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medicamentos de venta libre ¿se pueden usar mejor?

Salud Bienestar2/16/2009

Los vemos en la publicidad de los medios de comunicación y se pueden comprar en el kiosco junto a las pastillas de menta, pero son medicamentos y generalmente no hablamos con el médico de su uso.



Los medicamentos de "venta libre" son aquellos que podemos ver a diario en los medios de divulgación, que son recomendados por el Dr. De la TV, que se pueden comprar en los kioscos junto a las pastillas de menta. A esta clase de medicamentos la ley les permite otro canal de comercialización, fuera de las farmacias, y quizás tengan mayor impacto porque se hace publicidad sobre los mismos. Esto ha llevado al incremento en su consumo en los últimos años y ha traído otras consecuencias.






Parece que no son remedios
Estos medicamentos se pueden comprar fuera de las farmacias y por la cantidad que uno quiera, por lo que parece que no son remedios. Al comprar un comprimido, éste vendrá sin ninguna información que advierta de sus potenciales peligros; es decir que se lo iguala en las prácticas sociales al consumo de cualquier sustancia, sea yogurt light, chocolates o caramelos.

¿De esto no se habla?
No sorprende que en general las personas no hablen demasiado de esto con sus médicos. Sin embargo, saber usar los diferentes remedios requiere información. Y este es el objetivo de esta nota, favorecer el auto-cuidado, motivar un buen uso de los medicamentos de venta libre. En pocas palabras, auto-cuidarse mejor sería tener los elementos, sean conocimientos o habilidades, para usar los medicamentos de acuerdo a indicaciones previamente discutidas con su médico.




Algunos problemas y alternativas prácticas

- La ausencia absoluta de informaciónEste no es un tema simple de resolver. El problema de la sobrecarga de información que se da en los prospectos, donde la lista de los efectos adversos es larguísima.Este sería el ejemplo opuesto, donde parece que el medicamento no tiene ningún potencial efecto adverso y hasta que no tiene que ver con la medicina

Repetimos aquí el testimonio de Antonio:

"Yo tuve una caída y por un dolor empecé a tomar aspirina. Ustedes saben que se vende sin prospectos en los kioscos. Luego comencé a sentirme decaído y tomaba aún más. En realidad había desarrollado una anemia por una hemorragia en el estómago a causa de la aspirina".

Sin embargo, si la misma aspirina se compra en una caja en una farmacia, trae un prospecto que advierte sobre la hemorragia digestiva. Pero el uso que se hace de la aspirina excede esta nota y lo desarrollaremos en la próxima revista.
Si la administración de estos medicamentos se realiza en situaciones, dosis y tiempos inadecuados, es potencialmente peligrosa. Algunos ejemplos típicos son:

- Retraso en los diagnósticos
Si una persona tiene un dolor abdominal y toma un antiespasmódico, no calma el dolor y toma otro comprimido, puede retrasar el diagnóstico, ya que el dolor puede ser producto de una apendicitis que, si no se detecta a tiempo, puede desembocar en peritonitis.

- Efectos adversos por combinación con otras drogas recetadas.
A veces la persona está tomando remedios cuya acción se modifica en combinación con otros. Por ejemplo, las personas mayores frecuentemente sufren de dolores a causa de la artrosis y también suelen estar medicadas porque son hipertensas. En este caso, el consumo "libre" de antiinflamatorios puede en ocasiones favorecer un notorio aumento de la presión arterial, que es más intenso si esa persona está consumiendo mucha sal o toma determinados antihipertensivos.

¿Y entonces cuáles son "libres" según la ley y cómo deben usarse?
La A.N.M.A.T es la encargada de determinar que un medicamento sea de venta libre. Según el decreto que reglamenta la Ley de medicamentos: "Corresponde la condición de "Venta Libre" a aquellos medicamentos destinados a aliviar dolencias que no exigen, en la práctica, una intervención médica y que además, su uso, en la forma, condiciones y dosis previstas no entraña, por su amplio margen de seguridad, peligros para el consumidor."Art. 37. -…Para los productos de venta libre, sus titulares deberán limitar estrictamente la propaganda pública a la acción farmacológica, expresada en forma tal que no induzca ni la automedicación ni a cometer excesos, y que no vulnere los intereses de la salud pública o la moral profesional.

"La clave está en las palabras"…
su uso en la forma, condiciones y dosis previstas…" Para saber más sobre esto se necesita aprender, formarse. La mejor manera es conversar con su médico de confianza.
Los niños y los medicamentos de venta libre
Los medicamentos de venta libre no son un tema de habitual en las consultas con niños, y sería bueno que lo fueran, porque hay riesgos en la automedicación, actitud muy diferente del auto-cuidado, que es cuando los padres aplican medidas de acuerdo a indicaciones previamente discutidas con el pediatra.
Es posible que los padres utilicen estos medicamentos más de lo que le cuentan al pediatra. Es muy importante tener en cuenta las acciones colaterales, ya que en algunos casos estas medicaciones están claramente contraindicadas en niños pequeños. Por ejemplo, los antiespasmódicos pueden agravar cuadros de diarreas o dolor abdominal.
Otros remedios, como los medicamentos para la tos, se usan mucho y en general son muy poco útiles.




Los más utilizados son los antitérmicos, muchas veces en forma exagerada, ya que es frecuente la ansiedad de los padres cuando a su hijo le sube la fiebre, que hace que le administren dosis muy altas, abrevien los intervalos y por ende aumente la posibilidad de efectos colaterales sin un beneficio claro, ya que los médicos consideran a la fiebre un síntoma que es parte de la reacción defensiva del organismo ante una infección. En el caso de los antitérmicos en los niños, también es frecuente que los padres intercalen más de un antitérmico, aumentando también la posibilidad de efectos colaterales. Algunas formas farmacéuticas de antitérmicos tiene más de una droga (por ejemplo: Dioxadol = dipirona + paracetamol) y los padres, sin saberlo, la intercalan con otra forma de paracetamol, aumentando en este caso el riesgo de hepatotoxicidad.

Cuando hay que administrar medicamentos a los niños…
· Nunca suponga cuál es la dosis del medicamento que deba administrar.
Los niños no son pequeños adultos. La mitad de la dosis para un adulto puede ser más de lo necesario para su hijo o menos que lo suficiente para que sea eficaz.
· Siempre compruebe cuál es la dosis adecuada.
Lea el estuche o prospecto cada vez que lo usa.
1 ml = 1c.c. = 1 cm³
· Conozca la diferencia entre:
- una cucharada sopera (15 ml)
- una cucharada de postre (10 ml)
- una cucharadita de té (5 ml)

www.icm-mdp.com



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