Jugar es para el niño como vivir. Es la manera en la que comienza a conocer y descubrir el mundo.
El juego se asocia frecuentemente a los niños. Generalmente los adultos los observan, como si pensaran que es un simple pasatiempo, que con el correr del tiempo será reemplazado por actividades más útiles, nada más equivocado.
Debe considerarse el simple hecho de jugar, como uno de los pilares fundamentales del desarrollo infantil. “La más alta expresión del desarrollo humano en la infancia” tal como lo concibió Froebel Friederich.
El juego en el niño estimula la capacidad de concentración y la tendencia a explorar y crear favoreciendo el desarrollo cognitivo y moral. Lejos de ser una pérdida de tiempo es algo que educadores y padres debemos respetar. Teniéndolo en cuenta en los programas educativos, como base del aprendizaje, y también en el tiempo recreativo, recreo, vacaciones, o vida social de la familia.
No olvidemos, es sumamente importante fomentar y conceder oportunidades de juego desde los primeros años del niño. Una familia donde se limita el juego y donde abundan las prohibiciones no se considera una ambiente adecuado para desarrollar las actitudes positivas del niño.
Lic. Mabel C. Romano
Psicopedagoga
cel: 15 5 894 6424
e-mail: [email protected]