La gracia de los hot-rods es que no hay nada escrito. No hay una regla o unas normas estéticas no escritas que permitan definir un hot-rod. Obviamente, si es un coche estadounidense anterior a 1950 será más fácilmente aceptado como tal que si vamos con un Peugeot 203 o un Fiat 500.
En este caso, no sabemos qué pensarán de esta creación en los eventos y concursos de hot-rod más ortodoxos. La idea de montar un V8 big- block en un tractor es una locura. Sus aceleraciones deben dantescas como para ponerle una wheelie-bars detrás... No tiene sentido, ciertamente, pero por eso gusta.
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