Siempre que le preguntes a alguien si está siendo manipulado muy seguramente de responderá que no, negara rotundamente el hecho de que está siendo manipulado. Normalmente las manipulaciones psicológicas son más fáciles de ver por una persona ajena que por nosotros mismos.
Al parecer la manipulación social se encuentra en todas partes, la política y los medios de comunicación son un ejemplo claro de manipulación masiva, pero en realidad la más preocupante y dañina sin duda es la religión, aunque las religiones son solo un instrumento. Los hombres se las inventan (de forma consciente o inconsciente) para tranquilizar sus conciencias, aplacar temores o satisfacer ansias de poder. Así pues son solo ellos los responsables de manipular a otros seres humanos y deben responder en consecuencia.
Las religiones han sido las mayores genocidas de la historia, de forma directa: Inquisición, o su versión en otras sectas; o indirecta: Cruzadas y otras guerras instigadas por líderes religiosos sin escrúpulos.
La religión basa su principio de manipulación con un juego de enredos de amor y odio, salvación y perdición, ¿Cómo es que la gente se deja manipular tan fácilmente? Podríamos hacer duros comentarios sobre la inteligencia de los creyentes, pero eso sería una visión simplista y poco justa, ya que la mayoría de los creyentes encuentran consuelo y esperanza en las mentiras de la religión.
Las religiones son las mayores paralizadoras de la mente humana, porque su función ha sido siempre preservar un determinado orden social. Este tiene la peculiar característica de favorecer, demasiadas veces, a sujetos muy bien apoltronados, tales como reyes y dictadores. A cambio borra el miedo terrible a la muerte, anestesia la conciencia y evita el esfuerzo de pensar.
Esa es la comodidad de vivir manipulado. Te cargas la conciencia y todo lo atribuyes a los designios divinos. A ti solo te tocan migajas de conciencia menor para un montón de tonterías triviales. Sentimientos de culpa infantiles que nos apartan de la resolución de los verdaderos problemas... y después siempre nos inventaremos algún "error humano" por si los líderes religiosos comenten barbaridades. ¡Qué postura tan cómoda la del creyente!
Señores manipulados... ¡Ustedes también son culpables! Miren la historia y acepten su grado de responsabilidad por apoyar ciegamente a una religión. No me salgan con "errores humanos" o "ponerse en el contexto de la época". Si hacemos caso a lo que los dirigentes religiosos afirman de forma tan rotunda, las iglesias son divinas y no pueden cometer fallos -si cometen errores...- pues también pueden equivocarse en la afirmación sobre la existencia de sus dioses-; al menos, me parece increíble que incumplan en lo fundamental. ¡NO MATARAS, ES NO MATARAS! Pero para los creyentes este asunto es “CUESTIONABLE”.
Ya está bien de ganarse el cielo con rezos y no querer escuchar los gritos de las víctimas de la Inquisición, de los que sufrieron abusos sexuales pederastas a manos de sacerdotes, de la represión apoyada "por la gracia de Dios" (Franco, Videla, Mussolini, Pinochet, los Reyes Católicos... y un eterno etc.). Que no se atreva Benedicto XVI a orar por las víctimas del nazismo cuando el mismo perteneció a las Juventudes Hitlerianas. No le disculpemos por ser en ese momento muy joven. Si realmente esta "tocado" por el Espíritu Santo ¿cómo no fue capaz de apreciar la responsabilidad de sus actos entonces? Muchos en Alemania, incluso más jóvenes, combatieron el nazismo. Eran simples personas normales que opusieron resistencia pagando a menudo con su vida.
Vivir engañado es muy cómodo... y timorato también. El miedo a la muerte, el temor a lo desconocido, es lo que fomenta la aparición de las religiones. Todas nos prometen alguna forma de vida después de la muerte del cuerpo. Lo hacen de una forma tan infantil y carente de pruebas que resulta grotesca.
Pero lo que consiguen eficazmente es matar la mente humana, la posibilidad de que la razón nos lleve a un mundo mejor. Durante toda su historia solo se han dedicado a mantener los mismos errores humanos de siempre, la misma estúpida y rancia forma de actuar. Constantemente nos saldrán con la excusa de que "los designios de Dios son inescrutables", cuando fallen sus predicciones. Mientras tanto la casa sin barrer y sus sacerdotes viviendo como privilegiados.
Supongamos por un momento que Dios (cualquier dios ya que esto es válido para todas las religiones), exista. ¿Cómo justifica un ego tan enorme que necesita de constante adoración? Al final, su único argumento es la fuerza: sus infiernos de sadismo enfermizo y la censura que aun hoy en día imponen las poderosas iglesias.
La pregunta final es: ¿Tienes el coraje de despertar tu libre pensamiento y hacer tus preguntas, o seguirás por siempre manipulado?
Al parecer la manipulación social se encuentra en todas partes, la política y los medios de comunicación son un ejemplo claro de manipulación masiva, pero en realidad la más preocupante y dañina sin duda es la religión, aunque las religiones son solo un instrumento. Los hombres se las inventan (de forma consciente o inconsciente) para tranquilizar sus conciencias, aplacar temores o satisfacer ansias de poder. Así pues son solo ellos los responsables de manipular a otros seres humanos y deben responder en consecuencia.
Las religiones han sido las mayores genocidas de la historia, de forma directa: Inquisición, o su versión en otras sectas; o indirecta: Cruzadas y otras guerras instigadas por líderes religiosos sin escrúpulos.
La religión basa su principio de manipulación con un juego de enredos de amor y odio, salvación y perdición, ¿Cómo es que la gente se deja manipular tan fácilmente? Podríamos hacer duros comentarios sobre la inteligencia de los creyentes, pero eso sería una visión simplista y poco justa, ya que la mayoría de los creyentes encuentran consuelo y esperanza en las mentiras de la religión.
Las religiones son las mayores paralizadoras de la mente humana, porque su función ha sido siempre preservar un determinado orden social. Este tiene la peculiar característica de favorecer, demasiadas veces, a sujetos muy bien apoltronados, tales como reyes y dictadores. A cambio borra el miedo terrible a la muerte, anestesia la conciencia y evita el esfuerzo de pensar.
Esa es la comodidad de vivir manipulado. Te cargas la conciencia y todo lo atribuyes a los designios divinos. A ti solo te tocan migajas de conciencia menor para un montón de tonterías triviales. Sentimientos de culpa infantiles que nos apartan de la resolución de los verdaderos problemas... y después siempre nos inventaremos algún "error humano" por si los líderes religiosos comenten barbaridades. ¡Qué postura tan cómoda la del creyente!
Señores manipulados... ¡Ustedes también son culpables! Miren la historia y acepten su grado de responsabilidad por apoyar ciegamente a una religión. No me salgan con "errores humanos" o "ponerse en el contexto de la época". Si hacemos caso a lo que los dirigentes religiosos afirman de forma tan rotunda, las iglesias son divinas y no pueden cometer fallos -si cometen errores...- pues también pueden equivocarse en la afirmación sobre la existencia de sus dioses-; al menos, me parece increíble que incumplan en lo fundamental. ¡NO MATARAS, ES NO MATARAS! Pero para los creyentes este asunto es “CUESTIONABLE”.
Ya está bien de ganarse el cielo con rezos y no querer escuchar los gritos de las víctimas de la Inquisición, de los que sufrieron abusos sexuales pederastas a manos de sacerdotes, de la represión apoyada "por la gracia de Dios" (Franco, Videla, Mussolini, Pinochet, los Reyes Católicos... y un eterno etc.). Que no se atreva Benedicto XVI a orar por las víctimas del nazismo cuando el mismo perteneció a las Juventudes Hitlerianas. No le disculpemos por ser en ese momento muy joven. Si realmente esta "tocado" por el Espíritu Santo ¿cómo no fue capaz de apreciar la responsabilidad de sus actos entonces? Muchos en Alemania, incluso más jóvenes, combatieron el nazismo. Eran simples personas normales que opusieron resistencia pagando a menudo con su vida.
Vivir engañado es muy cómodo... y timorato también. El miedo a la muerte, el temor a lo desconocido, es lo que fomenta la aparición de las religiones. Todas nos prometen alguna forma de vida después de la muerte del cuerpo. Lo hacen de una forma tan infantil y carente de pruebas que resulta grotesca.
Pero lo que consiguen eficazmente es matar la mente humana, la posibilidad de que la razón nos lleve a un mundo mejor. Durante toda su historia solo se han dedicado a mantener los mismos errores humanos de siempre, la misma estúpida y rancia forma de actuar. Constantemente nos saldrán con la excusa de que "los designios de Dios son inescrutables", cuando fallen sus predicciones. Mientras tanto la casa sin barrer y sus sacerdotes viviendo como privilegiados.
Supongamos por un momento que Dios (cualquier dios ya que esto es válido para todas las religiones), exista. ¿Cómo justifica un ego tan enorme que necesita de constante adoración? Al final, su único argumento es la fuerza: sus infiernos de sadismo enfermizo y la censura que aun hoy en día imponen las poderosas iglesias.
La pregunta final es: ¿Tienes el coraje de despertar tu libre pensamiento y hacer tus preguntas, o seguirás por siempre manipulado?