La acción en el Gran Premio de Bélgica de la Fórmula 1 no sólo sucedió en la pista de carreras, sino fuera de ellas, ya que un grupo de activistas ambientalistas de Greenpeace aprovechó la popularidad mundial del deporte motor para protestar en contra de los proyectos de perforación petrolera en el Ártico por Shell, uno de los patrocinadores de la F1.
Paracaídas con lemas de protesta, grandes pancartas colgadas del techo de la tribuna, y hasta intentar subir al podio donde se encontraban Sebastian Vettel, Fernando Alonso y Lewis Hamilton para mostrar su mensaje, fueron las acciones que estos activistas realizaron en el en el circuito de Spa-Francorchamps.