El acelerador es una parte imprescindible de cualquier automóvil. Y por tratarse de un mecanismo que desde sus orígenes ha evolucionado significativamente haremos un repaso de su principio de funcionamiento. Comencemos por los modelos más antiguos, ya que son los más simples de analizar.
Cuando abordamos las diferencias entre los motores nafteros y gasoleros mencionamos que la regulación se lograba controlando la cantidad ingresada de mezcla aire-combustible en el primer caso y de combustible en el segundo. Apuntamos que los nafteros lograban ese objetivo mediante la acción de una válvula (generalmente mariposa) que, ubicada en el interior de los carburadores que se usaron en forma excluyente hasta hace poco tiempo, restringía el pasaje de la mezcla (la forma en que se efectuaba dicha combinación y se ‘ajustaba’ a cada situación son temas que abordaremos en otras entregas).
Resulta lógico pensar que debe existir algún vínculo entre la mariposa y el pedal del acelerador; relación que durante mucho tiempo fue de tipo mecánico. Ya sea con varillas metálicas y articulaciones, por cables Bowden (como los frenos de las bicicletas) o por cualquier otro método, el principio era muy simple: la válvula se movía solidariamente con el pedal.
Gracias a su simpleza, el mecanismo contaba con la ventaja de ser extremadamente confiable. De ahí que mantener la higiene y lubricación de las partes controlando que no se produjeran desalineamientos ni desgastes de los componentes resultaba suficiente para asegurar su funcionamiento. Aunque presentaba una desventaja: el método de regulación dependía solamente del pie del conductor. No obstante, en las épocas del carburador eso poco importaba, ya que el único controlador del vehículo era quien conducía.
Con el advenimiento de nuevas tecnologías los mecanismos de aceleración se fueron adaptando y lo que en algún momento resultó suficiente comenzó a dejar de serlo. Particularmente, la incorporación de los sistemas de inyección controlados por computadora (los que analizaremos en próximas entregas) hizo necesarios nuevos métodos de regulación que se adaptaran a las circunstancias. La linealidad existente entre el ángulo del acelerador y el de la mariposa en un viejo motor a carburador ya no podría cumplir con las nuevas expectativas, dado que de lo contrario se estarían desaprovechando muchos avances en materia de eficiencia y rendimiento de la combustión.
Básicamente, un motor moderno se basa en una gran cantidad de variables para determinar la relación exacta de mezcla necesaria en cada momento. Esto se logra mediante una computadora que analiza los datos que recibe de diferentes sensores, los relaciona con lo que se pretende del vehículo en esa situación específica y entrega una respuesta: el ingreso de mezcla a los cilindros en la relación y cantidad más adecuada. En todo ese conjunto, la posición del pedal del acelerador pasa a ser una más de las muchas variables que se analizan. Por lo tanto, no se trata sólo de un elemento mecánico sino además de un sensor en el que interviene la electrónica.
Resulta posible de esta manera obtener ajustes constantes e inmediatos en la admisión sin que el conductor siquiera se percate de ellos, lográndose así eficiencias y emisiones imposibles de lograr con los métodos antiguos.
En los motores diesel la historia no es muy distinta, salvo que en ellos lo que se regula es el ingreso de combustible a las cámaras de combustión. Antiguamente el accionar era directo sobre la bomba inyectora, mientras que hoy ya no es tan así e intervienen en el control tantos elementos electrónicos como en sus parientes nafteros. Por supuesto que existen particularidades y variables específicas para cada uno, pero eso no determina que sean más o menos complejos.
Dado el nivel de sofisticación alcanzado (que analizaremos próximamente) resulta difícil, controlar estos modernos componentes. Un conductor inteligente es totalmente consciente de las limitaciones a las que se enfrenta en este sentido. Después de todo, lejos han quedado los tiempos en que se podía solucionar un problema de acelerador al costado del camino y con unas pocas herramientas de mano.