurrir a apretar la parte superior del brazo, o simplemente, ejercitar un poco la mano.
Cuando lo consigas, coloca la mano sobre una superficie y bloquea una de las venas con un dedo.
Una vez que has detenido el flujo sanguíneo, coloca otro dedo junto al anterior y arrástralo sobre la vena hasta vaciarla.
Observarás que la sangre no vuelve a llenarla. Enhorabuena: las válvulas de tus venas funcionan a la perfección.. }
Estimar Distancias
Con los brazos extendidos hacia adelante, cierra un ojo e intenta juntar la punta de los dedos. Es difícil.
Con un ojo cerrado, algo tan sencillo como estimar las distancias se convierte en una odisea.
La razón es que nuestro cerebro se aprovecha de que cada uno de los ojos posee un punto de vista ligeramente distinto para conformar la visión tridimensional.
Pero al cerrar un ojo, el cerebro ya no puede ver en tres dimensiones, y eso afecta a nuestra capacidad de acertar con las distancias.
Gravedad De La Sagre
Levanta una mano manteniendo la otra abajo durante un par de minutos y observa la evidente diferencia de color entre ambas.
La mano que ha permanecido abajo está más oscura que la otra. La razón es la gravedad.
La sangre sale del corazón a una velocidad de 33 m/s, circula por las arterias y llega a los puntos más alejados del cuerpo sin problemas.
Pero el retorno a través de las venas es otro cantar. El impulso del corazón resulta casi inapreciable, por lo que la sangre venosa circula por el cuerpo principalmente por los movimientos musculares y gracias
a la acción de la gravedad.
O contra ella cuando realiza un trayecto ascendente, como en el caso de la mano que ha permanecido abajo, donde, por tanto, se acumula mayor cantidad de sangre...
Bueno , Espero Que Les Alla GUstado . Termino Aca porque se me congelan los dedos y se me acalambran
No Se Olviden De Recomendar El Super Post :3
http://www.taringa.net/posts/hazlo-tu-mismo/14441415/Experimentos-Con-Tu-Cuerpo_-_MegaPost_.html
Tiempo De Reacción:
Una forma de medir cuál es tu tiempo de reacción es recurriendo a una regla y a la ayuda de otra persona.
Ésta debe sujetar la regla por su extremo superior, mientras tú colocas tus dedos en torno al otro extremo, prestos para atraparla en el momento en que tu compañero la suelte.
La altura a la que captures la regla te permitirá saber cuantos centímetros has necesitado para reaccionar.
Ahora, y sin hacer trampa, sólo tienes que comparar tus resultados con los de la tabla adjunta, para valorar lo buena que es tu capacidad de reacción.
¿Reaccionas a tiempo?
Distancia Tiempo de reacción
9 cm 135 milésimas de segundo Excelente
11 cm 150 milésimas de segundo Muy Bueno
14 cm 170 milésimas de segundo Bueno
16 cm 180 milésimas de segundo Bastante bueno
20 cm 200 milésimas de segundo Regular
24 cm 220 milésimas de segundo Debajo de la media
30 cm 250 milésimas de segundo Pobre
La Lengua
http://www.quo.es/var/quo/storage/images/tecnologia/trucos/experimentos_con_tu_cuerpo_la_lengua/379810-25-esl-ES/experimentos_con_tu_cuerpo_la_lengua_articulo_landscape.jpg
¿Eres capaz de enrollar la lengua como nuestra modelo? Si no puedes, no te ´mates´, porque por mucho que lo intentes no lo vas a conseguir.
No se trata de una cuestión de flexibilidad muscular, sino de un aspecto genético.
La capacidad de enrollar la lengua depende de un carácter dominante que posee el 70% de la población. Y no deja de resultar sorprendente que sea una cuestión genética cuando la lengua está dotada de una extraordinaria movilidad.
Un aspecto importante para comer, y fundamental para hablar. Aunque eso no evita que el 30% de la población ‘recesiva’ tenga que soportar las burlas de los ‘dominantes’ por su inutilidad.
Pensar Lleva Su Tiempo..
Intenta recoger un objeto que te lance otra persona.
Si estáis muy juntos, tal vez no seas capaz de reaccionar a tiempo, por lo que tendrás que retroceder unos pasos, hasta disponer de una distancia adecuada para tu capacidad de reacción. Pero, ¿cómo afecta a tu ‘distancia de reacción’ el tener que tomar una decisión?
Descúbrelo con este experimento: en él, tu compañero dispone de dos objetos, de los cuales tú sólo quieres coger uno.
Cuando te lance uno de los objetos, tu cerebro invertirá un tiempo en discernir si es el que le interesa antes agarrarlo.
Comprobarás que tomar una decisión afecta a tu ‘distancia de reacción’, que tendrás que ampliar.
Cuanto más compleja sea la toma de la decisión —coger la pelota azul, pero sólo si la tira con la mano izquierda, por ejemplo—, más tiempo necesita tu cerebro y más tardas en reaccionar.
Demostrado: pensar lleva su tiempo. Lo que justifica que, aunque el cerebro no crece, no se mueve y supone sólo una cincuentava parte del peso total del cuerpo, consume el 25% del oxígeno y el 20% de la glucosa que demanda nuestro organismo.
Las Manos
Cierra los ojos. No necesitas mirarte para conocer la posición de tu cabeza, cuello o extremidades.
Para ello, el cuerpo humano ya dispone de millones de sensores microscópicos en los músculos y en las articulaciones, llamados ‘propioceptores’, que suministran al cerebro información suficiente en cada momento para hacerse una composición de lugar y disponer de un mapa ‘interno’ del cuerpo.
No obstante, hay veces en las que esta propiocepción no es suficiente; sobre todo, cuando se trata de realizar actividades que requieran una gran precisión. Y en eso, las manos son nuestras auténticas especialistas. Por eso, para tener una buena referencia de su posición exacta, los ojos miran regularmente las manos.
Ahora cruza las manos como se expone en las fotografías e intenta mover un dedo. ¿Lo has conseguido o ha sido otro el que ha ‘saltado’?
Tus manos están en una posición ‘extraña’, y al cerebro no le casan las informaciones que recibe de la vista y de los propioceptores, lo que provoca un ‘cortocircuito’. El resultado: al intentar mover un dedo el que salta es otro..
El Calcetín Loco }
¿Llevas puestos calcetines? Pues no los mires y trata de tocar el borde de uno de ellos con la punta de los dedos ¿Has acertado o simplemente te has aproximado?
El fenómeno que explica tu falta de puntería se conoce como ‘habituación’, o capacidad de los senti
dos para adaptarse a la presencia de un estímulo continuo y constante, y no prestarle atención.
La habituación también afecta al gusto y al olfato. Los receptores de la nariz se acostumbran rápidamente a un olor y dejan de apreciarlo apenas un minuto después, lo que supone un peligro si se produce un escape de gas.
LA PIEL
Frota un área de la palma de la mano con alcohol y a continuación deposita en esa región unas gotitas de agua —puedes emplear una pajita para hacerlo—. ¿Observas lo que les pasa a las gotas?
En lugar de mantener su forma habitual se han extendido plácidamente por la piel y comienzan a penetrar en ella. Si no lo ves claro, puedes depositar unas cuantas gotas en la otra mano y observar la diferencia.
Las glándulas sebáceas presentes en la piel producen una sustancia oleosa que le confiere una capa impermeable. Al frotar con alcohol la has eliminado. Esta capa sebácea no sólo actúa como repelente del agua.
Su función protectora va más allá al actuar como barrera frente a los gérmenes, gracias a que en su composición incluye sustancias germicidas, que son los agentes desinfectantes del exterior del cuerpo.
Y es que, aunque no los veamos, la cantidad de organismos vivos que pululan por la piel de una persona es similar al número de habitantes del planeta. Entre ellos destacan las bacterias, responsables de descomponer el sudor y dotarlo de su olor característico.
Sin su participación, el sudor prácticamente no olería a nada.
La Vista y El Tacto
Enrolla una hoja, colócala delante del ojo y pon la palma de la mano a su lado.
Si con los dos ojos abiertos desplazas la mano pegada al tubo lentamente, llegará un momento en que parezca agujereada.
El cerebro forma la visión combinando las imágenes captadas por cada uno de los ojos.
En la mayoría de los casos las imágenes son muy parecidas, y combinarlas no da problemas.
Pero en esta ocasión, lo que ven ambos ojos por separado difiere, y el cerebro, al procesar ambas imágenes como está acostumbrado, lo único que consigue es perforar la mano.
Resistencia de los huesos
Basta con un papel enrollado y un libro para comprobar cómo la particular estructura de los huesos les confiere una enorme resistencia y les permite soportar sin problemas el peso del resto del cuerpo.
Si pones el canutillo tumbado sobre la mesa con el libro encima, obtendrás… una hoja aplastada.
Cuando Galileo Galilei demostró que, si se construyen un tubo hueco y un tubo sólido con el mismo peso y del mismo material, el tubo hueco es más fuerte, estaba poniendo voz a un conocimiento que el hombre llevaba dentro desde siempre, en sus huesos.
Un principio que desde su formulación ha sido ampliamente empleado por los ingenieros. Y es que el cuerpo humano es una obra de ingeniería.
La fortaleza de los huesos se debe principalmente a su estructura interna, construida a partir de miles de unidades tubulares compactadas en torno al perímetro del hueso: los sistemas haversianos.
Estos sistemas se disponen en la dirección en la que el hueso soporta mayores tensiones, y le confieren su asombrosa combinación de resistencia y ligereza: gramo a gramo, el hueso es más fuerte que la madera, el hormigón o el acero.
La Sangre
William Harvey demostró que la sangre circulaba en un circuito cerrado e impulsada por el corazón.
También constató que las válvulas presentes en las venas impiden el retroceso de la sangre.
Y lo hizo con un sencillo experimento que se puede recrear fácilmente: en primer lugar es necesario conseguir que se marquen las venas de una mano, para lo que se puede recurrir a apretar la parte superior del brazo, o simplemente, ejercitar un poco la mano.
Cuando lo consigas, coloca la mano sobre una superficie y bloquea una de las venas con un dedo.
Una vez que has detenido el flujo sanguíneo, coloca otro dedo junto al anterior y arrástralo sobre la vena hasta vaciarla.
Observarás que la sangre no vuelve a llenarla. Enhorabuena: las válvulas de tus venas funcionan a la perfección.. }
Estimar Distancias
Con los brazos extendidos hacia adelante, cierra un ojo e intenta juntar la punta de los dedos. Es difícil.
Con un ojo cerrado, algo tan sencillo como estimar las distancias se convierte en una odisea.
La razón es que nuestro cerebro se aprovecha de que cada uno de los ojos posee un punto de vista ligeramente distinto para conformar la visión tridimensional.
Pero al cerrar un ojo, el cerebro ya no puede ver en tres dimensiones, y eso afecta a nuestra capacidad de acertar con las distancias.
Gravedad De La Sagre
Levanta una mano manteniendo la otra abajo durante un par de minutos y observa la evidente diferencia de color entre ambas.
La mano que ha permanecido abajo está más oscura que la otra. La razón es la gravedad.
La sangre sale del corazón a una velocidad de 33 m/s, circula por las arterias y llega a los puntos más alejados del cuerpo sin problemas.
Pero el retorno a través de las venas es otro cantar. El impulso del corazón resulta casi inapreciable, por lo que la sangre venosa circula por el cuerpo principalmente por los movimientos musculares y gracias
a la acción de la gravedad.
O contra ella cuando realiza un trayecto ascendente, como en el caso de la mano que ha permanecido abajo, donde, por tanto, se acumula mayor cantidad de sangre...
Bueno , Espero Que Les Alla GUstado . Termino Aca porque se me congelan los dedos y se me acalambran
No Se Olviden De Recomendar El Super Post :3

